Opinión

Explosión en el Hospital de Niños: la otra cara de la corrupción 😡

Editorial

Ya los hemos dicho en anteriores oportunidades. La corrupción estructural, la corrupción como método sistemático de gestión y administración de la cosa pública, tiene dos caras, como las monedas. Ademas, la corrupción mata o genera peligros. Una que se traduce en las peores miserias humanas, en la desidia, en la inoperancia y en el abandono, de los recursos materiales del Estado y lo más grave, de los recursos humanos. Del mismo modo y en la misma cara se ubican temas como la asignación de recursos, que no se destinan a la ejecución de las obras de infraestructura edilicia, en este caso la obra pública o en mejores condiciones laborales del personal, tanto en lo que respecta al ámbito de trabajo como a la justa remuneración por igual tarea, tal como los expresa el articulo 14 bis de la Constitución Nacional. La otra cara, sin dudas, es la de funcionarios políticos, que utilizan los recursos del Estado para el enriquecimiento personal y en especial para financiar la siguiente campaña, porque claro, eso sucede cada dos años, de manera que el saqueo es continuo.

En el medio está la desinformación. La sociedad catamarqueña en general accede a cuenta gota a la penosa realidad que  presenta a diario en todos los niveles, las diferentes áreas de gobierno que conforman el estado y de la gestión politica, que en orden a las prioridades que se observan, es una verdadera calamidad. Es decir que la formula perfecta es mucha corrupción y poca información, y si se informa, se desinforma, pues quien informa recibe un cheque a cambio de decir verdades a medias o mentiras totales, algo que está fehacientemente comprobado en cualquiera de los tres grandes medios de la provincia.

No existe mejor ejemplo que la explosión de la cocina en el Hospital de Niños Eva Perón, aunque existen otras situaciones como las del oeste catamarqueño, en la región del litio, donde además de las postergaciones que padecen padres e hijos, familias enteras, del Departamento de Antofagasta de la Sierra, corren en sus narices, los millones de dólares provenientes de la explotación del litio y donde las escuelas no tienen estufas, el agua potable escasea, no hay leña suficiente para repartir entre todos, el turismo no pernocta por el frio, falta de combustible fósiles y energía para atender sus necesidades básicas, optando por otras provincias vecinas que le aseguran recepción de calidad, no permitiendo a los habitantes tener un recurso privado de ingresos.

Y los parques fotovoltaicos no funcionan, las instalaciones eléctricas son obsoletas, ergo, la población no tiene energía, ya que durante varias horas no hay suministro, carece de conectividad de internet y la mayor parte del día se encuentra aislada. Solo reciben promesas y más promesas. Y así pasan los años y se les va la vida. Como la actual situación donde los padres se plantaron y se pusieron más exigentes. Ellos, los que viajan en avión, prometieron estufas, pero en realidad los gobernantes sin autoridad, están esperando que llegue el calor para no hacer nada y seguir desviando los fondos para «obras que nadie necesita». ¿Por qué? No es difícil imaginarse la respuesta.

Decíamos que la explosión en el Hospital de Niños era una muestra clara de la otra cara de la corrupción en Catamarca. Lo que sucede en Antofagasta de la Sierra, sucede en Capital con todo el sistema de salud pública y el Estado deplorable que presentan los Hospitales de Niños y San Juan Bautista. Razón por la cual es necesario hacer un ejercicio de interrogantes para llegar a la respuesta, veamos. ¿Por qué no se hace el mantenimiento como corresponde? ¿Por qué no hay dinero en el presupuesto o mayor asignación de partidas para el ministerio de Salud? porque el dinero se gasta mal y en otras cosas. Porque se compra mal y se pagan sobre precios. Porque cualquier compra que efectúa el Estado provincial tiene siempre la carga de la sobre facturación que habilite el retorno. Lo que cuesta 100 se paga el doble, es decir 200 y se reparte entre los proveedores, que en muchos casos son testaferros de los propios políticos.

¿Y nadie controla los gastos del Estado? No, porque los organismos de control y fiscalización de las cuentas públicas se encuentran «controlados» por amigos, y los amigos no denuncian irregularidades sino que reparten el costo del silencio. ¿Y la Justicia no actúa? ¿Y el Ministerio Público no impulsa investigaciones? Ni uno ni otro, son todos amigos que diluyen la responsabilidad de los amigos que gobiernan, al fin y al cabo fueron «puestos» allí por los primeros. Es una mafia donde claramente no existe la república, ni la división de poderes y obviamente no existen las garantía constitucionales y procesales del debido proceso.

¿En qué puede terminar el sumario de investigación de la explosión de gas del Hospital de Niños?. En nada. Prohibido investigar, prohibido hallar culpables, prohibido acusar, prohibido denunciar. Eso sí, el día de las elecciones, con todos los recursos públicos no aplicados, les dan unos bolsones de comida, algunos remedios vencidos o algún punto índice… y todos siguen votando a la mafia y sus complaces, muchos de la supuesta oposición. ¡Pobre Catamarca! la hicieron pelota y lo seguirán haciendo… esta manga de inescrupulosos que gobiernan la provincia en nombre de la Justicia Social… ¡por favor! Podríamos escribir un tratado de la corrupción en Catamarca y en eso estamos, investigando.