Opinión

La paradoja de festejar la derrota

Editorial

Lo increíble del caso en la provincia de Catamarca fue observar que en la interna de Juntos por el Cambio, la agrupación conformada por el rejunte de desplazados o excluidos del otro armado, en este caso el bando perdedor,  o bien de los heridos de internas inexistentes como fue el caso del radicalismo, que maltrata con exigencias perimidas a las minorías que quieren participar, terminaron imponiéndose por un margen ajustado, pero triunfo al fin.

Los ganadores, con todo derecho fueron a su bunker a expresar la alegría del resultado favorable ¿Qué celebraron? El triunfo frente a la otra lista fue inobjetable y legitimo, que además marcó el fin de una época. Luego sumando ganadores y perdedores y observando la foto de los victoriosos no se puede pensar en otra cosa que en el titulo de éste editorial, la paradoja de festejar la derrota, porque analizar conceptos y consecuencias del ensayo electoral que significan las PASO para los distintos espacios políticos es una cosa, y analizar fríamente los numeros que arroja, es otra cosa muy distinta.

Basta observar las elecciones legislativas desde el 2017 a la fecha para llegar a la conclusión que tanto el antiguo Frente Cívico y Social como el más reciente Juntos por el Cambio constituyen una interminable escala  de fracasos, donde prácticamente se perdió casi por entero la Cámara Alta en tanto que en la Cámara Baja, los ingresos de diputados va en franca disminución elección tras elección… ¿Por qué?

En nuestra opinión, el acuerdo de cúpulas a nivel nacional no trasciende en el ámbito local, donde priman la escasa calidad institucional interna de los tres partidos políticos que integran la coalición opositora a nivel provincial. La suma de desatinos y las individualidades, los oscuros contubernios con el poder de turno, la ausencia de liderazgos con sentido positivo y la falta de un plan alternativo de gobierno, constituyen los pilares del fracaso que están llevando a una casi segura desaparición de la oposición, que además nos hacen sacar conclusiones lapidarias para el sistema republicano y representativo provincial, al observar estas rareza paradojales de festejar triunfos que son derrotas, frente a un gobierno de pocos que acentúa los poderes concentrados en una burguesía de cinco o seis familias que comparten el poder desde hace décadas, configurando una autentica casta política, en claro desmedro de la población, que mayoritariamente sobrevive de las arcas del estado. Es un contexto clientelar casi del cien por cien.

Pero la paradoja es doble, a la primera de festejar un triunfo que haciendo números, en realidad es una derrota, se contrasta con la realidad de casi todo el país, donde Juntos por el Cambio le sacó casi 10 puntos porcentuales al  Frente de Todos. Si en la mayoría de las provincias argentinas se impuso la coalición opositora y en Catamarca la diferencia a favor del Frente de Todos fue en más de 20 puntos porcentuales, más que festejar una interna habría que sacar turno en el psicólogo para analizar cuantos votos del  14,7 % de Adelante Catamarca sumará al exiguo 16,2 % obtenido por Cambia Catamarca, un guarismo muy bajo ante el lapidario 51 % del Frente de Todos, porque las elecciones PASO, no son elecciones propiamente dichas, pues no se elije nada, sino que es una encuesta compulsiva a la que es difícil torcer en la generales.