Opinión

Arden las causas de Bacchiani y Bulacio, tiembla el poder político

Nuevamente el Caso Bacchiani mueve toda la estantería y pone en el tapete del arco político, económico, financiero y judicial de Catamarca, las fechorías del pelado y sus adláteres, anteriormente llamado el “trader God”, que se dedicaron a captar dinero de todos colores con falsas promesas y salpicaron excrementos en varias direcciones, algunas muy notorias y otras no tanto. Mientras redactábamos este editorial, llegaban las noticias de los 20 allanamientos dispuestos en otra causa similar, con resultados sorprendentes y 14 detenciones, nos referimos a la estafa piramidal de RT Inversiones S.R.L.

En la causa Bacchiani, además se filtró la política con mucha fuerza. Uno de los principales socios de Bacchiani para iniciar la escalada piramidal fue Andrés “El tronco” Jalil, que a posteriori y para disimular su sociedad con el pelado, se constituyó como querellante, figura que la justicia debería haber rechazado de plano, pues no debería ser posible tener dos roles encontrados, como se sospecha. Pero el excremento tambien llegó a «Cambia Catamarca», la agrupación interna que ganó las últimas elecciones PASO en Juntos por el Cambio, salpicando notoriamente a Mariano Manzi, Flavio Fama, Francisco Monti, Enrique Cesarini, Carlos Molina, Diego Figueroa y Natalia Saseta, que les permitió a muchos, ascender politicamente y que creyeran que ese «triunfo» poco transparente, por no decir, turbio, les abriera las puertas de nuevos horizontes políticos.

Volviendo al caso RT Inversiones, se trata de una causa gemela, que tiene como principales imputados y detenidos a Edgardo Edmundo Bulacio y su esposa, Alicia Estela Nieva, ambos íntimos amigos de Andrés «Tronco» Jalil. La causa tramita en la vecina provincia de Santiago del Estero, con algunas particularidades que no llaman la atención, porque son evidentes, por ejemplo, la amistad entre Bulacio y Contreras, que llevó la causa a otra jurisdicción. Obsérvese que “El Fiscal Federal Vehils Ruiz recusó al Juez Federal Argibay en la causa RT Inversiones”, así lo tituló El Pucará oportunamente.

No prosperó la recusación y llamativamente, el Superior de Vehils Ruiz, el Fiscal General de Tucumán, Antonio Gustavo Gómez, por esas “rara avis” del destino, también se opone a la presencia de un juez probo, como es el Juez Federal Sebastián Argibay y le pide a la Cámara Federal que lo aparte de la causa. Es raro que el Ministerio Público Federal insista en que todo se concentre en la provincia de Catamarca como si nuestra provincia fuera el paraíso de los justicieros. No, detrás de todo ellos está el poder político y el jalilismo que quiere evitar los coletazos como los del día de la fecha, que pueden tener consecuencias impensadas para ellos, porque la realidad es que tienen una causa fuera de control. Y no sólo la familia Jalil se pone nerviosa con RT Inversiones sino otros empresarios muy conocidos en el ambiente de la ciudad.

La declaración de la quiebra de Edgar Adhemar Bacchiani, mueve el avispero y suma capítulos a los intrincados vericuetos procesales de las causas de estafas, defraudaciones, lavados de activos, actividades financieras no autorizadas, desbaratamiento de derechos, insolvencia fraudulenta, tráfico de influencias y financiación sucia de campañas políticas, tanto del Frente de Todos como de Juntos por el Cambio, nunca visto en la provincia. La Justicia Federal, que se mueve al ritmo que le imponen desde las más altas esferas del poder, a todas luces ha actuado con una demora exagerada y premeditada. Justicia lenta no es justicia, porque le ha dado tiempo suficiente a los estafadores y sus cómplices, para que hagan desaparecer todos o casi todos los bienes que tenía y a los partícipes, pergeñar sus defensas.

Pero siempre a alguien se le escapa la perdiz. Siempre hay errores de cálculo, y en estas historias defraudatorias, Sebastián Argibay y Cristián Guillou, son los factores impensados que pueden correr el telón de esta obra macabra que fueron las estafas piramidales en Catamarca y otras provincias, macabra porque ya tienen consecuencias sociales graves. Con la denuncia realizada por intentar recuperar Wika, empezaron a saltar hechos muy importantes para descubrir la ruta del dinero de Bacchiani. En un par de notas, El Pucará ha desnudado lo más sustancial de la causa en donde han sido denunciados la escribana Joaquina Córdoba y el empresario y lobista Alejandro Segli y también hemos informado un allanamiento en la escribanía en donde se ha recabado importante prueba para dilucidar que paso con el dinero y si este se puede recuperar para pagar a los miles de embaucados.

También hemos narrado que Bacchiani en su época de esplendor, bancaba campañas políticas, de manual, y así  lo hizo ostensiblemente con un sector de la oposición que en esas épocas de gloria se denominaba «Cambia Catamarca», cuyo cerebro fue Mariano Manzi (uno de los principales promotores de la masiva estafa, lo mismo que Andrés «El tronco» Jalil, que fue junto al pelado, uno de los poceros iniciales, pero hubo otros.), donde fueron participes secundarios, Rubén Manzi, Flavio Fama, Francisco Monti, Enrique Cesarini y Carlos Molina, Diego Figueroa y Natalia Saseta. También hemos accedido a información fidedigna acerca de una reunión en un hotel de Yerba Buena (Tucumán) entre estos, el “trader god” y un referente importante a nivel nacional de Juntos por el Cambio para garantizarle al cripto estafador que entregara una suma de dinero varias veces millonaria para la campaña, porque la oposición en Catamarca ganaba. Y asi fue.

Es decir, estos políticos inescrupulosos, ávidos de poder, pergeñaron un ámbito victorioso para obtener dinero de los ahorristas estafados que fue utilizado para ganar una interna. Por entonces, llamaba la atención, el descomunal despliegue de recursos financieros aplicados al cotillón de campaña y a la notable presencia de la agrupación en las redes sociales. Se tiene conocimiento, que en la causa “Guillou”, hubo “salidas” de inmuebles que eran propiedad de Bacchiani, de manera muy irregular que es materia de investigación y que la mayoría de estos habrían terminado en manos de un grupo de amigos. De quedar firme el proceso falencial decretado, caerán todas las operaciones hechas durante el periodo de sospecha. Hay testigos que no hablan, porque los abogados están en ambos lados del mostrador, pero que tienen mucha información y cuando estos hablen se destapa otra gran olla que tiene todos los condimentos para una serie de Netflix. Lavado de activos, estafa, financiación sucia de campaña proselitista y sobre todo traiciones de todo tipo, un sálvese quien pueda.

Cuando creían que estaba todo organizado para lograr la impunidad de muchos cómplices de Bacchiani, apareció lo que denominamos el “factor Guillou” y los allanamientos y detenciones ordenados por el juez Federal Argibay, que hacen tambalear todo el andamiaje desplegado, para lograr la impunidad de los principales socios de Bacchiani y Bulacio, los BB, y en donde el gobierno de Jalil y la Justicia Federal han mirado para el costado todo este tiempo. Las complicaciones de los hermanos Jalil vienen desde Santiago del Estero y la de Manzi y compañía, desde la Justicia Federal catamarqueña, con el apoyo indisimulado de Raúl Jalil.