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La rebelión de Chirolita

Ricardo Gamero sabía que quería ser ventrílocuo. Su padre le decía que se iba a morir de hambre con ese oficio, pero Ricardo insistió y a temprana edad se fue de su casa, trabajó en un circo y con los años se convirtió en un ventrílocuo de prestigio internacional.

Gamero creó un personaje o, mejor dicho, dos personajes: a Mrs. Chasman y a Chirolita –nombre que en el argot porteño le dan a las monedas de baja denominación –. En su espectáculo Mr. Chasman le daba lecciones a Chirolita que este no siempre entendía o interpretaba de una forma la más de las veces cómicas, cuando no sensibleras.

Con los años Chirolita también se convirtió en el calificativo de personas caracterizadas por su falta de autenticidad cuyas intenciones, a veces, cumplen los intereses de quienes los mandan, y otras veces no…

Hoy asistimos a la rebelión de Chirolita que se aleja del mandato de Mrs. Chasman. Como su ancestro de madera, el inefable Pinocho, Chirolita cree que tiene vida propia y toma decisiones que no complacen a sus mentores y tampoco a sus opositores. También como Pinocho, Chirolita miente, pero no le crece la nariz (pero si el abdomen).

En su entusiasmo emancipador, ha embarcado al país en un plan con el FMI (que ya no puede cumplir sin que se haya secado la tinta ) y ha declarado una guerra a la inflación que  en los primeros minutos del partido va perdiendo 6 a 0.

La paliza parece proseguir y por tal razón, Chirolita hace movimientos en el banco… pero nadie se mueve, porque nadie le hace caso ….

En un abuso de imaginación, en un esfuerzo superlativo de originalidad, Chirolita ¡inventa un nuevo impuesto! En un espíritu envidiable de superación digna del libro Guinness de los (tristes) récords, crea el impuesto n° 165, el de las ganancias inesperadas. En realidad, no lo inventó Chirolita, lo hizo Jimmy Carter, el presidente norteamericano que llevó la inflación a dos dígitos. Chirolita ya piensa en los tres dígitos.

Como la 125, en su momento, fue recibida con «entusiasmo” por la gente de campo, ahora Chirolita le hace competencia a Mrs. Chasman y duplica la apuesta, mostrando, a su vez, una ignorancia enciclopédica en todo lo relacionado con la actividad rural –única fuente de ingresos viable desde hace décadas en este país –.

Como muchos de sus “compañeros”, Chirolita nunca tuvo una actividad productiva y solo se entera de las sequias, inundaciones e incendios por los diarios. No sabe que hay pestes, plagas y langostas y en una típica actitud que ha caracterizado a muchos gobiernos argentinos, ya está gastando a cuenta, cuando aún no se ha terminado la cosecha. Una lluvia inoportuna puede dificultar la cosecha y traer una “ganancia inesperada” peor que la esperada…

Chirolita ya está pensando de dónde continuar expoliando a la “Argentina productiva” pero aún no hemos visto ni un gesto para desarmar a la “Argentina planera”, ni a la burocrática.

¡Es el gasto excesivo del Estado lo que nos ha llevado a este caos, Chirolita!

Así fue como tuvimos hiperinflación, inflación crónica (¿una política de estado?) y desocupación (disfrazada de planes) y, sin embargo, los argentinos no parecen temerle a nada o, mejor dicho, nunca terminan de aprender de sus propios errores, (lo que nos convierte en verdaderos idiotas en el sentido más técnico de la palabra).

Chirolita se rebeló y cree que tiene voz propia, mientras a Mrs. Chasman se le acaban las ideas y el tiempo para zafar de la justicia.

El show está por comenzar… ¿o acaso terminar?

 

 

Omar López Mato omarlopezmato@gmail.com