Opinión

Vergonzante apoyo oficial a las conductas antidemocráticas de Julio Taritolay

Editorial

En forma incesante llegan las peores noticias desde Antofagasta de la Sierra, no sólo porque el lugar tenga algo que ver con esas infaustas noticias o porque allí se desarrolle una industria minera extractiva a cielo abierto, desde hace 27 años, sin licencia social y sin consulta a la Comunidad Atacameña del Altiplano o porque hayan secado el agua dulce y potable  del Rio Trapiche y que el Acueducto del Rio Los Patos vaya en el mismo sentido. Ese es un tema gravísimo que el gobierno de Raúl Jalil se empeña es disfrazar para engañar a muchos caciques y a la opinión publica a cambio de «regalos» de todo tipo, haciendo creer que tiene licencia social, cuando no la tiene. El gobernador alienta el contacto con Caciques que carecen de interés legitimo en la cuestión del litio. Y el problema más grave de los habitantes del departamento lo provoca el máximo responsable político del lugar, el intendente Julio Taritolay, que destrozó el Contrato Social, traicionó sus ideales y abandono a su pueblo de la peor manera.

Para colmo de males, la situación se ve agravada porque a las arbitrariedades del poder político se le suma el  pésimo asesoramiento jurídico que recibe la comunidad de pueblos originarios, que así, de ese modo se encuentran en inferioridad de condiciones, abandonados a su suerte por el poder político de turno y mal asesorados por profesionales del derecho que responden a «otros intereses» vaya uno a saber, aunque es fácil darse cuenta, que a sabiendas de la tipificación de las conductas criminales, tanto del lado empresarial como del lado político, insisten con acciones civiles que con seguridad caerán en saco roto o en algún cajón de escritorio de la amañada justicia federal local. Es hora de decir las cosas como son.

En Antofagasta de la Sierra se cometen delitos ambientales y reina la impunidad, el negociado, el soborno, el peculado, la mentira, la dadivas y todas las desgracias y miserias humanas posibles, que afectan a una minoría étnica que se siente atrapada de la peor manera. La minoría étnica es un sector de la sociedad que se distingue por su lengua, dialecto, raza, religión, cultura u origen histórico. Estas diferencias a menudo, constituyen el motivo para que sean, o se sientan discriminados por la sociedad mayoritaria. Es el caso de la Comunidad Atacameña del Altiplano.

Volviendo a la nefasta figura de Taritolay, es oportuno recordar que accedió al cargo a través de la coalición opositora de Juntos por el Cambio. Actualmente, en un claro acto de nepotismo, Norma Reales, su pareja o esposa, se presenta por el mismo espacio, como precandidata a senadora provincial. Proceder de ese modo es propio del peronismo y es harto evidente que está asesorado en ese sentido, por los integrantes del Frente de Todos que gobiernan Catamarca, con la anuencia explicita de una parte de Juntos por el Cambio, que lejos de denunciar estas situaciones, las convalida de la peor manera, en silencio. El que calla otorga, dice el refrán. Seguir diciendo que el intendente  representa a Juntos por el Cambio es un verdadero despropósito, porque sus conductas son marcadamente distintas al espíritu de la coalición opositora, por lo menos en otras latitudes. Catamarca es especial en ese sentido, porque se cortan solos y hacen lo que quieren, total a 2.000 kilómetros de Buenos Aires nadie se entera, bueno eso es lo que creen ellos.

De todo modos, invocar ideologías en un Departamento donde residen alrededor de 2.000 personas, de las cuales casi un 90 % viven del Estado, entre becas y planes, es una tomada de pelo. En Antofagasta de la Sierra no gobiernan las ideas o el sentido común sino lo peor del populismo. Es  Julio Taritolay el delegado del Gobierno de Jalil quien administra las prerrogativas que le confiere el poder central entre la población, que ante las múltiples necesidades insatisfechas terminan renunciando a sus derechos y sucumbiendo ante lo peor de la política, que es cuando el que ejerce el poder es un tirano inescrupuloso, que administra esas necesidades a través del clientelismo y la dadiva. Fomentan el pobrismo y luego los someten. ¿Se entiende? 

El autoritarismo encuentra el justificativo en el cuidado de la aceitada relación con todas las empresas mineras y sus proveedores. Es como el caso del director de la Escuela Secundaria, que además de ese cargo, es empleado de la empresa minera y guía de turismo. Estamos hablando del sujeto que no le otorgó licencia a la maestra embarazada, que era de alto riesgo, que se contagio de Covid-19 y que finalmente perdió su vida y la vida naciente. Otro ejemplo nefasto  que es oportuno recordar, cuando la ex gobernadora Lucía Corpacci le vendió espejitos de colores a toda la población al inaugurar un parque fotovoltaico, que no funciona, o lo que es peor, funcionó un solo día o una instalación de gas natural que nunca llegó, a pesar de tener los 500.000 dólares que recibieron de las empresas mineras y que nadie sabe donde fueron a parar, bueno sí, lo sabemos o lo presuponemos. Mientras tanto, los sufridos habitantes del departamento, de la Villa o de El Peñon, siguen calentándose y cocinado su comida con el unico combustible posible con el que cuentan, que es la leña, pero hete aquí que la leña la distribuye Taritolay en modo DADIVA, de manera que sus «aliados» tienen leña y quienes piensan distinto no.

Señoras y señores, esto es Antofagasta de la Sierra, a 600 kilómetros de la Capital provincial y ese es Raúl Jalil  que junto a a Lucía Corpacci han transformado al Departamento en un feudo, típica figura de la Edad media en pleno siglo XXI, Feudo que, por otra parte, se apresta a dotar a toda la industria automotriz alemana del carbonato de litio, necesario para transformar gran parte de su parque automotor en vehículos eléctricos por la módica suma del 2 % de 450 millones de dólares. ¿A cambio de qué? Del hambre, de la desnutrición, de la migración interna, de la destrucción del medio ambiente, de la contaminación de las aguas, de eliminar para siempre la flora y la fauna de lugar, de la sistemáticas violaciones de los derechos humanos, del enriquecimiento ilícito de los gobernantes y también por qué no decirlo, de los abogados y en especial, de las abogadas, así nadie se ofende con el genero, que también se llenan los bolsillos de dólares vendiendo ilusiones de una Justicia que nunca llegará, porque toman el camino equivocado a propósito. El Recurso de Amparo no sirve y ellas lo saben. (kirchnerismo)

Precisamente, al tener un poder discrecional sobre la población, han usado y abusado de la administración de los fondos y recursos financieros que en forma constante le gira el gobierno provincial. Tenia que comprar los insumos para administrar la pandemia y en cambio se dedicó a potenciar la empresa familiar. Precisamente en este medio hemos informado que el intendente Taritolay utiliza los bienes del Estado Municipal, camiones y maquinarias, en provecho propio y de su familia. En ese sentido las pruebas son contundentes. El intendente no es de la comunidades ni las representa, tampoco es de Juntos por el Cambio aunque esté o figure en una boleta o la coloque a su pareja, la realidad es que el hombre es un delegado del Gobierno provincial (ver foto de tapa) que ha comprado su voluntad, es lo unico que hace bien el peronismo, comprar voluntades y sojuzgar al pueblo a cambio de regalos y dadivas para así someterlo en forma permanente, haciendo una tarea denigrante de la condición humana.

Hace unos días, a unos profesores de la universidad se les ocurrió dar clase de derecho indígena en la Radio Municipal. Cuando se enteró de lo que estaba ocurriendo, cuando tomo conocimiento que tres académicos intentaban educar al soberano, los silenció. Cometió el peor acto  de la vida democrática, la censura y la privación de la libertad de expresión, por supuesto con la anuencia política de Raúl Jalil, su asesores y equipos y el silencio cómplice de una buena parte de Juntos por el Cambio, que le da gobernabilidad a cambio de ese silencio, que duele. Algunos son demócratas en Buenos Aires, de la boca para afuera, pero en su provincia son tan autoritarios como el que gobierna.

La radio Municipal de Antofagasta de la Sierra abre sus micrófonos para Taritolay y los sumisos. Ningún opositor, ningún extraviado que quiera expresar sus ideas sin censura previa, puede hablar en libertad, pensar distinto, trabajar para ser elegido. En la Villa casi no hay energía eléctrica, no hay leña ni madera, escasea el combustible, el agua muchas veces se consume contaminada, se utilizan las camionetas de la municipalidad para hacer campaña electoral y repartir dadivas con una máxima escrita en la parte trasera que dice «El Progreso es el desarrollo de todos». Parece una joda, pero lo dice. Y cada vez que llega la factura de energía por un servicio deplorable, cuesta fortuna. Tampoco hay internet, ni conectividad ni nada que dignifique al hombre y su integridad.

Vivir en Antofagasta de la Sierra y pensar distinto es casi un suicidio. Sin embargo existe un puñado de valientes que a diario resisten y claman por sus derechos, a la vida, al agua, a su condición constitucional e internacional reconocida, a una justicia social real que se demora demasiado en llegar a causa de los angurrientos, que ya sabemos que mueren cursientos. Allá ellos. Se pudrirán en el infierno de una conciencia retorcida, propia de la codicia y de los avaros, olvidando la premisa, en cuanto idea cierta ineludible que «La mortaja no tiene bolsillos».

A esos valientes que resisten, que en invierno se cagan de frío, que se mantienen firmes en sus reductos de montaña cuidando sus animales y simples recursos, a los que a pesar de todo, siguen trabajando en el campo, recibiendo al turista, educando a sus hijos, cuidando las costumbres, el idioma ancestral, el medio ambiente, a todo ellos, hombres y mujeres de Antofagasta de la Sierra, incluso a aquellos que por necesidad sucumbieron en las garras de los tiranos, a ellos nuestro humilde homenaje, para que nunca bajen los brazos de la libertad y de la dignidad humana, aunque en ese intento se le vaya la vida. Desde aquí intentamos hacer lo mismo. El domingo ejerzan sus derechos sin miedo porque el miedo es la causa de todos los problemas que aquejan a un mundo que empieza a despertar.

¡Despierten!