Opinión

Poner el carro delante de los caballos, la infeliz idea de Santos Reynoso

Editorial

Los ecos mediáticos de la insólita, por no decir desopilante idea del Fiscal Federal de Catamarca, Santos Reynoso de pretender poner en la mira de la investigación de la Justicia Federal, a los sufridos ahorristas que fueron estafados por el otrora denominado “trader god”, sus secuaces y por la omisión de cierta parte del poder político que permitió que la estafa piramidal creciera y alcanzara límites insospechados, le agregan un condimento sacado de contexto a una causa compleja producto de la impericia y desconocimiento de los responsables jurisdiccionales, que hasta aquí, no dan pie con bola.

Y como es costumbre, las consecuencias de la mala praxis judicial y de la desidia de ciertos funcionarios, permitieron el mayor sufrimiento de los ahorristas estafados, que lejos de encontrar respuestas adecuadas a sus reclamos, hoy se chocan con una novedad que es lapidaria, ya que, por una improcedente decisión del Fiscal Federal, todas las victimas podrían pasar a ser victimarias, y todo porque a un trasnochado se le ocurrió poner el carro delante de los caballos… ¡Un disparate!

La ignorancia es el peor de todos los males, decía Platón hace más de dos mil años. De ahí que nos preguntemos, no ahora sino desde el primer día que estos burócratas tienen en sus manos el destino de tantos damnificados… ¿Conocerán el bien, sabrán qué es el bien? Pareciera que no, porque hacen todo mal, aun teniendo las herramientas procesales para actuar ajustados a derecho. Los delitos fueron cometido por Bacchiani y sus complices. No importa en esta instancia penal la licitud de la tenencia del dinero. Es público y notorio que el «trader God» mediante ardid y engaños estafó a «medio mundo», y con el peligro en la demora provocada por la misma Justicia Federal, permitieron maniobras para que el autor material se insolventara. En el punto hay que descatar el buen trabajo del Fiscal Alejandro Gober que lo detectó y lo impidió.

Lo hemos dicho hasta el cansancio, el Juez Contreras y el Fiscal Reynoso hacen una dupla que deja mucho que desear, porque la inoperancia de ambos es manifiesta, aunque el origen de su fracaso es incierto ya que puede haber otras motivaciones, tratándose de Catamarca, las sospechas de parcialidad pesan y mucho, porque justamente, la causa tiene todo tipo de intereses que se cruzan, que la hacen empantanar en un lodo cada vez más espeso. Y justamente, investigar a las miles de victimas, es otra forma concreta de diluir responsabilidades penales de los autores, embarrando la cancha.

Fiscalizar a cada uno de los ahorristas estafados es una actividad que puede llevar años, puede generar todo tipo de desigualdades, puede violar el derecho de defensa en juicio, pero sobre todo es necesario afirmar que la Justicia Federal no tiene competencia en la materia respecto de los ahorristas estafados, quizás la tenga en esa materia sobre el estafador y sus cómplices. Las causas penales no se iniciaron contra los inversores.

En consecuencia, ni Reynoso ni Contreras pueden investigar a las víctimas por lavado de activos, cada uno en el rol que les asigna la ley procesal. Una cosa es ser evasor de la AFIP y otra muy distinta es lavar dinero. No es ésta causa un ámbito apropiado para investigar la evasión fiscal, tampoco es ese el objeto del proceso penal y más, la evasión fiscal cursa otros carriles administrativos y procesales y derechos. Si hubo lavado de dinero, el autor con seguridad es el estafador. Quienes lavan dinero o activos, lo hacen en grandes cantidades y se debe probar la ilicitud de la tenencia de esas grandes cantidades de dinero.

Estrictamente … “El Lavado de Activos es un delito, que consiste en dar una apariencia de origen legítimo o lícito a bienes – dinerarios o no, que en realidad son productos o «ganancias» de delitos graves como: Tráfico ilícito de drogas, trata de personas, corrupción, secuestros, etc.”.

Si los querellantes son pocos, por ese temor de no poder justificar la tenencia de dinero no declarado, la pena del ordenamiento legal es totalmente distinta a la pena que puede recibir un estafador, porque lo más importante es que en este caso ni el juez ni el fiscal pueden enderezar sus acciones procesales a investigar a las víctimas, cuya situación frente al fisco es harina de otro costal. El temor de no presentarse como querellantes, por no poder justificar el origen del dinero, es infundado en el contexto de ésta causa.

La expresión utilizada en el título en éste editorial, se expresa en sentido negativo, es decir que hacer lo correcto sería “no poner los caballos o el caballo delante del carro”. El refrán campero no es nada sutil y está dirigido a los estúpidos que hacen todo mal, porque es tan grotesca y directa la frase, que no admite muchos más análisis que esa cruda adjetivación. En la sabiduría del hombre de campo, para que las cosas funcionen bien, es necesario que exista un orden. En el caso, claramente se esta subvirtiendo el orden procesal establecido.

En todo proceso penal existen víctimas y victimarios y tanto los jueces como el Ministerio Público Fiscal deben orientar sus investigaciones y medidas urgentes para desentrañar los delitos cometidos por los victimarios o estafadores. Yendo al punto, da la impresión que Santos Reynoso estuvo hablando con “alguien” que le dio letra, que en este caso sería una querellante, que imaginó situaciones inimaginables, desde una ignorancia supina, a la que se le agrega un desconocimiento procesal que a esta altura resulta alarmante o no, si se estudian los antecedentes de Reynoso y lo cerca que estuvo de ser destituido.