Opinión

«Raúl & Oscar», dos picaros sin vergüenza

Editorial

Con la designación de la hija del tres veces ex Senador Nacional, ex gobernador, ex diputado y todos los ex que se les ocurra agregar, pues Oscar Castillo cubrió todos los cargos posibles en su dilatada carrera política, en el gobierno de Raúl Jalil, se confirman todos los pactos que hemos venido denunciando desde hace un tiempo a esta parte, primero con la excusa de la gobernabilidad, ahora con la conformación de una nueva mayoría, para conformar el unicato, y por supuesto parte de la prensa adicta y pre paga con la que cuentan el jalilismo, el castillismo y el corpaccismo, todo para continuar en el poder en el 2023 y seguir gobernando a espaldas de la gente, tal como es su maldita costumbre, aunque traten de disimular.

En su momento, se sentaron alrededor de la mesa Raúl Jalil, Oscar Castillo, Silvio Zitelli, Luis Lobo Vergara y algunos otros alcahuetes de turno, de ambos bandos y rápidamente llegaron a acuerdo. Hundir a la Unión Cívica Radical en el fango, ahogar a las minorías o alianzas internas con exigencias desmedidas. Por una parte, y por la otra, la cuestión consistía en doblegar las huestes residuales de Lucía Corpacci, que había construido una tropa de considerables dimensiones, capaz de hacer tambalear hasta el más encumbrado estratega. Alguien lo denominó como el «Pacto de Ipizca», aunque nadie lo pudo comprobar si realmente existió o no, los hechos incontrastables de la realidad lo siguen confirmando, siendo la designación de la Petu, una nueva y contundente prueba de su existencia. El pacto en sí, fue un opíparo banquete entre pescados gordos, un asado descomunal, una reunión de pillos, o si quieren algo más decoroso, dos picaros que no tienen vergüenza de nada, que son capaces de hacer cualquier cosa con tal de acaparar poder y buenos «negocios» mientras el pueblo, literalmente, se caga de hambre.

Todo este espurio arreglo, cuyo corolario confluye en el pacto secreto con Horacio Rodríguez Larreta a nivel nacional, tal como también hemos denunciado hace unos días, sirve para confirmar aquello de que la democracia en Catamarca es una mentira absoluta, y que no existen oficialismo y oposición como muchos todavía creen, cuando en realidad sólo existe un clímax de historias repetidas donde cada vez es más evidente que la oposición en Catamarca es una engaña pichanga, un entretenimiento para la gilada, que cada dos años, le reitera el apoyo por un puñado de pesos y cargos. El daño que Castillo le ha infringido a la UCR, es similar al que oportunamente le hiciera Ramón Saadi al peronismo.

A esta altura de los acontecimientos nadie duda de que la oposición no es tal, y que mayoritariamente es funcional al gobierno. Una puesta en escena, cada tanto algún legislador sale a bravuconear algo, que queda en la nada, solo “fulbito pa la tribuna”. Que a esta altura ya nadie en su sano juicio se come el amague, aunque muchos son esclavos de estos dos sin vergüenza, Jalil y Castillo y la corte de alcahuetes que cada uno exhibe en los tres poderes, que obviamente están colonizados por la fuerzas del mal. Claro, no estamos hablando de un provincia que es un paraíso sino de una provincia cuyos índices de pobreza oscilan entre un 50 y un 60 % de la población, siendo una de las provincias más postergadas del país, aunque tengan activas dos grandes explotaciones mineras, contrariando los deseos de la población.

La oposición en su conjunto y en eso no se diferencian ninguna de sus expresiones, están al servicio del gobierno. A cambio de designaciones de parientes, amigos y allegados en el gobierno. Es decir que lo que expresa la gente en las encuestas, es lapidario: la oposición no existe, son todos iguales. Tienen razón. Los Departamentos de Andalgalá y de Antofagasta de la Sierra sufren extracciones del oro y litio a cielo abierto, arrasando por completo con los últimos recursos hídricos naturales de los que dispone la población para sobrevivir. Ambos pueblos carecen de representantes, ya que nadie los defiende ni en el poder legislativo ni las garantías constitucionales que deberían tener amparo de la Justicia. La extracción de minerales en forma despiada es posible gracias al pacto espurio que tienen Jalil y Castillo.

Insistimos con la comparación porque muchos asocian el actual momento político con otro de similares características, al recordar lo que se había organizado en la década del los 90 con el Frente Cívico y Social en el poder y Ramón Saadi como jefe de la oposición. Algo muy parecido a lo que se ha armado ahora. Jalil en el poder y Oscar Castillo en la oposición, que es alguien que sabe muy bien como tener oposición funcional y al mismo tiempo sojuzgar a su propio partido y cualquier expresión disidente que pueda alterar el pacto con el oficialismo.

Esa modorra del peronismo de los 90 la rompió Armando “Bombón” Mercado, y con su “invento” Lucia Corpacci y el desembarco de todo el poder nacional del kirchnerismo, pudo recuperar el gobierno y organizar el saqueo con el sello K. Para ello basta analizar el legado de Lucía Corpacci y comprobar nuestras afirmaciones. Los famosos sueños de Lucía -ahora ya se conocen- consistían en permitir la descomunal subfacturación del litio, agachada notable que ha costado muy cara a la vida de los catamarqueños que han sufrido y siguen sufriendo el saqueo de sus valioso recursos naturales. Entendemos que los sueños de Corpacci eran los sueños de ella y de algún modo la explicación exacta de sus numerosos viajes a Panamá, que sí parece ser el país de sus sueños.

Raúl Jalil ha desactivado a la oposición, y puede mantenerse al frente del ejecutivo provincial a pesar de su mala imagen y la poca aceptación de su gestión de gobierno que reflejan las encuestas, siendo una gran incógnita como se resolverá su destino político, que sin lugar a dudas se encuentra amenazado. El tema es que el electorado catamarqueño tiene otro tipo de motivaciones a la hora de emitir su voto, pues los gobernantes peronistas son consecuentes con sus métodos electorales. Siendo la provincia de Catamarca un desierto informático, donde la mayoría de sus habitantes se encuentran anestesiados por un partido, que en los hechos, es unico y que a través del desconocimiento de la realidad  y de las múltiples necesidades insatisfechas, los obliga, una y otra vez a repetir el voto, con las nefastas consecuencias que están a la vista.

Catamarca es una provincia donde sus elecciones no son libres. Sólo se cumplen formalidades, porque su democracia es formal. El claro ejemplo es que la oposición acompaña la mayoría de los grandes proyectos del oficialismo, sea firmando los despachos en mayoría, sea no bajando al recinto a dar quorum o a debatir o sea votando favorablemente las leyes, como fue el caso del consenso fiscal. Un ejemplo de esto último fue que Jalil antes de la elecciones de medio termino se aseguro que el Senador Nacional de la minoría fuera su aliado. Para él gobernador, que fuera Daniel «Telchi» Rios o Flavio Fama era lo mismo, ya que con ambos tenían un pacto de antemano con el mandatario, uno a traves de Castillo y el otro a través de la Universidad, de la que era su rector. No obstante el candidato ideal era Ríos, porque Fama era uno de los insurrectos de Castillo en la UCR, y para el no era confiable.

El tema por resolver para Raúl Jalil, es su frente interno, que es el único peligro que tiene para poder lograr su reelección. Los corpaccistas y saadistas lo detestan, y sueñan con un armado que encabece Gustavo Saadi. El foro de Intendentes fue una jugada que sorprendió a la tropa de Corpacci que concurrió mansamente a la trampa de Jalil para lograr el consenso de su reelección. Fue algo así como creer en el cuento de la buena pipa.

Con este panorama político complicado, en un país sumergido en una crisis terminal, con la renuncia del Ministro de Economía, Martín Guzmán, una Vicepresidenta acorralada por un inminente fallo condenatorio en la causa de Vialidad Nacional, la gente, el ciudadano de a pie, es cada vez más rehén de una clase política que solo mira su ombligo sin importarle las necesidades del pueblo, que cada día sufre más, la inflación, la inseguridad, la perdida del poder adquisitivo, el aumento de la conflictividad social, los cortes de rutas, la falta de gasoil. Ellos, los políticos, sólo muestran un marcado interés en sus contubernios, por lo que sería esperable, que de una buena vez, el electorado les tuerza el brazo y hagan de la sorpresa, una fiesta de la civilidad y el sentido común,  una verdadera sangría de inescrupulosos, amantes del poder y del dinero. Caso contrario, el fin de la democracia está cerca, como forma de gobierno y como estilo de vida. Las oportunidades se están acabando y el panorama comienza a ser incierto, por donde se mire.