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El Dr. Justiniano Leyes y el Buchón presentan: «El monje negro»

Debo confesarles que mi amigo al que llamo cariñosamente “El Buchón”  es raro y la más de las veces me desconcierta.

Aparece de la nada, de golpe, con mucha información y luego, desaparece sin dejar rastros. Otra cosa que me sorprende es como viaja, va mucho a Buenos Aires y me llaman la atención sobremanera, sus viajes a Tucumán, donde concurre casi seguro una vez a la semana. Siempre queda la duda si su viaje a Tukma es por razones políticas o sospecho que puede tratarse de un tema de polleras, lo cierto es que esa escapada es un clásico en su vida. En fin, esto viene a cuento porque después de mucho tiempo hemos acordado ir a nuestro antiguo reducto, la devaluada confitería del Hotel de Turismo.

Miré el Whatsapp, para repasar la hora del encuentro, apague la notebook, apile mis carpetas, me fije las audiencias de la semana, cerré el estudio, salí caminado hasta la esquina de Sarmiento y doblé en dirección a la calle Esquiú, a encontrarme con mi amigo el Buchón, el hombre mejor informado de Catamarca.

En la explanada le di un abrazo y fuimos rápidamente a sentarnos en el ventanal frente a la pileta del hotel. Por suerte nos tocó una de la mozas más simpáticas que rápidamente nos trajo una cerveza bien helada y una buena picada, a la que le entramos con todo…

Antes que nada, suspire y le dije a mi amigo ¡Volvimos! Después de la pandemia regresamos a nuestro lugar de encuentro. El buchón estaba inquieto, con ese aire de estar siempre apurado, como de costumbre, y para no perder más tiempo comenzamos nuestra conversación.

La semana pasada se supo todo sobre el Gato Luna y no causó sorpresa saber que como tantos otros oscuros personajes de la política vernácula, en especial de aquellos que integran la mal llamada oposición, son empleados de Rubén Dusso, en forma oficial o vía sobre influencias. No sólo el gato come del Vicegobernador, la señora también.

“El trabajo que hace Dusso es aumentar en forma constante sus huestes, incorporando por la doble vía, formal e informal, mayor número de soldados que trabajen como doble espías dentro de la oposición” indicó mi amigo.

Aproveché para recordar algunos personajes lamentables que se dicen seguidores de Macri, pero en realidad son mercenarios de la política, como el caso del ex jefe regional de Anses, Fernando «Fena» Corrales Ávila que después de ser removido de la función pública, lo nombraron en el Senado provincial. Eso era parte del arreglo de Corpacci con Rogelio Frigerio. Durante los 4 años del Macrismo, hubo muchos «acuerdos» entre Lucía Corpacci y los dirigentes del Pro Enrique Cesarini, Carlos Molina y Fena Corrales Avila, un ignoto tucumano que vino a Catamarca a «salvarse».

A todo esto, el Buchón no le daba tregua a los maníes y aproveché para comentarle que relacionado a eso, Lilita Carrió acuso en LN+ a Frigerio de hacer negocios durante el gobierno de Macri. Todo cierra, tanto que a Rogelio nieto ya lo citaron a declaración indagatoria por comprar terrenos del estado (ONABE) y construir edificios. Lo mismo el gordo local ¿se acuerda del voto a favor de la ampliación de la corte de Molina? Esos favores cotizan en verdes cabeza grande. Le recordé a mi amigo, que a este grupo conformado por peronistas del gobierno comandados por Dusso y dirigentes del Pro se suman radicales como Monti, Fernando Navarro, Carlos Marsilli. Ahora parece que hay un nuevo y asiduo concurrente, Luis Lobo Vergara, que después de la evidencias exhibidas al firmar los despachos de mayoría en la comisiones claves, se quedó bastante sólo en el bloque. En las fotos se muestran juntos, pero en los hechos, no lo bancan, provocando una división ostensible en el bloque UCR. Entonces estimado ¿Quién hace oposición?

Es así doctor, me respondió mi amigo, «esa relación de estos dirigentes del PRO con Dusso sigue firme y se juntan a comer seguido en la casa de «Mochi» Calderón, otrora operador de Óscar Castillo, después de Ricardo Guzmán y ahora de Dusso. No le hace asco a nada», como dice un amigo, todos los colectivos lo llevan.

Eso sí el asador oficial es Cesarini, y  como premio lo llevan a la próxima reunión de Minería en Canadá con todos los gastos pagos, incluidos los extras, que son los más salados y siempre hay. Y agregó «lo que yo veo es que el grupo del pacto de Ipizca no dice nada de Jalil y los Ángeles de Mochi, al revés, atacan a Jalil pero nada dicen de Corpacci y compañía”. En el fondo, son básicos. Porque dejan traslucir sus posturas sin ruborizarse” haciendo mucho daño a los catamarqueños. Esta historia bicéfala, es tan parecida a las luchas de Alberto y Cristina, que bien podríamos hacer un paralelismo con Raúl y Lucía. Feroces internas de cara a las elecciones 2023. Luchas de poder para seguir facturando con el pobre país, que cada vez está peor.

Nos pedimos dos cafecitos y aproveché para hacer una reflexión en voz alta con respecto a la Justicia Federal Catamarqueña, haciendo referencia al papelón que están haciendo Reinoso y Contreras con el caso Bacchiani, y además con la vergüenza que administran la parte de la competencia electoral. Una prueba más de cómo opera Dusso, si se observa el pleito que se le planteó al PRO con la designación de Carlos Molina, hombre de Dusso, al frente del PRO, lamentable… todos los fallos serán favorables a Molina, porque la Justicia con competencia electoral, es ante todo, peronista. ¡Patético! Espetó el Buchón, que me dio un abrazo y se despidió”, no si ante calificar a Dusso, como el monje negro de la política catamarqueña.

En Hispanoamérica el Monje Negro es una institución política, puede ser un ministro, vice de algo, segundón o ajeno al Estado, y sirve discretamente como operador a un presidente, gobernador o primera figura, a quien rinde lealtad. Su autoridad es indiscutible, temida y cuida las relaciones, la imagen y los contactos reservados de su superior, sin desatender cualquier asunto tenebroso. ¿Se entiende?

Chau Doc, me estoy yendo a Tucumán ahora mismo, me lo dijo con cierta picardía y yo me sonreí disimuladamente, porque advertí que mi amigo tenía un programa, de los buenos jejeje.