Opinión

Los becados VIP y la desigualdad ante la ley

Editorial

Definitivamente «ser político» en Catamarca y en Argentina es un privilegio que atenta contra la igualdad ante la ley, principio constitucional de larga raigambre en la Argentina y que se encuentra expresamente consagrado en los ordenamientos constitucionales de cada provincia. En el caso de Catamarca, en el articulo 7°. Pero la realidad es que no se cumple. Hacer política y ser político se ha convertido en un trabajo y ha dejado de ser un servicio publico. Si alguien se pregunta por qué a un país tan rico como el nuestro le va tan mal y hay tantos pobres, una de las tantas respuestas, es ésta.

Nos estamos refiriendo a dos personas que desde hace muchos años no tienen un trabajo fijo en el sector privado, desconociendo si alguna vez lo tuvieron. Aunque Chico sea empresario, el origen del capital social de sus empresas es desconocido. Ambos, Dalmacio Mera Y Raúl Chico, son históricos tomadores de «la teta del Estado», que en su caso  oficia de refugio, pues al vencer sus respectivos mandatos legislativos, en vez de regresar al llano y ponerse a trabajar como cualquier hijo de vecino, se las rebuscan para conseguir un nuevo «conchabo» estatal, apelando al tradicional «Barril sin fondos».

Los susodichos, han desfilado por cuanto cargo político exista, vicegobernador, diputado provincial y nacional, senador nacional, ministro de producción, senador provincial y ahora, el gobierno, hasta se dio el lujo de modificar la estructura de los ministerios, crear más burocracia, aumentar el gasto público y agregar tres ministros nuevos, entre ellos estos becados, que por su condición social pueden ser denominados VIP y que a lo largo de su carrera política se encargado de demostrar que no han solucionado los problemas de la comunidad, y en el caso de Raúl Chico, los ha empeorado. Plan Toro, Plan Tomate, Cotalí, Frigorífico de Chumbicha y sigue la lista. Eso sí en sus emprendimientos mediáticos y de Internet siempre le fue muy bien.

En una provincia donde el guarismo de de pobreza es un escandalo y donde el 65 % de los chicos menores de 15 años, la pasan realmente mal, privados de bienes y servicios, los nombramientos de Mera, Chico y Soria no hacen más que afirmar un contraste que duele, que lacera el espíritu del pueblo que la está pasando mal, precisamente por la suma de los desatinos, que son muchos y variados. Un párrafo del articulo 16° de la Constitucional Nacional reza «Todos sus habitantes son iguales ante la ley, y admisibles en los empleos sin otra condición que la idoneidad». Eso dice la norma, pero la realidad se encarga de desmentirlo. En la Argentina existe una casta privilegiada que usa los dineros del estado solo para pasarla bien, ¿Y la idoneidad? Bien, gracias.

El articulo 7° de la Constitución provincial es más teórico que el de la Constitucional Nacional. Veamos qué dice: «Todos los habitantes de la Provincia son, por su naturaleza, libres, independientes e iguales ante la ley y tienen perfecto derecho para defenderse y ser protegidos en su vida, libertad, reputación, seguridad y propiedad».

Los habitantes pobres de Catamarca, que son demasiados y cuyo porcentual se aproxima al 55 % de la población, no son libres, porque dependen del Estado, no son independientes, porque dependen de la voluntad del poder de turno y no son iguales, ellos son pobres y los políticos acomodan las leyes a su antojo y se nombran para cargos ficticios y acomodaticios.

La igualdad ante la ley es una utopía, la democracia argentina es utópica por obra y gracia de la casta política. Hoy el combo consiste en cobrar grandes sumas de dinero a la clase media, a través de una presión tributaria que ya es insoportable, un tremendo ajuste al único sector de la economía que trabaja genuinamente. Los pobre seguirán siendo pobres y sumaran a los de la clase media, mientras los políticos seguirán enriqueciéndose a costa de la clase media.

La incorporación de Dalmacio Mera al gabinete de Raúl Jalil tiene otras aristas y no es casual, ya que presenta otros condimentos. Son amigos y tuvieron proyectos políticos de mucha cercanía. Estuvieron juntos en el polémico y cuestionado proyecto de expropiar el predio del INTA-Catamarca, desconociéndose hasta la actualidad la «utilidad publica» pretendida por el ex senador nacional y ahora flamante ministro. Cabe recordar que el proyecto tuvo un amplio rechazo de los empleados, del sindicato, de los ingenieros agrónomos, de la Federación Agraria y del publico en general. Un fracaso estrepitoso que no pasó de la media sanción en el Senado Nacional premiado por el gobernador Raúl Jalil ¿Por qué?

Dalmacio Mera  y Raúl Chico, del riñón de Lucía Corpacci, no ingresa por voluntad de Jalil sino de Dusso y su socia Lucía, son ejemplos acabados de ese esquema, que sin prisa y sin pausa, nos está llevando a la ruina como Nación. Cabe recordar que Raúl Jalil y Raúl Chico no se hablan desde aquel operativo de prensa montado desde C5N contra el actual gobernador, cuando todavía era intendente capitalino, pues Raúl Chico era un ferviente militante contrario a la candidatura de Jalil a gobernador.

Retomando la cuestión de la incorporación al gabinete y sus aristas, Dalmacio Mera y Raúl Chico, representan la crema de la casta política, por sus antecedentes, su inoperancia manifiesta, no son dos buenos ejemplos, todo lo contrario, son dos pésimos ejemplos de la dirigencia que deberíamos erradicar si es que como sociedad civil organizada, seguimos aspirando al estado de bienestar.