Opinión

Un año sin Marita Colombo

Editorial

A medida que pasa el tiempo su figura toma mayor dimensión. El partido de su vida, la Unión Cívica Radical y la sociedad catamarqueña necesitan personas que tengan autoridad moral, que sean respetadas por todos, así, como era Marita… su ausencia se hace sentir, porque fue una dirigente ejemplar.

La orfandad política es una definición apropiada porque existe. Se trata del vacío que dejó una dirigente cabal, el ejemplo de comportamiento cívico, la contracción al trabajo y la búsqueda permanente del bien común, fueron algunos de los rasgos sobresalientes de Marita.

En un año pasaron muchas cosas, nos referimos a la vida politica de la provincia y particularmente a la vida institucional de la UCR, algunas muy desagradables, a nivel partidario, que con Marita viva, no hubieran sucedido, porque no lo hubiera permitido. Simplemente su presencia y su halo servían para no traspasar ciertos umbrales que algunos picaros osaron pasar.

Marita aseguraba, con su resplandor luminoso, producto de su recta acción, intachable trayectoria y de su estima de bien nacida, un entorno de confianza. Siempre fue una dirigente tolerante con los adversarios políticos a quienes enfrentaba con hidalguía, y sobre todo respetaba, a pensar de las diferencias.

Prueba de ello, fue la presencia multitudinaria de muchas personas, dirigentes políticos, de diversa bandería política, de pensamiento distinto, que acompañaron a Marita hasta su última morada. Todos aplaudieron, todos arrojaron flores a su paso, nadie se privo de rendir un justo homenaje a una mujer que dejó huellas profundas en la sociedad catamarqueña.

Marita Colombo ya habita la región de los justos, no está físicamente con nosotros, aunque su legado cívico es imperecedero. El partido necesita revitalizar el testamento político de una dirigente que a lo largo de su vida predicó con el ejemplo. Fue coherente entre sus pensamientos, su formación y sus acciones. Algo que empezamos a vislumbrar que no ocurre con la dirigencia actual, nadie que supere la suela de los zapatos de la recordada Presidente de la Unión Cívica Radical ha llegado al centenario partido.

Por esa razón es tan importante comenzar a divulgar su pensamiento político, que se encuentra plasmado con creces en su vida y larga trayectoria política, que alcanzó su punto culmine siendo  convencional constituyente por la provincia de Catamarca en la Reforma de la Constitución Nacional de 1994.

Fue de tal magnitud su ejemplo cívico, que hasta casi podríamos decir que Marita Colombo fue una mártir de la pandemia, murió esperando el turno de la vacuna, era de riesgo y ella prefirió ser ciudadana antes que dirigente politica, ya que por su condición hubiera podido vacunarse y no lo hizo. Un año sin Marita, un año que se ha hecho difícil de transitar … porque como dice la letra de una canción muy conocida «cuando un amigo, o en este caso una amiga, se va… deja un espacio vacío… que no lo puede llenar la llegada de otro… »

Porque a Marita, «se la recuerda por la virtud de su humildad, su extraordinaria sensibilidad social, evidenciada en su permanente servicio al prójimo, siempre en silencio. Fue cristiana de comunión y con testimonio de vida» nos recuerda una de sus amigas entrañables, la diputada provincial (MC) Lucía Martínez.