Opinión

Hermetismo de CFK por el acercamiento de Alberto a Israel

Por Carlos Tortora - Informador Público

El viaje de Alberto Fernández a Israel se da en un contexto interno especial. La ministra de Seguridad Sabina Frederic -discípula de Horacio Verbitsky- había marcado un rumbo en los casos Nisman y AMIA señalando que la declaración vigente de Hezbollah como organización terrorista era comprarnos un problema que no tenemos.

También señaló la ministra que se pensaba en realizar una nueva pericia sobre la muerte de Nisman, lo que se entiende como la intención de modificar el criterio de Gendarmería que dictaminó el homicidio. Estas iniciativas mostraban toda una tendencia que comprometía a Alberto en el alejamiento de los gobiernos de Washington y Tel Aviv.

Sin embargo, en sus pocas semanas como presidente, Alberto Fernández no siguió la línea de Frederic. Mantuvo el decreto que condena a Hezbollah y la UIF dictó días atrás una resolución afianzando el congelamiento patrimonial de esa organización. El viaje a Israel del presidente parece, por otra parte, desmentir que el gobierno intente tomar injerencia en la causa Nisman para torcer su rumbo.

El silencio

Estas señales de corrección del rumbo por parte de la Casa Rosada no serían lo que esperaba Cristina Kirchner, que sigue procesada -desde hace dos años- por encubrimiento y traición a la patria en la causa del Memorándum de Entendimiento con Irán.

Así las cosas, el acercamiento de Alberto al gobierno judío sería contrario a la estrategia de la ex presidenta y, más aún, a sus intereses personales como procesada. Sin embargo, no se advierte ninguna reacción. CFK volvió de su viaje a Cuba y se encerró en el mutismo. Daría la impresión de que o bien aprueba el giro dado por el presidente o, no estando de acuerdo, evita cualquier polémica pública.

En todo caso, parece remarcarse un hecho: los conflictos en la cúspide del poder no deben trascender y todo debe resolverse en medio de un hermetismo total. Esta fórmula parece estar dando resultado ya que cuesta pensar que, como en este caso, no haya disidencias importantes. La estrategia del silencio se ha instalado entonces como como una de las claves de la política nacional.