Opinión

Turbulencias en la UCR: a Monti lo dejaron solo

Editorial

El radicalismo catamarqueño vive días complicados y las turbulencias van aislado al presidente del Comité provincial, Francisco Monti. Por lo pronto existe una rara e inédita sensación de orfandad de lideres, desde la muerte de dos de sus máximos referentes el año pasado, Marita Colombo Y Eduardo Brizuela del Moral.

De yapa, el tercer líder histórico cayó en desgracia después de la ultima interna perdida, debido a errores no forzados que lo dejaron sin nada, justo cuando decidió ser un jubilado de privilegio después de 18 años ininterrumpidos en el Senado Nacional ocupando un sillón de legislador nacional. Su lugar fue ocupado por Flavio Fama, justamente un dirigente al que el ex gobernador le hizo la vida dificil adentro del radicalismo. Decimos que la interna de Juntos por el Cambio lo dejo atónito, por dos razones de diverso origen, aunque claves a la hora de perder su histórico dominio, el apoyo financiero de Bacchiani sumado a otro apoyo externo y político, el de Gerardo Morales, con quien no se lleva nada bien.

A aquel panorama, se le agrega uno escenario más complejo, ya que en los últimos días hubo varios movimientos extraños, especialmente el de los diputados radicales, cara visible del radicalismo y signos que ponen en evidencia la falta de liderazgo de Monti como conductor de la UCR. Reconocidos dirigentes de la línea celeste liderada por Oscar Castillo, como Luis Fadel y Alejandro Páez salieron a criticar al presidente de la UCR local por falta de convocatoria partidaria. Causó molestias observar a Monti, más interesado en compartir espacios de poder en la cuestionada Mesa Provincial de Juntos por el Cambio, donde a los socios del Pro le falta legitimidad, por cuanto las autoridades partidarias tienen reclamos vigentes en la Justicia Federal Electoral y de la Coalición Cívica que en Catamarca sigue siendo un sello de goma sin caudal electoral. Para tener una idea de la inorganicidad de la mesa de Juntos por el Cambio, basta tomar nota que el flamante representante de Miguel Pichetto en Catamarca, el abogado Fernando Musella no participa de las reuniones de ese espacio.

También se vislumbra un quiebre en la línea «castillista» desde la votación por el acuerdo minero en donde Tiago Puente y Luis Lobo Vergara votaron con el gobierno. Ese dato no fue menor, sino la culminación de una serie de acciones del presidente del Bloque radical en la Cámara. Además los senadores radicales también acompañan al oficialismo, sin dudas que con el venia de Monti y Lobo Vergara, quienes supuestamente son quienes deben impartir la disciplina partidaria frente las votaciones en ambas cámaras. Se nota claramente que Lobo Vergara, en publico y en la redes da clases magistrales de oposición pero a la hora de los bifes, claramente juega y hacer jugar a algunos correligionarios a favor del oficialismo.

En medio de la turbulencia interna, llegaron las expresiones del diputado Monti, que levantaron polémica y fue otra oportunidad para mostrar ese malestar que venimos señalando. Monti habló de «infiltrados» políticos del Gobierno dentro de las asociaciones empresariales, que están para hablar bien cuando la situación esta mal. Obviamente que le saltaron a la yugular desde el oficialismo y también desde el propio partido, pues fija posición en varios temas sin tener mandato especifico del partido.

Pero lo que más llamó la atención a otros dirigentes partidarios, incluso a algunos diputados del mismo bloque, fueron sus actividades partidarias en Fiambalá y en Tinogasta, donde se lo vio más consustanciado con el «club de amigos de los tres sellos» que con la actividad partidaria especifica. A Monti, como Jefe del Radicalismo en Catamarca, se lo ve más con Cesarini y Manzi, construyendo poder, recreando la interna que los catapultó a los cargos, que con sus propios correligionarios. Nos referimos a las actividades de Tinogasta, la semana pasada.

Y dejamos para el final, algunos de los hechos ocurridos en Fiambalá, porque nos parecieron de una gravedad inusitada, que culminaron para la Unión Cívica Radical de la peor manera y que significaron una renuncia masiva de afiliados, alrededor de 50 personas dejaron de pertenecer al partido. Haciendo un poco de historia, luego del fallecimiento de Amado David «Coco» Quintar, inolvidable dirigente radical de Fiambalá, alrededor de 50 afiliados permanecieron algún tiempo como becarios en el gobierno municipal de Roxana Paulón.

Después de transcurrido un tiempo, la Jefa Comunal decidió despedirlos. Fue en esas circunstancias que encomendaron al abogado capitalino, concejal de la UCR, socio político de Monti y Cesarini, la defensa laboral de los trabajadores despedidos. Fue así que mientras se sustanciaban las actuaciones, los damnificados comenzaron a colaborar internamente como militantes del partido trabajando activamente para las sucesivas campañas del hoy diputado nacional Monti. Fernando Navarro perdió todos los juicios laborales que le encomendaron, siendo que en ese rubro el 99,99 % de los pleitos se ganan y justo fue a perder con los becarios de Fiambalá.

Obviamente que el humor de los ex empleados precarizados ya no fue el mismo y mucho más cuando no quedaron claras las circunstancias de haber perdido la instancia judicial de un reclamo legitimo. Ocho de los becados fueron al Comité provincia a pedir explicaciones, ya que el trato era de ayuda mutua. Los reclamantes dijeron haber trabajado para que Monti fuera el presidente de la UCR y además tuvieron activa participación en la interna que ganaron con «Cambia Catamarca».

Dias pasados, Monti fue a visitar la ciudad de Fiambalá, y allí tuvieron un encuentro con el actual diputado nacional, quien lejos de tener una actitud de comprensión y consideración con los ex becarios de Quintar, los maltrató de un modo incomprensible con frases hirientes tales como «incompetentes» e «incoherentes»; que «el partido no les debía nada», también les dijo «que nos superemos, que dejemos de ser mediocres», como indicó uno de los damnificados a éste diario. También le mencionaron a la fuente que el 14 de marzo llamaron a Monti, y les dijo «ya te llamo y te damos una solución» y jamás respondió ni hizo nada por ellos.

Cansados del destrato, los afiliados decidieron irse del partido por la puerta grande. Renunciaron a sus afiliaciones, dejaron de pertenecer a la UCR, se pasaron al oficialismo y hoy ya se encuentran trabajando en la municipalidad de Fiambalá. Como puede apreciarse, sobran motivos para que Monti se encuentre más aislado y para que los afiliados se sientan huérfanos de dirigentes probos, como los 50 ex correligionarios que se desafiliaron.