Opinión

Vote el cambio, vote amontonados …

Editorial

No es un slogan de campaña el titulo de éste editorial. Es la dura realidad que muestra el desatino organizado porque decir que las fuerzas opositoras representan un cambio o lo que es peor, que estén juntos, es una exageración. Literalmente, estamos frente a una coalición que más que ser opositora, es funcional a las dos facciones que componen el oficialismo, el jalilismo y el corpaccismo.

Lo cierto es que resulta más apropiado denominar al grupo, como amontonados que como juntos, ya que estamos frente a un montón de individualidades que solo piensan llevar agua para su molino, o mejor dicho para los molinos de Jalil y Dusso, verdaderos armadores de la «lista opositora». Por más que apelen a la remanida foto y a la sonrisa de ocasión, se sabe quien es quien y en que equipo juega el próximo 14 de noviembre.  La pobreza institucional es la peor, porque no permite a la ciudadanía disconforme encontrar un canal genuino de representación frente a un gobierno que se lleva todo por delante.

De solo observar las publicaciones en las redes sociales de los candidatos de Juntos por el Cambio, vemos que prima la desorganización y que los distintos grupos siguen cada uno por su lado. Las expresiones tales como «vamos a trabajar todos juntos», es solo retórica electoral vacía de contenido, sin hechos ni actos trascendentes. De esa manera es muy difícil ganar una elección y pareciera ser que los mismos candidatos, con su accionar exhiben un espíritu perdedor alarmante, que los hace marchar a contrapelo de como marcha el mismo espacio a nivel país.  La respuesta a esa sensación es que a nivel local, lo que están en juego es bien distinto a lo que sucede en el país. Los supuestos opositores parecen confirmar que la elección ya está definida con casi nulas chances de revertir  los 20 puntos de diferencia con el oficialismo.

En la calle mucha gente que quiere un cambio, desearía tener una oposición fuerte y verdadera, se queja porque los tildan de «pechos fríos». Para muchos el rol de oposición lo cumple el diputado Hugo «Grillo» Ávila, ya que últimamente es el único que marca los errores del gobierno y curiosamente, los planteos no son acompañados por JxC. Solo salen a tirar un poco de pirotecnia con la compra del avión, como si ese fuese el único error que ha cometido el gobierno de Jalil, cómo dirían en mi barrio «tienen para hacer dulce» con la sucesión de yerros que tienen sospechas de corrupción.

No nos podemos olvidar el momento incómodo que pasó Fama con Patricia Bullrich cuando está criticó la eliminación del Concejo de la Magistratura. ¿Por qué?es oportuno recordar que Jalil y Fama hicieron un pacto colaboracionista con apariencia de institucional que tuvo y tiene resultados concretos: el ahora ex rector trabajó a favor de la eliminación del trascendente organismo, y lo insólito fue que lo hizo bajo el paraguas  de la UNCa, al avalar al decano de derecho, como su brazo ejecutivo  convalidado el cierre del Consejo de la Magistratura y el reemplazo por una Comisión Evaluadora. El procedimiento tuvo el aval de Francisco Quintana, integrante del Consejo de la Magistratura de CABA y socio político de Rogelio Frigerio, todo lo cual  rechazó  Patricia Bullrich en el acto de la plaza 25 de Mayo. La otra perla es que ese grupo milita el ex diputado Carlos Molina, que acompañó a Lucia Corpacci en la ampliación del número de miembros de la Corte de Justicia. Eso sí, está en la foto. Esto demuestra que no pueden tener un discurso unificado ya que lo que es criticado por algunos de los candidatos fue apoyados por otros.

Esa falta de cohesión es muy evidente y aleja al votante que busca una alternativa al gobierno, está es una de las causas del aumento del voto en blanco en nuestra provincia en dónde cada vez un mayor número de gente no se siente representada por nadie. Votar un cambio, en Catamarca es votar por un amontonamiento de candidatos dispersos, funcionales al gobierno que van derecho al matadero, algo similar a una bolsa de gatos… amontonados.