Opinión

En materia de juegos de azar, al gobierno siempre le sale el cero

Editorial

Transcurridos los días suficientes para evaluar las noticias que fueron saliendo en distintos medios acerca de la inauguración de una hostería en Fiambalá y el anuncio de otra inversión en Antofagasta de la Sierra, desde El Pucará nos preguntamos, ¿Y El Estado provincial en qué se beneficia con todo esto? Y la respuesta es en nada, en cero, porque en los juegos de azar en Catamarca, el Estado no es banca, más allá de algunos pesos devaluados que reciba por canon por la licencia o alguna inversión muy celebrada, como si fuera un bien propio. La realidad es que las inversiones son propiedad del inversor y los celebrados beneficios para la provincia son siempre indirectos y dependen de otros factores, por ejemplo mano de obra calificada, que en Catamarca escasea.

Para sacar conclusiones en materia de concesiones estatales, es oportuno, primero hacer un balance de la situación que se planteó hace algunos años cuando se decidió transformar el Hotel de Turismo en el Hotel Casino Catamarca. El Estado tiene la potestad sobre los juegos de azar y prerrogativas de conceder el negocio a privados a cambio de algo, llámese canon, alquiler o inversiones, y otras exigencias que se pactan por afuera. Otra conclusión, es el pasivo social que genera la actividad, que encima no es transparente.

Desde esta línea editorial ponemos en duda que exista algún beneficio a la provincia, hasta que se demuestre lo contrario, nadie sabe nada de la real cuantía de la concesión, porque la falta de transparencia y el nulo acceso a la información pública, hacen que los opinologos entremos en el terreno de la conjetura, o mejor dicho, de lo que se ve, que no es un dato menor, porque se ven pocos y nulos beneficios para el Estado provincial. En un país normal los gobernantes rinden cuenta de sus actos de administración. Argentina no es un país normal.

¡Salió el cero!, pero la banca es privada. Sería interesante poder acceder a las cuentas documentadas de los porcentajes que paga el concesionario al Estado provincial y aun más, sería oportuno y muy beneficioso conocer los pormenores de los sistemas de control del juego, los programas de fiscalización de premios y porque se establecieron solo en la ultima prórroga del contrato hasta el año 2033 y antes no. Cómo se hacia el control en los anteriores contratos, quién lo hacía y sería apropiado saber en que consistía el procedimiento. Una de las características salientes del nuevo contrato es que el Estado hace el control online ¿Recién ahora?

Por lo pronto, lo primero que recibe el Estado son las consecuencias sociales de fomentar una actividad que si no esta bien protegida, es dañosa para los humanos. En Catamarca no hay leyes que pongan limite ni obliguen al Casino o a Capresca a advertir a la ciudadanía de los peligros que corren las personas adictas al juego, sea la ruleta, las maquinas traga monedas, el bingo o la quiniela. El juego de azar en cualquiera de sus versiones, es ruinoso para los hombres y mujeres de la sociedad catamarqueña y para el público en general, afectando seriamente la vida de las personas en forma individual y la conformación del núcleo familiar.

Todos los días vemos noticias de inversiones en la provincia que son festejadas por el gobierno. No estaría mal sino fuera que solo se cuenta una parte de la película. Por esa razón, la próxima inauguración de la hostería de lujo en Fiambalá, cuyos dueños son los mismos del Hotel Casino Catamarca, tiene sus bemoles, en varios sentidos. Veamos cuales son.

Una, es que ésta y la siguiente inversión vienen demoradas y no la hacen porque quieren, sino porque es una condición impuesta en la renovación del contrato de concesión del juego en la provincia. Contrato que resultó y aun resulta oneroso para los catamarqueños, porque es muy ventajoso para la empresa concesionaria. En este punto cabe recordar que dos ex diputados provinciales de origen peronista, Hugo Argerich y Marcelo Rivera, cuestionaron y denunciaron al entonces gobierno del Frente Cívico y Social por llevar adelante  un negocio ruinoso para la provincia.

La paradoja es que cuando estas en la oposición, el negocio es ruinoso y cuando sos oficialista el negocio es bueno, porque esos dos mismos diputados que hace unos años pidieron las expropiación del Hotel Casino, después militaron en las huestes de Lucía Corpacci y nunca más se ocuparon de la cuestión. ¿Qué les pasó? ¿Qué motivo tan importante les hizo cambiar de opinión?

De buenas a primeras cambiaron sus principios, como dijo el actor cómico Grouncho Marx, «Tengo unos principios, pero si es necesario, tengo otros» y esa parece ser la posición de Marcelo Rivera, quien no es un actor cómico y si un político veleta, quien en esa época recalcaba a la opinión pública que el contrato con el Hotel Casino era leonino. Que Rivera haya cambiado radicalmente de opinión no implica que el contrato haya dejado de ser leonino. Siempre lo fue y lo seguirá siendo porque los intereses de los gobernantes no son los mismos del pueblo y eso Rivera lo sabe muy bien, pues es alguien que ha pasado por infinidad de puestos y cambiantes ideas.

Además de esta hostería próxima a inaugurar en el departamento Tinogasta, debían realizar otra en Antofagasta de la Sierra, que según voceros de la empresa comenzarían a construir en marzo de este año. Es claro que todo esto es una gran pantalla, una cortina de humo para disimular un contrato muy ventajoso para la empresa y ruinoso para la provincia. Leonino, como dijo Rivera en aquel momento, aclarando que contrato leonino al contrato en el que se pacta que todas las ganancias sean para uno o algunos de los socios y todas las pérdidas para los demás. Las hosterías de Fiambalá y Antofagasta de la Sierra son propiedad del Hotel Casino o del grupo inversor. Los festejos del gobierno son porque se generaran puestos de trabajos.

Para nada sorprende este proceder, ya que es muy utilizado en sociedades atrasadas y dependientes de los favores de los gobernantes de turno. En donde se confunden los derechos de propiedad producto de legislaciones confusas, realizadas adrede. El contubernio entre las partes se desarrolla muy bien en sociedades sub desarrolladas, entornos empobrecidos donde la mano de obra resulta ser muy barata y no calificada por cierto, debido a las condiciones socioeconómicas.

Esto que sucede en la provincia y el país esta muy bien descrito en el libro «Por que fracasan los países» de Daron Acemoglu y James Robinson que en el capitulo 9, «Como revertir el desarrollo» hablan de las economías duales concepto propuesto por sir Arthur Lewis (premio Nobel de economía 1979) en 1955. En donde en muchas economías menos desarrolladas tienen una estructura dual y están divididas en un sector moderno y otro tradicional.

Pero hacen una distinción de la economía dual de Lewis poniendo de ejemplo a Sudáfrica en las que los autores consideran que en este caso no era el resultado inevitable del proceso de desarrollo, sino que fue creada por el Estado.

En Sudáfrica, no iba a haber un movimiento eficiente de gente pobre del sector atrasado al moderno, a medida que se desarrollara la economía. Al contrario, el éxito del sector moderno se basaba en la existencia del sector atrasado, que permitía que los empleadores lograran enormes beneficios al pagar sueldos muy bajos a trabajadores sin calificación. Cualquier parecido con la provincia de Catamarca no es coincidencia porque es un modelo de empobrecimiento concreto como lo refiere el economista.

Esto es una breve descripción de lo que pasaba en Sudáfrica cuando regia el apartheid, pero son enormes las similitudes con lo que pasa en nuestro país en los últimos 70 años producto de que la mayoría de los gobiernos han implementado políticas populistas con instituciones extractivas que han fomentado el atraso, ya que este le conviene a la clase dirigente, que se sostiene en el poder gracias a esa condición perenne que es el pobrismo exacerbado por la casta política.

No hay que festejar y menos con una red de fibra óptica esparcida por toda la provincia y sin Internet. Es como comprarse una casa y vivir en una carpa. La conectividad es para la burguesía, incluido la casta política, mientras los ciudadanos de a pie sufren la falta total de conectividad, ya que ni el actual gobierno ni el de Lucia Corpacci hicieron nada para abrir nodos de transferencia por aire. Será interesante, en ese punto, observar que sucede con el acceso a Internet en Fiambalá, que como todos sabemos es una de las peores ciudades del interior en materia de conectividad. La nueva hostería, resultado de una inversión generada gracias a las enormes ventajas que le da el gobierno, debería ofrecer una solución integral a la localidad de Fiambalá en materia de conectividad, al fin y al cabo será parte de ella.