Opinión

Catamarca aislada, sin vuelos de cabotaje hasta el 7 de diciembre

Editorial

La provincia sufre más que ninguna la ausencia de vuelos de la línea de bandera, un grave y antiguo problema que los sucesivos gobiernos no han logrado resolver, pues el gran fracaso es propio, interno, al no lograr generar el flujo de viajeros necesario para que el costo del vuelo sea estándar, como es por ejemplo en Santiago del Estero. Algunas comparaciones son odiosas pero muy necesarias.

Catamarca padece hoy más que nunca la ausencia del vuelo de cabotaje diario, con el agravante que el costo de los pasajes, cuando llegan los vuelos, es notoriamente superior si se lo compara con recorridos de similares destinos. Sin lugar a dudas que la situación entorpece el buen momento y la recuperación que exhibe el turismo en la provincia, aunque eso no es todo.

Es evidente, que el destino es deficitario, del mismo modo que se aprecia la impericia de la autoridades para lograr un acuerdo, que aunque subsidiado, sostenga el flujo de pasajeros hacia la provincia y hacia Buenos Aires. La inoperancia para lograr el flujo de pasajeros es interna y externa. Ahora que pasaron las elecciones y el tiempo de las promesas, es oportuno que los gobernante se ocupen de solucionar los problemas de la gente, que cada vez son más acuciantes. Para dejar de ser inoperantes hay que resolver las cuestiones que se presentan.

La situación obliga a cientos de ciudadanos a optar por medios alternativos, más riesgosos y que insumen más tiempo, siendo una situación que debe resolverse en forma urgente. Las provincias, como la nuestra, necesitan más que nunca, y en la reapertura de la pos pandemia, el apoyo firme y sostenido del Gobierno nacional en momento que el pequeño sector privado, que aun prevalece a pesar de la dificultades, más lo necesita.

Desde éste medio, hacemos un fuerte llamado a las autoridades provinciales y nacionales para que resuelvan éste problema, que es particularmente grave, pues indica como inaceptable que la provincia sufra un aislamiento en pleno siglo XXI, en la era de la comunicaciones.

Los políticos alardean de sus logros cuando hay elecciones. Supuestamente son los mejores, los más votados. Pero sin lugar a dudas que la gran mayoría de los electores del oficialismo son justamente las personas que reciben ayuda y subsidios de todo tipo por parte del Estado provincial, en tanto que el resto de los habitantes, son abandonados a su suerte. Los vuelos de cabotaje son muy necesarios y no sólo por el turismo sino que  la gente viaja por trabajo, salud, familia y otras tantas necesidades.

Eso si, en el oficialismo no hay problema de vuelos, ya que es común observar que el principal medio de transporte aéreo de los gobernantes, es precisamente el avión sanitario, un jet de ultima generación que costó al erario provincial una cifra superior a los 8.000.000 millones de dólares. A veces es oportuno escribir acerca de los contrastes que plantean los mismos políticos en el gobierno, donde la diferencia en materia de vuelos entre los que mandan y los que acatan, son notorias. Y a los desmemoriado electores les recomendamos la libreta de almacenero para que vayan anotando los yerros y manifiestas arbitrariedades en las que incurren quienes nos gobiernan.

A diario observamos que Nación dispone de cifras millonarias para reactivar la construcción y la obra pública, pero nada se hace con respecto al turismo, vital para los ingresos de miles de catamarqueños que viven de él. Es necesario que se priorice y reestablezca la frecuencia diaria de los vuelos, aunque la misma tenga que se subsidiada. De otro modo, la precaria economía catamarqueña, seguirá tan estancada como lo está en la actualidad.