Sociedad

José María Fascio: el «Niño de Oro»

El coronel José María Fascio fue un español que se había destacado en el ejército de su patria y, luego de concluida la Guerra de la Independencia, en el ámbito político de la provincia de Jujuy, lugar que había elegido para residir. Su familia era natural de Nápoles y de Sicilia, en aquellos tiempos estaban bajo el dominio español.

Benjamín Villafañe, exsenador por Jujuy, un estudioso de su vida, señala que «la familia Fascio no solo ostenta títulos de nobleza, sino que fue poseedora de una sólida fortuna, tanto que era conocido en el ejército español del Alto Perú con el sobrenombre del ‘Niño de Oro’, por su riqueza, carácter jovial y facciones juveniles».

Es larga su trayectoria, destacándose en las campañas contra el norte argentino y enfrentándose al ejército del General San Martín en el Perú. En la invasión a Jujuy en 1817, al mando del general De la Serna conoce a Trinidad Alvarado y comienza una amistad que con el paso de los años iría profundizándose. En las memorias del general Tomás Iriarte, integrante en ese momento de las tropas invasoras, nos relata que fueron varios los oficiales españoles comprometidos con jóvenes jujeñas cuando ocupan la ciudad por siete meses.

En 1820 integra las tropas del teniente coronel Juan Ramírez Orozco, cuando invaden Salta y Jujuy, oportunidad donde Fascio vuelve a encontrarse con Trinidad. Al regresar al Alto Perú participa de las campañas españolas, hasta ser designado jefe militar de Puno, ciudad que albergaba como prisioneros a numerosos oficiales patriotas. Producido el triunfo de Ayacucho, al huir el gobernador de esta ciudad, queda al mando Fascio que deja en libertad a los prisioneros y entrega la ciudad el General Rudecindo Alvarado, que era hermano de la joven jujeña de la que se había enamorado. Sumándose a las tropas libertarias y se une al ejército dirigido por el Mariscal Sucre donde le reconocen como coronel.

Poco tiempo después, en 1825, ya radicado en San Salvador de Jujuy contrae matrimonio con Trinidad Alvarado, ocupando varios cargos públicos, llegando incluso a ser Alcalde Primer Voto. En 1831 es nombrado teniente gobernador de Jujuy por el gobernador salteño Pablo de la Torre, quien lo destacaba como una persona de prestigio y que no tenía enemigos. Jujuy fue la única ciudad designada por Francisco de Argañaraz y Murgía, que no era capital de una provincia y que bregaba por su Independencia desde 1810.

La mayor preocupación de Fascio era la Puna y la frontera con Bolivia que estaba en pleno proceso de formación como Nación, creando milicias departamentales para asegurar la vida de sus habitantes, además de buscar una reactivación de la economía jujeña tan dañada por la Guerra de la Independencia. Los atropellos del coronel de la Torre hacia Jujuy fueron creciendo, hasta el punto de anexar a Salta los departamentos de Santa Victoria, Iruya y San Andrés «que formaron parte desde la época del Virreinato de los Curatos de Yavi y Humahuaca respectivamente; no contento con ese avasallamiento, se apodera de los bienes de las capellanías mencionadas, sin que ninguna protesta sirviera para hacer variar tan arbitrarias decisiones», señala el historiador Emilio Bidondo. Comienza entonces a pergeñarse, a instancias de Fascio, un nuevo intento en busca de la autonomía. Esta idea avanza en forma inmediata y ante la solicitud del teniente gobernador se reúne una asamblea que declara libre e independiente a la provincia de Jujuy el 18 de noviembre de 1834. El Cabildo salteño reconoce al gobierno jujeño, no así su gobernador coronel De la Torre, que enfrenta a las tropas dirigidas por Fascio y es vencido en la batalla de Castañares en 1834.

Fascio continúa a cargo de la gobernación, pero debido a diferencias políticas con su cuñado, el coronel Roque Alvarado y «disgustado por las rencillas políticas que impiden el progreso de su provincia por adopción (el 12 de diciembre del 1825 había recibido su carta de ciudadanía argentina) marcha hacia Lima a embarcarse en El Callao rumbo a España», relata Bidondo. Según la tradición familiar es acompañado por su esposa e hijos, quienes no se atreven a viajar en barco y retornan a Jujuy. Al regresar a España reclamó su grado militar y sueldos adeudados, alegando haberse pasado a los independentistas como oposición a la restauración absolutista en España en 1823, logrando su cometido. Falleció en 1856 ocupando el cargo de alcalde de la ciudad que lo vio nacer, Sanlúcar de Barrameda.

 

Por Jorge D. Calvetti