Opinión

El lapidario testamento de Lázaro Báez

Editorial

Murió Daniel Muñoz, formidable testaferro de los Kirchner; murieron Vittorio Gotti y Osvaldo Loslcalzo, cuyas empresas constructoras estaban vinculadas a la obra pública en Santa Cruz y era los antecesores de Austral Construcciones; murió Fabián Gutiérrez, secretario privado de Cristina, quien tuvo la osadía de arrepentirse; murió Alberto Nisman… y muy sorprendente fue descubrir que Lázaro Báez, otrora empleado bancario, monotributista y empresario de la construcción sin antecedentes ni capacidad para contratar con el estado en materia de obras civiles, «redactó» un testamento y lo elevó a escritura pública, por si acaso engrosaba la lista de muertos y era propietario de numerosas propiedades y vehículos cuya procedencia nunca pudo justificar y que ahora en el alegato del Fiscal Diego Luciani saltó a la luz el origen de los fondos, propiedad del Estado Argentino, es decir del erario público.

Pero lo más raro del testamento no es el legado de bienes o la disposición de la porción que la ley civil le permite disponer. Lo raro es el contenido negativo. Podríamos decir que se trata de una novedosa forma de testar, en el sentido que durante los próximos treinta años ni él ni sus herederos forzosos podían disponer de los bienes de su patrimonio al momento de morir. ¿A quién se le ocurre hacer un testamento negativo? El testamento de Lázaro Báez fue secuestrado en el allanamiento de una escribanía en Rio Gallegos, precisamente la Escribanía Albornoz, durante el año 2017.

El Código Civil define al testamento como aquel acto jurídico de las personas humanas que pueden disponer libremente de sus bienes para después de su muerte, respetando las porciones legítimas establecidas … en este Libro, mediante testamento otorgado con las solemnidades legales; ese acto también puede incluir disposiciones extrapatrimoniales. Lo raro del testamento es que se refiere a su patrimonio en forma negativa, reconociendo su existencia y al mismo tiempo la restricción a todos los dominios que no serán de libre disponibilidad. Una cosa rarísima. testamento lapidario por lo contundente y lapidario por la posibilidad concreta de muerte, como tantos otros vinculados a la familia Kirchner.  No nos olvidemos que que mientras estuvo en prisión, mucho se especuló que se transformara en un arrepentido, como fueron los casos de Fabián Gutiérrez, Víctor Manzanares y José López.

Cabe señalar que el alegato, el Fiscal Luciani expresó textual «“Austral Construcciones fue una cáscara, que más allá de las personas que nominalmente aparecen o aparecieron como accionistas fue creada por personas con capacidad organizativa para direccionar licitaciones financiadas por el tesoro nacional”, la cascara en cuestión recibió la friolera de mil millones de pesos entre los años 2005, en vida y durante la presidencia de néstor Kirchner hasta el 2012, en el segundo mandato de Cristina Kirchner. Austral Construcciones fue constituida en el año 2003 cuando Néstor Kirchner asumió la presidencia y cerró en el año 2015 cuando Cristina Kirchner dejo de ser presidenta de la Nación y posteriormente ir a la quiebra.

El fiscal cuestionó que las empresas de Báez, en especial Austral Construcciones, recibieron esos anticipos financieros indicados en el párrafo anterior. Sin embargo, insistió Luciani, que ese dinero fue usado para la adquisición de estancias. Y no para avanzar con la ejecución de las obras pautadas, indicando que del total de 51 obras licitadas, solo tres quedaron concluidas en tanto que el resto fueron abandonadas. El origen de los fondos esta probado, la aplicación también y el testamento pretendía asegurar el desvió patrimonial hacia los verdaderos «dueños» de la maniobra, la familia Kirchner. Por esa razón, indicó Luciani: “El testamento se confeccionó en julio de 2010, mientras regían los contratos entre Báez y los Kirchner por la explotación de hoteles. Y le otorgó justamente ante el escribano Leandro albornoz, que unía los negocios entre los Báez y los Kirchner”, señaló el fiscal.

Y agregó: «El testigo de ese testamento era Roberto Saldivia, un empleado de la empresa Hotesur. Ese testamento establecía que, durante 30 años, los herederos de Báez, su esposa y sus hijos, no podían disponer de la herencia. “Báez no tenía poder de decisión absoluto sobre el destino de sus propios bienes y de sus empresas. Por lo tanto, ¿Quién concretamente detentaba ese poder?” se preguntó el representante del Ministerio Público con absoluta certeza.

En casi todo el mundo, el testamento está íntimamente vinculado a la enajenación voluntaria de bienes por parte de una persona, cuyos efectos se producen después de su muerte. Resulta casi inconcebible que alguien pueda testar para expresar que sus herederos no son tales. No debemos olvidar que uno de los no herederos testamentarios estuvo preso, nos referimos a Martín Antonio Báez, quien en una causa conexa fue detenido el 7 de febrero de 2019 y que durante el año 2021 fue pasado a prisión domiciliaria. Quiere decir que si Lázaro Báez hubiese muerto, sus bienes nunca podrán haber pasado a sus herederos forzosos, entre ellos Martín Báez, un acto jurídico disparatado.