Opinión

Crisis de identidad en Juntos por el Cambio

Editorial

De buenas fuentes trascendió que nuestras predicciones sobre la falta de unidad en la coalición que es oposición en todo el país, menos en Catamarca, se encuentra en permanente estado de ebullición y en una crisis de identidad que se vislumbra como terminal. ¿El motivo? la confirmación de que se trata de un amontonamiento de individualidades con intereses distintos. Una fuerza que sólo es un sello de goma donde todos se creen dueños de la verdad absoluta, cuya propuesta sólo es voluntarista, llena de buenos deseos y no más que eso.

Los transcendidos hablan de una especie de carta o comunicado donde el Jefe de Campaña de la coalición hace más que una autocritica, una especie de reproche a la realidad política que les toca en suerte, tildando el nivel de la campaña, como mediocre. El Pucará desde su línea editorial viene advirtiendo que el oficialismo esta dividido en dos facciones bien marcadas, el jalilismo y el corpaccismo, que han exacerbado la pobreza a altísimos niveles en sintonía con un gobierno nacional que funciona a la deriva sin un capitán visible. Es decir que el terreno fértil que Juntos por el Cambio disponía para obtener un resonante triunfo, se ha diluido en las ambiciones personales y en una profunda crisis de identidad colectiva.

Cada candidato de la coalición responde a intereses individuales y distintos a sus pares. Es una agrupación atomizada y también, es necesario decirlo, totalmente dividida, carente de espíritu de equipo. Para comprobarlo, basta observar las cuentas o muros de las redes sociales y comprobar que como el don pirulero, cada cual atiende su juego. La falta de cohesión es total, ya que se vislumbra en forma constante un doble discurso en temas cruciales de la realidad política de Catamarca y por ende un fracaso palpable a simple vista.

Prima el individualismo descoordinado. Cada candidato hace su campaña alimentado su propia ambición que provoca una dispersión de fuerzas que los conduce derecho al matadero, tal como lo expresamos en una nota anterior. La crisis de identidad se origina en el seno de cada agrupación, en la democracia interna, en el respeto de las instituciones y la consideración de las minorías.

Hacer política a los empujones tiene consecuencias, las peores. De el origen de cada uno viene el fracaso presente y la frustración de un futuro cada vez más lejano. Esta era una excelente oportunidad para obtener un resonante triunfo, para proyectar un plan de gobierno para el 2023. En cambio, la frustración interna ya se palpa en comunicados estériles, fuera de tiempo.

También lo venimos afirmando desde un tiempo a ésta parte, solo un diputado en Catamarca es verdadera oposición, el titular y creador del Frente Amplio Catamarqueño. Lo que sucede en el Interbloque de Juntos por el Cambio es lo mismo que sucede en el armado y campaña, en ambos escenarios, la coalición es funcional al Jalilismo y al Corpaccismo, según sea el caso y el candidato. La incidencia de la Coalición Cívica, por pequeña, y del PRO, por ilegitima, es casi nula, encima los radicales van todos separados, con el rencor de viejas rencillas a flor de piel e historias no superadas. No tienen idea como se construye una fuerza comunitaria ganadora. No han sabido trabajar los consensos.

Se sabe que la tendencia de la elecciones generales ya está definida en un 80 % de las provincias, en lo que será un claro triunfo de Juntos por el Cambio, con la excepción entre otras, de la provincia de Catamarca, donde un grupo de inoperantes carecen de legitimidad para ejercer la representación. Sin identidad y sentido común, solo han construido un fracaso, y van… muchos. Por esa razón sería importante que se sientan responsables de perder, una vez más, ya que los electores, que no son tontos, buscaran horizontes políticos distintos o directamente votaran en blanco.