Opinión

Lucía & Cristina, cortadas con la misma tijera

Editorial

Días pasados, la diputada nacional Lucía Corpacci ofreció un reportaje a una radio local en donde criticó duramente al gobierno de Raúl Jalil. Fue sorprendente por dos motivos, primero, porque a muchos les resultó raro que concediera un reportaje. Sin dudas que recibió una manda, ya que durante los 8 años que fue gobernadora, casi nunca habló con la prensa y siempre se apoyó en un monje negro, hoy escriba del diario del beato, que operaba en la sombras y era letal. Todo el que lea éste editorial sabe de quién hablamos. Lo cierto fue que terminó acumulando más poder que los poderosos, a pesar de lo cual marchó por la puerta de servicio ¿Por qué?, la respuesta también es más que elocuente. Una especie de Enrique Albistur vernáculo, que utilizaba los mismos métodos para agraciar a la pareja local, tal como lo hacía «Pepe» con el matrimonio K, hasta que el principio de partida doble quedó destrozado, en uno y otro caso.

El otro motivo de sorpresa es porque el reportaje de la ex gobernadora fue contemporáneo con la carta de Cristina Kirchner, en donde critica solapadamente al gobierno de Alberto Fernández, haciéndolo único responsable de todos los errores y pidiendo cambios de algunos ministros, porque según la ex presidenta «hay funcionarios que no funcionan».

En nuestros editoriales hemos venido marcando la similitud de lo que ocurre con el presidente Fernández y el gobernador Jalil.

Es vox populi que la ex gobernadora y sus seguidores no están muy a gusto con las políticas que lleva adelante el gobernador actual, o mejor dicho, Corpacci pretende indicar todo lo que se va a hacer y pretende que todo se le consulte, como si se tratara de la gobernadora honoraria. Jalil en ese aspecto es muy hábil, consulta mucho, implementa algunas ideas (ej: ampliación de los miembros de la Corte de Justicia) y después toma muchas medidas inconsultas y desgasta con un mañoso juego a los ministros que son del riñón de Corpacci. Por caso, ya fueron eyectados Gordillo, Zelarayán y Micone y la puerta sigue abierta.

En las declaraciones radiales, Corpacci dijo que no estaba de acuerdo con la demolición de la Manzana del Turismo, expresó no entender el traspaso de los IES, tema muy candente en las últimas semanas y que no le parece bien el arreglo del estadio Bicentenario. Aclarando, por si fuera poco, que eso del Corpaccismo y del Jalilismo era una construcción externa, que ella con Raúl tiene un excelente relación. Desde la calle existe otra percepción que la señora conoce perfectamente y alimenta con sus dichos. Por último se refirió a “que hay gente que se sintió relegada y puede estar legítimamente ofendida con Raúl, hay otros que solo buscan tensar la cuerda”.

En definitiva, salió a “marcarle la cancha” y también a darle un mensaje a su “tropa”, que viene pidiendo que le ponga un freno a Jalil. Lo que más les molesta a los seguidores de la ex gobernadora es que haya concentrado tanto la caja, algo lógico en tiempos de pandemia y escasez de recursos. En la actualidad todas las decisiones de gastos están concentradas en el gobernador y pocos colaboradores. En la anterior gestión había más libertad en el gasto (despilfarro), parece que se extraña el “viva la pepa”. Un ejemplo, aunque hay miles, el manejo del Fondo Especial del Tabaco. 

Nadie seriamente se ha puesto a analizar el dinero que recibió Corpacci durante sus dos mandatos y cómo se aplicaron esos recursos, pero es evidente que se ha gastado mucho y mal, se ha despilfarrado dinero a «troche y moche»,  en sobreprecios de obra pública y en la compra de insumos. Más allá de que las denuncias que se han realizado con respecto a la corrupción en la obra publica no hayan prosperado, si tuviéramos una justicia independiente y una oposición responsable todas esas causas hubiesen encontrado culpables. Hablar de Lucía Corpacci, es hablar del pacto de impunidad organizado desde su gestión sobre todos los resortes institucionales vinculados a los actos de control, fiscalización y enjuiciamiento. Nada de eso funciona. Y las consecuencias están a la vista, basta observar por ejemplo, la obra cloacal de Valle Viejo, El Frigorífico de Chumbicha y las obras hidráulicas abandonadas, en Mutquín y en Belén, sólo por poner algunos ejemplos.

Pero hay otros y variados.  Actualmente hay causas en donde se denuncian alquileres de máquinas inexistentes; o el caso de una misma máquina que era utilizada en dos obras al mismo tiempo. Que seguramente, basándonos en las experiencias pasadas, quedarán en la nada, por aquel pacto de impunidad al que no referimos en el párrafo anterior. Es oportuno recordar como tituló (con copete) justamente el diario del beato «Facundo Barros y Marcos Denett ya son fiscales (título); Barros Jorrat se hará cargo de la fiscalía sexta y el ex secretario de Seguridad asumirá como fiscal de Estado (copete). ¿Se entiende? Cuando se realizan ese tipo de nombramientos (obsérvese en la foto cual es la verdadera función de los senadores catamarqueños, todos, porque en esa oportunidad los dos únicos radicales Luis Cordero (Ancasti) y Omar «Toti» Noriega (Paclín) también votaron a favor, algo inexplicable y entendible al mismo tiempo), todas estas causas terminan cajoneadas, prescriptas, anuladas, perimidas o con discusiones estériles, inconducentes sobre competencias e incumbencias. Nunca se investiga, los fiscales no acusan, no existen los juicios orales contra funcionarios, no hay procesos transparentes, las pruebas se desestiman y las sentencias y las condenas siguen sin ser dictadas. Impunidad total… o ¿son todos probos?

Esta pelea que antes era por lo bajo, ahora salió con fuerza, porque por más que Lucía quiera disimular, en la entrevista no dejó margen para la duda, del mismo modo que Cristina con la carta. El enfrentamiento con Jalil existe, pues a nadie le gusta perder dos torres y el alfil del color ni en el ajedrez, ni en la política, y lo que hizo Corpacci en la radio, durante la entrevista, fue patear el tablero, pues sus dichos tendrán consecuencias y abrirán nuevos capítulos. La administración anterior debería hacer silencio y esperar que el tiempo pase y no exhibir la nostalgia de la pérdida inexorable del poder y de sus piezas. Es la impotencia de los malos perdedores.

De todo lo que decimos, las pruebas están a la vista, muchos proveedores y funcionarios del estado enriquecidos de golpe. Con solo mirar sus patrimonios, que aunque no estén a su nombre, son sus «propietarios», autos, plazos fijos, bonos de deuda, títulos, acciones en la bolsa, campos de arándanos, fincas y dinero verde que depositan en la cueva de moda, eso solo es suficiente para demostrar que la riqueza para ser legítima debe ser adquirida por medios y actividades lícitas.

Lucía y Raúl un matrimonio político por conveniencia que a escasos 11 meses de gobierno parece empezar a rondar el fantasma del divorcio. Nada original si vemos lo que pasa con Cristina y Alberto. Es nuestra conclusión, Lucía y Cristina, fueron cortadas con la misma tijera.