Opinión

En Antofagasta de la Sierra la crisis ya es humanitaria

¡NO FUNCIONA LUCIA!
Editorial

Panorama político y económico

Desde hace varios meses, distintos sectores de la Comunidad de la villa, vienen denunciando las conductas poco claras de quien es el máximo responsable de administrar los recursos de la población en tiempos de pandemia, en invierno y con una crisis económica que golpea a todos los habitantes por igual, que cada vez tiene menos recursos producto de los altos costos que deben afrontar, inflación galopante, falta de energía, escasez de combustible, epidemia de diarrea, a lo que le agregan la verdadera espada de Damocles que se blande sobre el último recurso de la sociedad, que es el agua dulce y potable de la Cuenca del Río Los Patos.

Por otra parte la vega y el Río Trapiche ya forman parte del olvido, un crimen que permanece impune y cuyos responsables tarde o temprano tendrán que pagar en la Justicia, terrena o divina. Camilo y su familia son los damnificados a quienes la minera pretende mudar por la fuerza, a un contendor al pie de un cerro lindante, con la insistencia y extraña presencia de una Fundación denominada EcoConciencia, que no se sabe bien cuál es su función allí, teniendo en cuenta que una fundación es una entidad civil sin fines de lucro, con un patrimonio de afectación aportado por terceros, se desconoce quienes y con qué fines, cuyo funcionamiento está destinado a fines benéficos y altruistas. Por otra parte, también se desconoce si la entidad de bien público, con domicilio en la ciudad Autónoma de Buenos Aires, Calle Piedras 264 Piso 7° A tiene abierta una sucursal o filial en la provincia de Catamarca, pues se encuentra desarrollando actividades en nuestro territorio. Actualmente Camilo se encuentra muy cerca de la ampliación de los piletones de la empresa y es contantemente persuadido por ésta fundación para que salga de su fundo, algo que es ilegal.

Los reclamos del pueblo

El Departamento se quedó sin la administración de los recursos financieros de las regalías mineras, por el cambio del sistema legal. Sin embargo, Antofagasta tenía un saldo favorable y el gobierno provincial debería haber rendido cuentas en forma documentada sobre los saldos a favor de las regalías mineras.

El destino de los 500 mil dólares para realizar la obra de gas para Antofagasta, y falta de información sobre la aplicación de final de esos fondos, teniendo en cuenta que el escenario es el peor, con respecto a la la obra, que quedó trunca para los vecinos y activa para la minera, con la cual parece una tomada de pelo u otra cosa más grave.

Armaron un fideicomiso, el fondo fiduciario, con dinero de los antofagasteños, para realizar obras públicas en el Departamento y nunca, los auténticos y únicos beneficiarios fueron citados para determinar cuales eran las obras prioritarias e importantes para el Departamento de Antofagasta de la Sierra.

Del mismo modo, el gobierno anterior y el actual, proyectaron obras, algunas se terminaron, y otras no, con el agravante que no funcionan como se proyectó o están abandonadas. El Parque Fotovoltaico funcionó bien un sólo día de su existencia, que fue cuando Lucía Corpacci hizo una escena publicitaria, tal como se puede apreciar en la foto principal de éste Editorial. La idea de Corpacci y Dusso era que los pobladores bajaran el gasto de la energía eléctrica de red, algo muy loable. Nada de eso sucedió. Siguen pagando cifras escalofriantes y además no tienen energía eléctrica, porque el parque fotovoltaico híbrido no funciona.

Cuando las obras publicas no funcionan puede deberse a dos situaciones muy distintas. Una, es que sea una obra civil de ingeniera mal hecha y dos, que haya habido corrupción, a través del usual método de sobrevaluar costos, sobrefacturar o hacer una obra de menor valía  algo muy frecuente en Catamarca donde además, no existe el servicio de justicia, porque está todo armado para perjudicar a la gente y enriquecerse ilícitamente. Basta recordar que los miembros de la Corte de Justicia eran tres con el FCyS, cinco con Lucía Corpacci y siete con Jalil. No es que quieren mejor servicio de Justicia sino controlar las mayorías para neutralizar cualquier reclamo y así obtener la impunidad.

Ningún funcionario dio siquiera una mínima explicación. ¡Un fracaso!

También los vecinos denuncian que le quitaron cerca de 500 millones para dos puentes en Belén, uno en Villa Vil, mientras el pueblo sigue sin gas y ahora sin leña, sin nada.

Antofagasta de la Sierra debería tener una gran contrapartida en servicios esenciales para sus habitantes, por razones obvias y más si la compara con el millonario contrato que firmó LIVENT con la gigante de la automotriz mundial, la BMW de Alemania que comenzará su reestructuración industrial a motores eléctricos con el litio de Catamarca. Sin embargo la minería extractiva, la corrupción de los funcionarios provinciales, sumado a la inoperancia del intendente local, más preocupado en su negocios particulares que en solucionar los problemas de la gente, transforman al departamento en un infierno donde cada día se hace más difícil vivir dignamente. Tal como lo indicamos en el siguiente acápite, la minería extractiva es sinónimo de pobreza extrema. Las pruebas están a la vista.

Cuando un poblador no tiene los servicios esenciales para vivir dignamente, entonces el desastre ya no es político, ni económico, sino humanitario y los únicos responsables de la situación son los políticos que mal administran la cosa pública.

Minería Extractiva es igual a pobreza extrema

Antofagasta debería tener un hospital bien equipado y no cobrar los antígenos y PCR a razón de $ 1.300 por persona y mas cuando el intendente recibió dos millones de pesos para esos fines. Las noticias de los diarios mineros indican que LIVENT factura 640 millones de dólares por el litio catamarqueño de Antofagasta de la Sierra, ¿A cambio de qué? En el Departamento, no hay leña y la que hay se reparte arbitrariamente y con marcado sesgo clientelar. Tienen leña los colaboracionistas de las lamentables políticas oficiales, no quienes piensan distinto, quienes pertenecen a la Comunidades Atacameñas y otros ciudadanos libres. Los servicios de comunicación, internet, energía eléctrica son un verdadero desastre y la mayor parte del tiempo no funcionan.

Por estos días, los habitantes deben vivir prácticamente sin energía eléctrica, que los cortes son cada vez más frecuentes y prolongados, agravado porque la leña solo es entregada a «los amigos del poder y de  la minería». La educación es otro desastre, con un director del Establecimiento Secundario, Santos Rafael Álamo, más preocupado en su contrato con la minera, o en sus servicios turísticos, que en cuidar y proteger a sus alumnos y maestras. Sueldos miserables para empleados municipales y otra obra sin terminar por ejemplo, el nuevo edificio municipal, la calle alrededor de la plaza principal, sin desagüe pluviales.

El descontento social ha superado el silencio y cada día aumenta la reacción de la gente que no quiere vivir más de este modo denigrante.

Contexto geográfico de Antofagasta de la Sierra

Todo lo descripto es más grave si se toma verdadera consciencia de lo siguiente: los lectores de otras regiones deben tomar nota qué si sus quejas por el manejo de la pandemia y la crisis económica son fundadas en relación al gobierno provincial, no deben olvidar que vivir en el Valle Central les da un plus de tranquilidad que en otras regiones del interior provincial no tienen. La villa de Antofagasta de la Sierra y el departamento más grande en extensión de toda Catamarca, se encuentra ubicado a una altura aproximada de 3.300 metros sobre el nivel del mar y rodeada por volcanes de más de seis mil metros de altura, todo a casi 600 kilómetros de la Ciudad Capital.

Entonces es fácil imaginarse que estamos hablando de un clima continental riguroso, muy frío y seco, con temperaturas mínimas por debajo de 0° C, una amplitud térmica diaria que supera los 30 °C y lluvias anuales por debajo de los doscientos milímetros. La capital departamental, junto con otras localidades cercanas, se encuentra dentro de la región geológica y cultural denominada Las Parinas, área geográfica particularmente fría e inclemente. En estos momentos, los ciudadanos de Antofagasta, no viven, sino que sobreviven. Están en situación de abandono por parte del gobierno provincial y municipal, y desamparados del sistema judicial.

El Convenio 169 Sobre Pueblos Indígenas y Tribales de la OIT  

A todo hay que agregarle que desde hace más de un cuarto de siglo, la explotación minera extractiva de LIVENT y los sucesivos gobiernos Catamarqueños han ignorado el procedimiento del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, primero. Y segundo, dicho Tratado adquirió el rango constitucional toda vez que la Argentina adhirió al mismo y que los poderes ejecutivos provinciales deben acatarlos por tratarse de leyes federal de Orden Público, aunque la provincia se atribuya la propiedad minera, cuando los espacios mineros son ocupados por pueblos originarios o tribales, como es el caso de Antofagasta de la Sierra, la consulta con las comunidades es obligatoria, no al arbitrio de los gobiernos sino con el procedimiento que indican las leyes.

Es público y notorio que no existe la licencia social para la explotación minera del carbonato de litio porque no se han respetado las normas establecidas en el Convenio 169 ni se han hecho las consultas como la norma lo dispone. En consecuencia, todos los procedimientos que en la actualidad disponen y se ejecutan en el Departamento de Antofagasta son nulos, incluso el decreto del Gobernador Jalil que concedió el uso provisorio del agua dulce de la Cuenca Periglacial del Rio Los Patos, que ya se encuentra en peligro de extinción, tal como sucedió con el Río Trapiche y su Vega, que están secos.

Sin temor a ser reiterativos, es necesario dejar expresa constancia que La Argentina es signataria del Convenio 169 Sobre Pueblos Indígenas y Tribales de la OIT, el cual fue aprobado por el Congreso Nacional por medio de la sanción de la ley 24.071 del año 1992. Su instrumento de ratificación fue depositado en la OIT en julio del año 2000 entrando en vigencia un año después. Resulta ser una despropósito que el Gobernador hable con otros Caciques que carecen de interés legitimo sobre la Cuenca del Rio Los Patos y armen notas con la prensa oficial subvencionada por el gobierno, indicando a la opinión pública que tienen licencia social para la minería extractiva. Es falso.

A tal punto llegó la falta de respeto del gobierno de Raúl Jalil que para callar a los pueblos indígenas, incluyó a un originario según consta en los nombramientos publicado en el Boletín Oficial, Jorge Vidal Calpachay, Cacique de la Ciénaga Redonda, que ingresó en el listado de los empleados que pasaron a planta permanente del Estado provincial.

Al Cacique Román Guitian defensor a ultranza del agua y cuenca del Rio Los Patos lo nombraron en forma inconsulta, y el Señor Román viajó a la Capital, renunció a la designación y ofreció una conferencia de prensa para aclarar su situación desmentir al gobernador y a uno de sus ministros. Esas picardías resultan inaceptables, lo mismo que hacer una reunión con caciques de otras regiones que nada tiene que ver con la extracción minera ni con el derecho del agua. Un disparate por parte de las autoridades.

Por esa razón es que hacemos un llamamiento a las autoridades constituidas de la Nación, provincia de Catamarca, Municipio de Antofagasta, Justicia Federal, Corte de Justicia y Legislatura Provincial, para que cesen los atropellos y tomen debida nota de la situación actual y real de Antofagasta de la Sierra, con respecto a la crisis energética, sanitaria, de comunicaciones, de ingresos, de inflación, de agua, de combustible. Es una situación tan grave que deja de ser política y pasa a ser humanitaria.

Nadie puede vivir a mas de 3.300 metros de altura, sin agua, sin gas, sin energía, sin leña, sin comida, sin trabajo y con aislamientos preventivos permanentes. NADIE.  El pueblo pide que no sigan hablando de millones de dólares en sus narices y al mismo tiempo violen los derechos humanos básicos, mientras el pueblo padece éstas cosas, en jornadas nacionales de minería, los principales responsables de la situación social lacerante en Antofagasta de la Sierra,  Lucía Corpacci, Rubén Dusso, Rodolfo Micone, Raúl Jalil y Fernanda Ávila se pavonean haciendo alarde de la importancia de la minería y hunden en el olvido a un pueblo que padece a sus gobernantes.