Columnistas

Revisando archivos, una vista que no se repetirá

Por Alberto Lindor Ocampo

Como en anteriores oportunidades, voy publicando imágenes de archivo que quiero suponer tendrán el valor de ilustrar a quienes no pudieron conocerlas por su edad y que sirva de sentido recuerdo a todos aquellos que fuimos partícipes de tales circunstancias de la historia cercana de nuestra querida Catamarca.

Hoy nos toca «presenciar» cómo eran las procesiones de la Virgen del Valle, nuestra Patrona y patrona de una infinidad de ámbitos, profesiones, actividades, incluyendo obviamente a LOS PEREGRINOS. Quiero suponer que es una de las advocaciones con mayor cantidad de » patronazgos » sino no es la que más tiene.

En esta instancia , la procesión que se desarrollaba dando la vuelta completa a la Plaza 25 de Mayo; era tan imponente que hacía latir los corazones a ritmo tan acelerado como se pudiese soportar. Venía precedida de la Cruz procesional, luego los colegios católicos no recuerdo si algunas peregrinaciones ( posiblemente sí) y la curia en su totalidad, culminando cerca ya del trono, la presencia del obispo local, muchas veces acompañado de sus pares de otras provincias, entre las que se destacaban San Juan , La Rioja y Córdoba o Tucumán.

ELLA era portada , como dije en mi nota anterior , por hombres que se anotaban para tal fin en suficiente cantidad, pues el peso del trono que vemos era realmente significativo y custodiado por los bomberos locales con sus trajes de gala y cascos plateados.

Peregrinaciones infinitas algunas de las cuales eran cada vez más numerosas, especialmente las de San Juan , y la notable de la vecina república del Uruguay con su bandera distintiva. Infinitos también los peregrinos que se ubicaban en las veredas y ciertamente en la plaza, donde también permanecían varios días esperando el momento y, como ya comenté alguna vez, era sumamente emotivo ver sus rostros al paso de la Madre de todos los peregrinos, rostros inolvidables por la emoción que trasuntaban. Una actitud infaltable era ver a esos viajeros de la fe, cortar las ramas de los naranjos, para llevarlos a sus destinos al considerarlos bendecidos por el paso de la Reina.

Los balcones de casas y edificios que rodean la plaza se colmaban de fieles que esperaban el paso de la Virgen para pedir sus bendiciones, tal el caso de la foto que muestra el balcón del entonces Club Social.

Los fieles no sólo estaban en la cercanía de la plaza sino que se proyectaban por las calles de acceso hasta varias cuadras del centro ,tal era la cantidad de fieles que se daba cita obligada cuando la Virgen salía en cualquiera de las dos procesiones ya sea abril o mayo y la del 8 de diciembre.

En éste documento, en el borde inferior derecho, se aprecia la figura de monseñor Torres Farías, Obispo de Catamarca.

 

Así eran las procesiones de aquel entonces y así la documentamos.

NOTA: ES MUY EMOCIONANTE RECIBIR UN APORTE DESDE ROMA EN REFERENCIA A MONSEÑOR PEDRO ALFONSO TORRES FARÍAS QUE COLOCO A CONTINUACIÓN.

Mario Oscar Llanos

Gracias, desde Roma, soy sobrino de Mons. Pedro A. Torres Farías… soy el último sacerdote ordenado por sus manos…

Bendigo a Dios por él y por todo lo que donó de sí mismo a sus hermanos dominicos en Chile, en Argentina, a su amada diócesis del Valle de Catamarca y toda nuestra gran familia.