Opinión

La obra de la calle Republica, diseñada por chapuceros

Editorial

La ciudad capital es una ciudad vieja, que sigue atrayendo la migración interna que se produce en la provincia por diversas razones, siendo la principal, la concentración de servicios que ofrece con respecto a las ciudades del interior, las cuales carecen de los servicios esenciales para el desarrollo humano sustentable. Esa carencia real afecta a la ciudad que cada año recibe oleadas de jóvenes que no encuentran oportunidades en el interior. Queda la evidencia que los responsables de gestionar la ciudad están en babia y lo que resulta alarmante es que tienen aspiraciones mayores.

«La sociedad del siglo XXI no se parece en nada a la del anterior, en la medida en la que se ha producido una verdadera revolución en materia de conocimiento a través de internet y en la difusión gratuita, inmediata y universal de las opiniones particulares a través de las redes sociales, lo que está produciendo y va a producir alteraciones sustanciales en las estructuras sociales y económicas» indica una revista científica especializada en tema de desarrollo urbano.

En toda obra publica urbanística deben tenerse en cuenta los conceptos de sostenibilidad, que afectan a aspectos políticos, sociales, económicos, financieros, tecnológicos, culturales, jurídicos y ambientales y otros que incluye los geopolíticos y estratégicos, vinculados a la distribución de los recursos hídricos, la educación y los desastres ambientales consecuencia del cambio climático.

La obra de la calle República es una obra que atrasa, que no fue planificada en función de los conceptos modernos de urbanismo. Está mal terminada, se nota a simple vista que no fue diseñada, sin contar el pésimo gusto que tuvieron los encargados de proyectarla.

Si bien se genera mayor seguridad a los peatones, por un mayor ancho, también es cierto que se desperdicia haciendo una bici senda en el mismo nivel que los peatones sin ningún tipo de protección para estos, lo cual los pone en peligro. ¿Sabrán que existe un ley nacional de protección del peatón? Bueno, sería oportuno que las autoridades tomen conciencia de que existen leyes a las que hay que adherir y respetar. Primero el peatón.

Para lograr un protección adecuada de ellos, los caminantes olvidados, los ciudadanos de a pie, se podrían haber ensanchado las veredas un poco menos, para dejar más de espacio a la circulación de vehículos, un ejemplo es la obra que se hizo en la calle República entre Sarmiento y Maipú que si bien se ensancharon las veredas tiene una calzada más amplia que permite el paso de dos autos a la par.

Tampoco se han tenido en cuenta cuestiones esenciales que hacen a la salud humana y la convivencia social. Por ejemplo, no sabemos en caso de emergencia como van a sobrepasar las ambulancias, los camiones de bomberos, etc. En definitiva la obra es un peligro por todo lo que hemos descripto, genera más inconvenientes que soluciones y también afea la ciudad.

En las obras en donde se modificaron las veredas y las calzadas en la plaza principal, se hizo con un buen proyecto, cuyo diseño fue limpio y bien pensado, se mejoro sustancialmente la circulación, con buen gusto y los más importante es que se mejoró por un diseño que trajo más soluciones que problemas. En la calle República en cambio  pasa todo lo contrario. Queda la fea sensación que la consigna es hacer sin planificar o pensar el diseño, y así son los resultados. No se han tenido en cuenta ninguno de los conceptos arriba indicado.

A no ofenderse por el adjetivo del titulo, porque el diccionario ya se encargo de definir al chapucero como aquella persona que trabaja o hace las cosas con poco cuidado, sin técnica o con un acabado deficiente. Y claramente la obra inaugurada recientemente, de la que desde éste diario nos hemos venido ocupando sistemáticamente, es una obra mal hecha. Quienes navegan por las redes han dejado sus opiniones en ese sentido.