Opinión

Elpidio Guaraz, el Gildo Insfran de Catamarca

Editorial

Es publico y notorio como las aberraciones del gobierno de Gildo Insfran siguen repercutiendo en la opinión pública de la peor manera.

Es que estamos en presencia de un dictador hegemonico y autoritario, capaz de violentar los más elementales derechos humanos en Democracia y en plena vigencia del Estado de Derecho. Ya existen sobrados fundamentos para iniciar un juicio político y removerlo de su cargo, porque sus delitos son moneda corriente.

Lejos de eso, el poderoso Partido Justicialista, con José Luis Giojia ha cerrado filas protegiendo a Gildo Insfran como si este fuera un paladín de la democracia, moviendo las típicas fichas del fascismo corporativista, al mejor estilo de Mussolini, creyendo que la pandemia se administra con mano dura.

En Catamarca tenemos dos exponentes que cultivan el deleznable sistema de Gildo Insfran, de sojuzgar a la población con practicas fascistas y autoritarias que vulneran sistemáticamente los derechos y garantías de los ciudadanos, en nombre de la pandemia. Ellos son Luis Polti y Elpidio Guaraz. Nos referiremos a éste último, intendente de Bañado de Ovanta, departamento de Santa Rosa. Pues resulta oportuno y necesario hacer una analogía con el tirano de Gildo Insfran.

Con escaso margen de tiempo, Elpidio Guaraz maltrató a dos ciudadanos que querían ejercer su actividad comercial con tasas abusivas y arbitrarias de habilitación municipal, que ascendieron a $ 46.000. Un dislate si se tiene en cuenta que es un municipio con 2.500 habitantes. Son los casos de un gimnasio y canchas de Beach Voley.

Elpidio Guaraz es un dictador que tiene depósitos llenos de mercadería para distribuir y no lo hace. En consecuencia, la mercadería se vence y perjudica a los mas necesitados. Otra conducta dictatorial consiste en no respetar la escala salarial del Municipio, haciendo liquidar haberes de acuerdo a su afinidad política

Ademas son conocidas las pésimas condiciones de salubridad de los empleados municipales, como quedó demostrado en la última carrera cuadrera de caballos. No solo eso sino que además, utiliza para la actividad hípica, ya que es propietario de caballos, los recursos humanos y económicos del municipio para beneficio propio.

Un ejemplo de sus arbitrariedades es que un funcionario cobra $ 64.000 y un empleado categoría inferior apenas $16.000. Las licencias se otorgan también de acuerdo a la afinidad política, a unos 30 días, a otros, 15 o 7 y a otros ninguno, si reclaman, los amenaza con correrlos del cargo. Un dictador con todas las letras.

Podemos afirmar sin temor a equivocarnos porque las pruebas están a la vista, que Bañado de Ovanta es tierra en donde gobierna un intendente al mejor estilo Gildo Insfrán.