Opinión

Reina el caos, gobiernan los inmorales

Editorial

Reina el caos y sobran los ejemplos de que los autores carecen de autoridad, a pesar de haber sido elegidos democráticamente, esto ultimo con más dudas que certezas, ya que en pleno siglo XXI, en la era de la informática, por obra y gracia del peronismo, seguimos votando con métodos similares a la época de la Ley Sáenz Peña. Somos un pueblo atrasado, y no porque no tengamos recursos, somos atrasados por conveniencia de un pequeño grupo de burgueses que se enriquecen a costa del estado, sin solución de continuidad.

Esta mañana, El Pucará accedió a un audio donde en forma increíble, padres de alumnos, niños y niñas, del Departamento de Antofagasta de la Sierra, dialogaron con el gobernador Raúl Jalil y con su Ministra de Educación, Andrea Centurión, de profesión abogada, entre ambos y el intendente Taritolay, generaron el caos. Hemos llegado a tal estado de situación, como para que se produzca «un dialogo» forzado entre padres en Asamblea permanente en la vía pública y autoridades sin autoridad moral, que tuvieron que cortar una ruta provincial, porque ellos -los inmorales- no se hacían cargo de los graves problemas de la gente, en especial de los niños, que son en definitiva quienes más sufren las desatinos de los inescrupulosos gobernantes.

Los padres de los alumnos avisaron cuatro días antes que comenzaran las clases del periodo especial, que no enviarían a sus hijos a la escuela, dado el grado de abandono de las escuelas, con reclamos que giraron sobre tres ejes: higiene, calefacción y mantenimiento. Ellos, que vienen reclamando desde hace muchos tiempo nunca encontraron las respuestas adecuadas y desesperados tuvieron que recurrir, como ultimo recurso, a una medida de acción directa como es el corte de una ruta. Fue el unico modo que entendieran que la gente no quiere adoquines en las calles sino estufas que funcionen en las escuelas, entre otras cosas.

Todos los programas establecidos en el sistema de regalías mineras de «El Salar del Hombre Muerto» que debían traducirse en obra pública de infraestructura, vinculadas a la educación, turismo, servicios públicos y producción agropecuaria, así como los planes de Responsabilidad Social Empresaria fallaron y no porque no hayan habido fondos suficientes, sino porque se fueron a otros destinos que nadie sabe, pues los organismos de control están al servicio solo de la autoridades sin autoridad, dirigidos por amigos, lo cual transforma todo en una amoralidad sin precedentes. No tienen conciencia del mal, directamente lo hacen hasta que suceden estas antipáticas medidas de acción directa. Sólo reaccionan cuando las papas queman, quiere decir que son hijos del rigor. ¡Lamentable!

No es de entrañar ver a diario, peleas entre políticos y la falsa postura cada vez más evidente de que no les interesa el pueblo, como es el caso de la Villa de Antofagasta de la Sierra, donde los políticos, inmorales, hacen lo que quieren, lo que les conviene, los que les da la gana, porque no nos engañemos, el gran negocio en Catamarca es, además de ser políticos, proveedores del Estado y en especial ser proveedores de las empresas mineras que desarrollan el gran negocio de la explotación del litio. Intentar que los niños concurran a las escuelas sin calefacción, con temperaturas bajo cero, con la danza de los millones de dólares del litio a pocos kilómetros de distancia, es propio de inmorales.

Por esa razón, en cada elección, se pueden observar grescas, peleas, insultos, amenazas, dadivas, clientelismo, becas… cualquier cosa con tal de apoderarse de la caja de los proveedores y de la cercanía de la empresas mineras. Recuerden las peleas que se suscitaron por la elección del senador del departamento, fue, literalmente hablando, una batalla campal entre grupos de intereses, que supuestamente representaban sellos políticos, lo cual es una falacia. No existen ni siquiera intereses partidarios, sino inescrupulosos que se apoderan de las cajas locales. Decir que Julio Taritolay es de Juntos por el Cambio, es un eufemismo. Sólo responde a Jalil.

Por esa razón es que podemos afirmar estar en presencia de autoridades sin autoridad, como es el caso de Raúl Jalil, Andrea Centurión y Julio Taritolay que están preocupados más en su posicionamiento personal para mantener la cuota de poder, sobre todo que se avecina un año electoral clave, para sostener el estado de cosas que les permita sojuzgar a los más débiles en su propio provecho político y material, en especial mantener la caja de los grandes negociados que se vinculan con la minería, porque de allí surge el dinero para las campañas. Una mafia enquistada que avergüenza a propios y extraños.

En esta lógica necesitan un pueblo poco educado y muy dependiente. Por eso es que la ni la educación ni los medios que la construyen les interesa, en realidad les da lo mismo, hasta que las cosas pasan a mayores o hasta que algunas situaciones se tornan inmanejables y reaccionan porque no les queda más remedio, como fue el caso de Antofagasta de la Sierra, donde la ministra de educación casi tuvo que concurrir a la fuerza a renovar promesas incumplidas con anterioridad.

Eso es lo que les pasa a quienes gobiernan en forma arbitraria ignorando las necesidades de la gente. No siempre, pero a veces hay consecuencias. Esta vez los inmorales tuvieron su escarmiento, porque dejaron que el problema creciera demasiado, para ir a solucionarlo. Los padres avisaron con bastante anticipación que vendrían los problemas y ellos lo ignoraron, hasta hoy, que el pueblo se puso de pie. Es de esperar que hayan aprendido la lección.