Opinión

La moral del gobernador Jalil

Editorial

 

Circuló por toda la provincia y en especial por las redes sociales, Facebook y WhatsApp, una resolución en la que el gobierno de Raúl Jalil asigna un fondo millonario con un destino poco claro, y que muy pocos entienden. En los tiempos que vivimos es difícil de digerir éste tipo de decisiones, por los sufrimientos y padecimientos sociales, que se están acentuando aceleradamente, producto de la pandemia, la crisis económica eterna y la falta de previsibilidad tanto del gobierno nacional como del provincial, que provocan angustia y miedo; la incertidumbre de lo que viene es atroz, como los altos índices inflacionarios y según pronostican, no tendría precedentes. El gobernador además, ha permitido que el administrador de esos dineros, sea a fondo muerto, sin devolución, favoreciendo a un sobrino carnal, hijo de su hermana.

Cuando nos enteramos de la cuestión, además de la indignación y rechazo, enseguida nos pusimos en la tarea de repasar el contexto. El social, ya lo expresamos en el párrafo anterior. El marco actual de tan descabellada decisión es en medio de la Fiesta de la Virgen del Valle y en vísperas del día mariano más importante del año, donde la católicos, que en Catamarca son mayoría, celebran el Día de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, no pueden menos que asociar la moral cristiana con éste tipo de conductas reprochables. Hace unos días, el Ministro de Gobierno y Derechos Humanos, señor Jorge Moreno concurrió a la celebración litúrgica presidida por el Obispo Diocesano Monseñor Luis Urbanc.

Ir a misa y que al mismo tiempo sea noticia, porque allí se pudo observar la presencia de numerosos políticos, implica presumir que ellos, son conscientes del significado de la moral y la ética. Se presume que todo funcionario reviste un aceptable grado de consciencia, sabe que está bien y que, mal, al fin y al cabo de eso estamos hablando o mejor dicho, escribiendo. Es sobre conductas que pueden encuadrar o no, en la probidad. Al mismo tiempo se supone que todo gobernante que jura desempeñar sus funciones en forma honesta, conoce de antemano las reglas y normas que regulan la función pública, en tanto que puede discernir si sus conductas encuadran en la ética del comportamiento y la responsabilidad de su gestión como administrador.

El nepotismo no es ético, la falta de rendición de cuentas y de transparencia, tampoco. Podemos agregar las arbitrariedades y los abusos de poder; la discrecionalidad de los cargos; el manejo de fondos públicos sin controles y otras tantas conductas y acciones que realizan quienes se encuentran cumpliendo el mandato del ejercicio de la función pública en aras del bien común y que sistemáticamente ignoran los principales principios de la ética pública. Si alguien se pregunta porque nos va tan mal, aquí tiene unas cuantas respuestas.

La Resolución 76 de la Secretaría de Compras y Abastecimiento, no es nueva sino que lleva varios meses de dictada, en tanto ese fondo “rotatorio” fue creado en plena pandemia, consiste en  un fondo interno de $ 150.000.000 para «financiar operaciones sin limitación por ejercicio fiscal», esto quiere decir sin rendir cuentas, y también se lo denomina fondo muerto, pues nadie reclamará por su destino, ni su aplicación, ni se exigirá su reembolso.

Así es que podrán usar todos esos fondos públicos sin declarar cual fue el destino ni los por qué. Pero la gota que rebalsó el vaso se ubica en el artículo 3 de la citada resolución, que encarga la administración de esos $ 150 millones a Aldo Nicolás Salgado Jalil, hijo de la Directora del Sanatorio Pasteur, Silvia Jalil, y  sobrino del Gobernador Raúl Jalil. La falta de transparencia y el nepotismo como política de Estado. O dicho en términos vulgares o de refranero, es como que el gobierno provincial haya puesto a un zorro a cuidar las gallinas, en un gallinero harto conocido y muy vinculado a las esferas del poder.  Todos sabemos que sucede en esas circunstancias, el Obispo también, aunque calle y hable más de doctrina que de consciencia social, de ética y moral, de transparencia y responsabilidad, como corresponde a un buen pastor.

En la homilía, al Ministro Moreno y a todos los fieles presentes, el Obispo Urbanc les habló de la sinodalidad, un término infrecuente, post conciliar, al que los pastores no recurren con frecuencia en sus homilías. Sin embargo, hurgando en la web y estudiando la cuestión, de inmediato se puede asociar el termino, algo rebuscado y poco didáctico, con la moral cristiana y la Misión Salvífica de la Iglesia y ahí es donde no nos queda más remedio que unificar la dualidad de conductas que muchas veces exhiben los políticos y gobernantes. La moral es una sola, la ética se refiere a las acciones personales de un individuo en el contexto de la sociedad en que desarrolla su vida y la moral cristiana se refiere a quienes practican las enseñanzas de Cristo en el Evangelio. ¿Qué distancia existe entre lo que los gobernantes dicen y lo que hacen?

¿Está reñida la Resolución 76 del gobierno de Jalil con la moral, la ética y la moral cristiana? ¿Es ético designar a un sobrino carnal para administrar fondos públicos no sujetos a rendición de cuentas?

Nosotros ya dimos nuestra opinión y sacamos conclusiones sobre la moral del gobernador Jalil, ahora es el turno de nuestros lectores, de los fieles y del público en general.