Política

¿Y dónde está el piloto?

Mientras la campaña avanza con anuncios proselitistas y clientelismo, Manzur, Massa y Máximo Kirchner intervinieron el gobierno, y Alberto Fernández se dedica únicamente a cuestiones internacionales. 

A Alberto Fernández le gusta -para irritación de muchos radicales- evocar a Raúl Alfonsín, quien, durante todo el proceso de reforma constitucional, que se dio entre fines del año 1993 y 1994, tuvo una discusión muy fuerte con el peronismo, sobre todo con Carlos Menem, sobre el diseño de lo que tenía que ser una jefatura de gobierno por debajo de la institución del Presidente. Alfonsín imaginaba quitarle poder al Presidente con un primer ministro, del tipo británico o italiano, es decir, alguien que lleva adelante la administración y deja al Presidente en una especie de penumbra protocolar.

 

Si uno ve la agenda de Alberto Fernández de estos días, ve que en el segundo piso de la Casa Rosada él se dedica solamente a cuestiones internacionales, en medio de una campaña fragorosa, donde se busca el voto de cualquier manera, incluso con prácticas horrorosas, feas y clientelares en el conurbano. Él está en el segundo piso de la Casa Rosada, hablando de cuestiones de largo plazo con las Naciones Unidas o de tensiones en el Mercosur.

Mientras tanto en el piso de abajo se reúnen aquellos que le han intervenido el gobierno: Juan Manzur, Sergio Massa y Máximo Kirchner. En la provincia de Buenos Aires pasa algo parecido. Axel Kicillof sufre la humillación de haber sido intervenido por alguien que él detesta por su estilo político, como es el intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde. Todo esto para ponerle orden a un oficialismo desordenado pero que, sin embargo, -como una especie de volcán La Palma- sigue en erupción.

Hoy tuvimos al intendente Ariel Sujarchuk, de Escobar -lugar donde van habitualmente las principales figuras del oficialismo a presentar candidaturas-, alguien del riñón de Cristina diciendo, “esto va a ser una derrota y la derrota tiene dueños, que son el Presidente y Axel Kicillof”. Más degradación, imposible.

¿Por qué es importante esto? Porque con independencia de la campaña y de los anuncios proselitistas, la Argentina tiene una agenda endiablada desde el punto de vista económico, que incluye alta inflación, mucha pobreza, muchísima emisión monetaria, atraso tarifario y atraso en el dólar, que va a tener que discutir tarde o temprano con el Fondo Monetario Internacional.

Ahí va a haber que discutir si se hace o no un ajuste, y la pregunta es quién va a tomar las decisiones en ese momento: ¿Cristina Kirchner, Juan Manzur, el peronismo derrotado (según dice Sujarchuk), Axel Kicillof o Alberto Fernández? Esta es la pregunta que nos hacemos remitiéndonos a una película de los años ‘80, una comedia americana que se titulaba como esta columna, “¿Y dónde está el piloto?”

Carlos Pagni