Opinión

El pacto secreto entre Raúl Jalil y Horacio Rodríguez Larreta, de espaldas a la gente

Editorial

Un poco de historia

No es ninguna novedad que el actual gobernador, mientras fue Intendente Municipal de San Fernando del Valle de Catamarca, tejió un acuerdo político y programático con Rogelio Frigerio… a espaldas de Mauricio Macri. Fue así que los fondos frescos llegaron a la provincia, no sólo para Jalil sino también para quien en ese momento era la gobernadora de Catamarca. Existen numerosas fotos, por demás elocuentes, que demuestran la existencia cierta de ese pacto. Frigerio liberaba fondos hacia Catamarca con la promesa de Jalil, más tarde incumplida, de pegar el portazo del peronismo y pasarse al PRO, algo que por aquella época ya entusiasmaba a muchos radicales, incluso y en apariencia a los más radicalizados.

Jalil recibe fondos de Nación y promete a Frigerio pasarse al PRO

Pero Raúl en la intimidad tenía dudas y sobre todo miedo. Lo carcomía la inseguridad de tomar una decisión que le podía costar tan cara como su carrera política. Entonces consultaba a cuanto personaje se le cruzara en su camino, a resolver el dilema que le planteaba Frigerio, en un contexto (2016) donde Macri surfeaba decorosamente en el oleaje escabroso que le proponía el peronismo en todos los frentes, en especial en la Cámara Baja. Mientras él superaba los dilemas, seguía recibiendo fondos frescos para obra pública.

Finalmente siguió el consejo de un periodista que le dijo que si quería ser gobernador, tenía que seguir siendo peronista. Caso contrario se quedaría sin el pan y sin la torta. Era tan bueno el arreglo con Frigerio que Lucía Corpacci, luego de tantas dudas por su  re-reelección, resignó su postulación, le dio pasó a Jalil y al mismo tiempo prometió a su tropa, un gobierno bicéfalo, donde los palos en la rueda serían moneda corriente. Hubo palos… hasta que las evidencias del legado de Lucía empezaron a minar a la tropa, que solo quería, y quiere, seguir mojando el pancito de las prebendas, con la senadora o con el que sea, al mejor estilo peronista de cerrar filas cuando las balas vienen de frente, las balas de la inflación, por ejemplo o de la pobreza galopante.

Jalil traiciona a Frigerio y gana la gobernación. Nuevos pactos de gobernabilidad

Ganó, prácticamente con un reducido grupo de socios políticos y con el grueso de la tropa de Corpacci. Sabía que con Lucía las cosas no serían fáciles. Entonces, y con Frigerio fuera de escena, con sus debilidades a cuestas, comenzó la búsqueda de socios políticos que lo sostuvieran. Y así recurrió a los viejos amigos, Luis Barrionuevo, Oscar Castillo y más reciente, a Dalmacio Mera, cada uno con un rol determinado y a nivel local. Uno de sus amigos dilectos le dijo no y cruzó intempestivo a la vereda de enfrente, donde a diario lo denuncia, a veces en forma directa y otras, a soslayo, pero siempre lo hace con hidalguía. Es Fernando Capdevila, que casualmente se alejó del PRO, y se asoció con peronistas, radicales disidentes y otras fuerzas independientes, asqueados de tanta podredumbre. Justo, en el momento que Jalil coquetea con el PRO, donde siempre se sintió más cómodo, confirma el hecho que a pesar de la buena relación de otros tiempos, hoy están enfrentados.

El pacto secreto, de espaldas a la gente   

Jalil necesitaba una pata más importante que sumara a los socios locales. Era necesario reemplazar a Frigerio con otra figura con proyección presidencial, afín a sus ideas desarrollistas. Estamos refiriéndonos a quien claudicó en la pandemia frente al poder central, quien, empujado por fuerzas peronistas firmó el pacto secreto, que ha puesto a la provincia de Catamarca de rodillas, haciéndola perder las bases mismas de la convivencia democrática, dejándola sin oposición, porque hasta hace poco el interbloque era una entelequia y ahora, con los últimos acontecimientos, se redujo a la nada misma. Jalil tiene un pacto secreto con Horacio Rodríguez Larreta, de espaldas a la gente y con unos vericuetos, que realmente resultan patéticos, porque involucran a toda la minería, de la peor manera, las explotaciones, los vaciamientos, las evasiones fiscales, las estafas, la licencia social y el cuidado del medio ambiente, que al no existir una oposición seria y creíble, tornan ilusorias la esperanza de la gente en sus representantes.

Factores de poder destruidos por el pacto secreto: el PRO y el Radicalismo

Raúl Jalil, controla o destruye, según sea el caso, todos los factores del poder e ignora a los grupos de presión. Hoy oficialismo y oposición conforman el partido único, no existe oposición. El poder es hegemónico y lo ejerce Jalil.  Con sus socios políticos proyectan gobernar en el 2023, a espaldas de la gente, haciendo contubernios. El PRO esta cooptado por el peronismo y por más que las estructuras internas pataleen, el Juez Contreras, con competencia electoral, es controlado por los Jalil en mayor medida y por Mercado y Dusso en segundo plano. Lo demuestran los casos de las estafas piramidales y las arbitrariedades del PRO para quedarse con una estructura partidaria, que proyecta candidatos dentro de Juntos por el cambio para 2023 y que es necesario mantener bajo control, porque Cesarini y Molina son socios, o como se dice en la actualidad “es fuego amigo” y es necesario sostenerlos, cueste lo que cueste. Y al mismo tiempo, Cesarini, Molina, los Manzi, Francisco Monti, junto con Oscar Castillo, Luis Lobo Vergara, Tiago Puente (Gerardo Morales) Y Alfredo Marchioli (Martín Losteau), gozan de la sombra del mismo paraguas, todos sostienen la candidatura presidencial de Horacio Rodríguez Larreta, el principal socio político de Raúl Jalil, por la dudas pierdan los Fernández, que pierden seguro.

Hay muchos temas candentes, en los que no pasa nada y todos se hacen los boludos, pero cobran. Hacerse el boludo es feo, pero no es gratis. ¿Se entiende? A propósito, recordamos el caso emblemático que insinuaba el pacto secreto, hace un tiempo atrás, de Fernando Corrales Ávila del PRO, ex jefe Regional de Anses, nombrado en la huestes de Dusso por Raúl Jalil, hombre de Frigerio y Monzó  (todos del mismo palo, ex desarrollistas/peronistas). Se hizo bien el boludo, y gracias al peronismo, al que le es funcional, sigue cobrando un sueldito en el Senado. Y por supuesto el reciente viaje de Enrique Cesarini con la comitiva de Jalil al Congreso de Minería, que demuestra que la oposición no existe, es todo lo mismo. Cesarini y Molina, que no es presidente del PRO, como muchos creen, porque su designación irregular y nula es decidida por estas horas por la Cámara Federal. Ellos también se hacen los boludos, Y Saseta, que tiene un pedido de desafuero también. Después va a Buenos Aires a sacarse fotos con Patricia Bullrich o con María Eugenia Vidal, que por supuesto ignoran todos estos tejes y manejes.

En el mismo lodo, todos manoseados… 

La incongruencia es total. Al mismo tiempo que Alfredo Marchioli hacía las denuncias de evasión fiscal en el tema del litio, Enrique Cesarini del propio bloque de Juntos por el Cambio formaba parte de la comitiva del gobernador Jalil y defendía en el extranjero las acciones de los evasores en Catamarca. ¿En qué quedamos? Para colmo de males, el diputado Marchioli pertenece a Evolución, cuyo jefe político es Martín Losteau, socio de Horacio Rodríguez Larreta, a quien pretende suceder, porque los radicales siguen pensando que históricamente la CABA es de ellos,  por ende de Gerardo Morales. No podemos menos que pensar en la famosa frase del genial Dicépolo en Cambalache, como se observa, están  «En el mismo lodo y todos manoseados». 

El radicalismo prácticamente no existe. Y el pacto entre Jalil y Rodríguez Larreta los mantiene callados, porque saben que la caja de campaña vendrá desde allí, desde la CABA, que dicho sea de paso, sus arcas quedarán destruidas después de las elecciones. Oscar Castillo sigue dominando la escena de la peor manera y de espaldas a la gente y moviendo sus alfiles. Ya vimos la jugada de Lobo Vergara en Diputados, el Jefe del Bloque radical es socio de Jalil en Antofagasta de la Sierra y sostiene a dos impresentables, Julio Taritolay y a Norma Reales, como interlocutores locales de LIVENT y todas sus subsidiarias. Todo debidamente organizado por el tridente ofensivo: Castillo, Barrionuevo y Mera, con el fuego amigo del PRO y la coalición Cívica, que al decir de Elisa Carrió, Rubén Manzi es muy bueno “pero no tiene votos”.

Cada cual es dueño de hacer el juego político que le plazca, pero si en ese juego entra la traición y se hace a espaldas de la gente, ya estamos hablando de otra cosa. Es necesario recordar algunos nombres para entender éste entramado político, donde  Lucía Corpacci está cayendo por evidencias tan brutales, que lo único que le quedara firme en materia política, será la silla de senadora. El saqueo del litio es su responsabilidad, lo mismo que el atropello del Inviable Proyecto M.A.R.A. de Andalgalá.

En simultáneo, se han reducido las aspiraciones de Gustavo Saadi sólo a una reelección municipal, la que ya está en peligro y se torna dudosa. Jalil es viejo amigo de Sergio Massa y éste a su vez tiene buen dialogo con Gerardo Morales y con Martín Lousteau, viejos conocidos de otras épocas. En el punto, le pedimos al lector, que saque papel y lápiz y anote, porque cada uno de estos personajes, que integran el pacto secreto con Jalil tienen sus socios políticos a nivel local y lo peor, lo hacen de espalda a la gente. Luis Barrionuevo se lleva de maravillas con Horacio Rodríguez Larreta por las actividades del Sindicato de Gastronómicos en Capital, donde el UTGHRA tiene su sede central, la Unidad básica más grande y moderna del país.