Opinión

La tragedia es falta de educación y ausencia de controles

Editorial

Nuevamente la crecida de un rio en pleno verano, precisamente en un tiempo donde Catamarca trae a la memoria y para recordar a la victimas del alud de El Rodeo, triste suceso del que se cumplieron 8 años, para advertir que de ciertos errores no se aprende, más allá que la naturaleza es en cierta medida, indomable. Es cierto lo que indica el refrán, el hombre y la mujer, son los únicos animales de la Tierra, capaces de tropezar dos veces con la misma piedra. Se supone que nos asiste la razón y esa es la parte donde flaqueamos. Nuestra consciencia sobre el bien y el mal esta teñida por las ideologías, entonces la consecuencia es que fallamos como sociedad.

La falla grave que se percibe es la falta de empatía socio genésica que tiene la sociedad. La especie humana por naturaleza tiende a relacionarse en comunidad y establecer naturalmente reglas para preservar a la especie. Sin embargo, las excesivas reglamentaciones provocan que el sentido de la convivencia social se haya atrofiado a niveles tan altos que los individuos ya no poseen sentido de pertenencia ni respeto a las reglas. Priman los aspectos individuales por encima de los sociales. «Yo hago lo que quiero y se cuidarme, soy grande…»

Resulta sorprendente que un ciudadano catamarqueño, un hombre o una mujer, no sepan que en verano las crecidas se transforman en una trampa mortal para cualquiera que intente desafiar a la naturaleza. Claro, tanto paro de los sindicatos docentes, tantos inconvenientes para cumplir los ciclos lectivos tiene consecuencias. Parece que no tuvieron tiempo de hacer cursos de capacitación para los alumnos y enseñarles que las crecidas y los contratiempos climáticos que se producen en verano en la época de las lluvias, son extremadamente peligrosos para la seguridad de las personas. Si un adulto joven no puede dimensionar la inminencia de una tragedia si realiza determinado acto o si con su conducta pone en peligro su propia vida y en alguno caso la de terceros, es porque estamos fallando como sociedad.

Una joven mujer fallecida, otra mujer desaparecida y un grave hecho del que pocos medios se hicieron eco, que ocurrió dos o tres días antes de ésta luctuosa tragedia, ocurrió en Paclín, Departamento de La Merced donde no hubo que lamentar victimas de milagro, cuando un joven de tan sólo 16 años llevaba de acompañante a un niño de 12 años y ambos cayeron al lecho del rio desde un puente.  La pregunta obligada antes dos hechos, uno que terminó en tragedia, y otro que no terminó en lo mismo de casualidad, además de la falta de educación de los protagonistas, ¿Dónde estaba el Estado? Las alertas tempranas ¿existen? o solo fue una puesta en escena. Por qué las autoridades provinciales, sabiendo de antemano las condiciones del clima de acuerdo a los pronósticos que ahora son satelitales,  no advierten a la población de los riesgos que se corren. ¿Por que no funciona el sistema de alertas climatológicas para prevenir a la población de los peligros?

Y en el caso de los menores en motocicleta, la ausencia de controles es pavorosa. Circulan sin casco, sin carnet de conducir, menores de edad, niños y nadie dice nada. Los padres irresponsablemente entregan a sus hijos un vehículo motorizado sin medir riesgos y consecuencias y después van al velorio a llorar y gritar por qué les tocó ellos tener que lamentar la muerte de un hijo. Es evidente la falta de empatía y limites de los padres con sus hijos y la ausencia del Estado ante la falta de poder de policía que no ejerce. Se les paga un salario para que prevengan accidentes, para que cuiden a la población y nada de eso ocurre. Muchos controles de alcoholemia, está muy bien, pero el descontrol sobre la circulación de menores en motocicletas es total y en toda la provincia.

Ambos sucesos. graves, trágicos, bien podrían evitarse si dejáramos de lados las diferencia y aplicáramos los principios del bien común y comprendiéramos que la prioridad es la vida, que las reglas de convivencia están para ser acatadas, que hay un orden de las cosas y reglas que cumplir, precisamente para cuidar lo más valioso que tenemos que es la vida. Educar al soberano, protegerlo, imponerle el cumplimiento de las normas y velar por su seguridad personal, así como los bomberos corren presurosos a apagar el incendio , Defensa Civil debería protegernos y la policía hacer cumplir las leyes no con carácter punitivo sino preventivo. Nada de eso ocurre y seguimos a la buena de Dios.