Opinión

Lo que el viento se llevó en… «Juntos por el Cambio»

Hoy en la cartelera central de El Pucará, el esperado regreso de “El Buchón y  su distinguido amigo, el jurisconsulto de nota, el Dr. Justiniano Leyes”

Recibí un mensaje de whatsapp, era el buchón que me invitaba a tomar un café en media hora en el bar del hotel casino, le dije que sí, acomode  los últimos papeles en el estudio, apile la carpeta de los pendientes, ya era hora de terminar de trabajar y empezar a disfrutar el fin de semana, cerré todo y partí al encuentro con mi amigo que hacía mucho que no veía, fueron 4 meses de  una campaña intensa y no lo había visto debido a sus incesantes viajes al interior de la provincia y a Buenos Aires.

Llegué primero como de costumbre, pero a los pocos minutos llegó el buchón, se sentó, se acerco el mozo y pedimos una cerveza con una picada mucho más acorde para un viernes a las ocho de la noche, la hora del copetín.

Apenas se acomodó en el asiento me dijo: No sabe todo lo que tengo para contarle doctor, en estos meses pasó de todo, no sé por dónde empezar, lo que tengo para contarle excede el tiempo del que disponemos. Como estamos en vísperas de fin de semana le voy a contar lo más divertido de la campaña que está relacionado con lo más complicado también.

Lo miré al buchón sorprendido, tratando de imaginar que puede haber divertido en una campaña y le dije que lo escuchaba atentamente.

La historia que le voy a contar la voy a titular “Lo que el viento se llevó en “Juntos por el Cambio” y nuestro Clark Gable es más petiso y rechoncho, y nuestra Vivien Leigh, es una jovencita rubia encandilada por la efímera alta exposición de su hombre. Terminó la campaña, “Juntos por el Cambio”, perdió y “Juntos”… quizás tenga final feliz.

El amor, creemos que empezó en medio de la campaña o se hizo visible en ella, intentaron disimular al principio, pero al final era el comentario de todos. Tantos viajes juntos y noches de hotel hicieron que este amor vaya afianzándose y también ponía incómodos al equipo, porque había que disimular algo que cada vez era más evidente.

Cuentan algunos de los indiscretos que siempre hay, que formaban parte de las comitivas de campaña en el interior provincial, que dormían en cuartos separados, pero que a altas horas de la noche, figuras fantasmagóricas de carne y hueso, corrían sigilosas por los pasillos y se producían los ansiados cambios de habitación donde el amor era el principal invitado. La vida es bella pero no es para siempre, claro, una noche ella se confundió de habitación y termino entrando al de otro candidato. A cualquiera le puede pasar, sobre todo porque de noche, todos los gatos son pardos. Eso sí, fue un error de antología y quedó en la historia no tan oculta de las campañas políticas.

Mientras el buchón me contaba la historia no paraba de reírme y agarrarme el abdomen por temor a alguna rotura interna y le pregunté por qué estaba relacionado a un tema más complicado éste amorío, que suele ser tan frecuente, en las interminables giras de campaña.

El buchón me contesto: lo que pasa doctor es que con el transcurrir de la campaña proselitista, éste amor iba creciendo, entonces los amantes ya no querían ir con el resto de la comitiva y se “cortaban” solos y «Juntos»…

Entonces la acusación es que parte de los fondos de campaña fueron usados para la “luna de miel” y hay mucha calentura del resto de la dirigencia con respecto a este tema. Pero es necesario aclarar, que se trata de calenturas distintas. No falta mucho para que se arme un lío bárbaro porque hay acusaciones cruzadas. En los próximos días vamos a tener novedades.

Le dije al buchón que estaba muy divertido con su relato pero que tenía una cena así que le propuse que tomemos un café la semana que viene para seguir conversando, yo no pude contarle nada de las novedades que tengo de la justicia, que son muchas y variadas, en Catamarca y en Tucumán.

Nos despedimos con un abrazo y le deje picando la siguiente reflexión: me parece que lo que me contaste es una muestra pequeña del desmanejo de la campaña de “Juntos por el Cambio”, que no hubo una estrategia de grupo sino que todos jugaron la personal, tan personal que algunos terminaron enredándose en las sabanas.

Algo extraño pasó, cuando estaba en la playa de estacionamiento del Hotel Casino, el buchón llegó apresurado y jadeante a preguntarme algo que me asombró ¿Es usted doctor? Sí, respondí sin pensar… ¿seguro? Mire que el gordo Molina antes de despedirse está dispuesto desmascarar a los falsos doctores, que según su desopilante proyecto, en Catamarca son muchos… ehhhhhhhhh y remató, espero que sea doctor de verdad sino estaremos en problemas… me tiró el buchón y me fui.  Bueno pensé, mientras arrancaba, soy abogado, la gente me dice doctor y me puse a pensar en cuál sería el próximo trabajo de Carlos Molina, a quien el 10 de diciembre se le terminan las vacaciones pagas.

Nos quedó la duda «siempre juntos» o «Juntos por el Cambio»