Opinión

Revolcados en un merengue, en el mismo lodo y todos manoseados

Editorial

Si Gustavo Saadi se decide, puede llegar a ser el candidato del Frente de Todos. En las últimas semanas pasaron muchas cosas en el oficialismo. Aunque parezca mentira, una de las provincias donde hubo y todavía hay, consecuencias políticas del cambio de Ministro de Economía de la Nación, Sergio Massa quien reemplazó al desdibujado negociador Martín Guzmán, es Catamarca.

Para entender mejor quien es Sergio Massa es necesario puntualizar que su aterrizaje en el gobierno nacional fue un baldazo de agua fría para Raúl Jalil, al mismo tiempo que desnudo la marcada brecha que existe en la oposición. Hay que recordar la pelea entre ellos en la campaña 2015. En los tiempos que corren hay muchos desmemoriados, por esa razón es pertinente recordar cómo llega Jalil al poder en un acuerdo con Lucia Corpacci, en tanto que el garante de ese acuerdo fue Rubén Dusso, única explicación de que haya llegado a la vice gobernación. Aquel acuerdo está prácticamente roto. Hace rato que Dusso se despegó de su mentora y «juega» solo.

En la semana anterior, ocurrieron hechos políticos trascendentes  que pasaron desapercibidos y que fueron las renuncias de Sola Jais y Aldo Sarquis en Canyem S.E., quienes se hartaron de los caprichos de Natalia Pavoni, quien en su cuenta de Facebook y en forma sorpresiva cambió el apellido paterno, Dusso, por el materno, Pavoni, algo que llamo mucho la atención. Bueno, los citados, renunciantes, se cansaron de soportar a Natalia Dusso o Pavoni, pues parece que en la función se corta sola y hace lo que ella quiere y sin consultar con los restantes directores.

Esta situación hay que ubicarla en el contexto del despegue del vice, su padre, de su jefa, la Senadora Nacional (FdeT) Lucía Corpacci, que dicho sea de paso no está muy al tanto de lo que sucede en la provincia, ya que al ser consultada por un periodista sobre la crisis de salud que padece la provincia respondió con un sorprendente  «Yo no estoy muy al tanto, por eso prefiero no opinar…». Los senadores nacionales representan a la provincia, pero Corpacci no parece ser el caso, sobre todo porque la médica estuvo al frente del gobierno por dos períodos consecutivos y es la principal responsable de la crisis de la salud en la provincia junto con el actual mandatario, Raúl Jalil, empresario del sector salud. Aplica el refrán «en casa de herrero, cuchillo de palo». Una vergüenza o la otra cara de la corrupción, ver el deplorable estado del Hospital San Juan Bautista.

En simultáneo a los divorcios políticos inevitables, se advierte una híper concentración de poder de Raúl Jalil y su círculo intimo, que siempre inquietaron al peronismo, que si no ha salido a criticarlo masivamente es por el verticalismo reinante en el partido gobernante y porque si algo no hacen los peronistas es escupir para arriba, ya que en el 2023 el panorama se presenta un poco más que complicado. Es así que Jalil y sus colaboradores más estrechos, deciden todo y el resto miran la danza política como espectadores.

Volviendo al antiguo socio de Jalil, y no decimos amigo, porque en politica, a diferencia de la vida, los amigos se traicionan, ya que priman los intereses personales por encima de los colectivos, decíamos al comienzo de éste editorial, que a Gustavo Saadi las encuestas le dan bien y es el candidato peronista más puro, que reúne los consensos necesarios para largarse a la carrera de gobernador. La incógnita es que harían Jalil y sobre todo Corpacci, qué, aunque separada de hecho, ésta semana salió a darle un tibio respaldo al gobernador.

Se resquebraja la coalición gobernante, que está fundada más en los manejos de las cajas mineras o conveniencias personales que en el respeto y la confianza. Veremos como evoluciona la sociedad resquebrajada, sin olvidar que a nivel nacional, Corpacci sigue perteneciendo al circulo intimo de Cristina Kirchner, que por estas horas vive su situación más aciaga, en tanto que a Jalil solo le queda como único refugio político, el Jefe de Gobierno porteño.

Es llamativo que la prensa cautiva del poder, haya refrescado la memoria de los ciudadanos, por  hechos de corrupción que para la gran mayoría estaban olvidados, cómo los sobreprecios en obras de infraestructuras en Valle Chico. Y esto es solo un ejemplo de innumerables hechos de corrupción que hubo en la gestión de Corpacci. Recordar la residencia universitaria, el ex Sussex y el monumento a la corrupción que fue la obra de cloacas de Valle Viejo, que gracias a la falta de independencia judicial todo quedó en la nada, siendo que allí se aplicó la famosa matriz de corrupción de José López y sus socios locales, con una empresa contratada que se avino a sobre facturar y devolver retornos. Esas son las consecuencias de los contubernios del poder y sus efectos reales sobre el bienestar de la gente, y más grave aun de la Salud Pública.

Este recordatorio, que se ventila desde el sector del jalilismo, es un claro objetivo de callar a Corpacci para quitarle libertad en sus decisiones y más cuando amplios sectores de la oposición comienzan a entender la entelequia del entramado minero relacionado con el litio, las regalías y los recursos de la responsabilidad social empresaria conocidos como RSE, cuya aplicación no está nada clara.

Cómo dice el tango cambalache: Vivimos revolca’os en un merengue, y, en el mismo lodo, todos manosea’os… pues el siglo XXI no sólo se presenta «problemático y febril» sino con un alto grado de complejidad, por la pandemia reciente y porque es el peronismo quien tiene que digerir la crisis cuya autoría le pertenece.