Opinión

El desastre de la obra pública en capital con fines electorales

Editorial

La planificación de obras en la ciudad capital es una calamidad publica, porque decir que es un desastre es hacer un juicio favorable. Gustavo Saadi nunca administró nada, ni siquiera en forma personal, porque de chiquito mamó la teta del Estado, en otras palabras es el típico vago catamarqueño pero claro, integrante de una dinastía poderosa, que junto a la de los Jalil, los convierten en los dueños absolutos del feudo. Lo único que aprendió de chiquito, fue oratoria, pero vacía de contenido ya que la distancia entre lo que habla y lo que hace es descomunal.

Hizo papelones en la Obra de El Jumeal, donde recibieron fondos con provincia y donde no duraron ni lo que dura un eructo en la boca, porque a la primera de cambio hubo pelea e insultos entre los «equipos» de Saadi y Jalil sobre la elección de los proveedores. Ya sabemos cual es la matriz de la obra pública en Catamarca y ya sabemos porque se pelean los peronistas. El general decía que los peronistas son como los gatos, cuando la gente piensa que se están peleando en realidad se están reproduciendo. En el caso de El Jumeal, no se reprodujeron sino que se insultaron. El resultado siempre es malo para la gente porque con el dinero recibido hacen la mitad de lo proyectado, la diferencia siempre va a las arcas de la política partidaria en el mejor de los casos o directamente al bolsillo de ellos, tan necesario para mantener el «statu quo» que detentan con sus fastuosas mansiones y máquinas de alta gamma.

Otro ejemplo de la calamidad de la obra pública clientelar es la obra que en dos tramos que nosotros denominaremos TRAMO 1 para las PASO y TRAMO 2 para las GENERALES, consiste en hacer un maquillaje impresentable, carente de sentido y planificación urbanístico, que se está realizando sobre la calle Republica. Para los giles que votan peronismo, sea Saadi o Jalil o Corpacci, el TRAMO 1 PASO fue inaugurado junto al tiempo de las PASO y le fue mal al «compañero» Saadi. Durante más de 4 meses que duró el primer tramo de las modificaciones en dos cuadras y media de la citada arteria, entre las calles Lindor Sotomayor y Junín, no hicieron otra cosa que exasperar a los sufridos ciudadanos. Ahora, se repetirá la historia con el TRAMO 2 de las GENERALES. Nos espera el suplicio del segundo tramo, cuya inauguración con seguridad será en los primeros días del mes de noviembre. La lentitud de los trabajos debido a la especulación política de los tiempos  y la mala organización, sumado al  escaso personal interviniente, ocasionará nuevos inconvenientes en el transito de la zona y lo más grave las cuantiosas pérdidas económicas que el dislate provocó y seguirá provocando, con una merma considerable en la ventas de los comercios afectados, en donde el mas perjudicado sin dudas fue el Automóvil Club Argentino.

Como dijimos, el objeto de la obra no es urbanístico sino político, propio de un vago que solo piensa en como hacer para quedarse con mayores porciones de poder, no para lo que esta gestionando ahora sino porque su botín es la gobernación, al fin y al cabo siempre vuelve los vengadores de Ramón, primero fue Lucía y Gustavo aspira a ser el próximo «Señor Feudal de Catamarca». Así nos va.

Puestos a analizar el mamarracho vial, nadie entiende el fin de esta obra, con un mal diseño, pésima calidad en los trabajos y sin beneficiarios aparentes. Se han ensanchado las veredas y por ende se ha achicado la calle, no se ha tenido en cuenta que en la zona hay mucho transito en horas picos y muchos colegios, es decir que en vez de ser un cambio beneficioso seguro entorpecerá la caótica salida de los alumnos de las escuelas., salvo que su plan sea hacer caminar a la gente por beneficiar la salud, pero nada de eso se dijo porque en realidad es una obra para engañar a la gilada y hacer «caja política», tan necesaria en los tiempos que corren.

La mala calidad de las obra pública municipal es una constante en la Municipalidad de la Capital, ya que vemos en forma constante y a diario, que al poco tiempo de ser inauguradas presentas roturas. Precisamente la rotura y lo berreta de los maquillajes son la prueba más acabada de que la obra pública sigue siendo el negocio mas espurio del peronismo en general y de la dinastía Saadi/Corpacci/Jalil en particular.

El Municipio de San Fernando del Valle de Catamarca es también un feudo que pasa de manos en la trilogía apuntada, nadie sabe el presupuesto de obra, ya que hay muy poco información oficial y también casi ninguna licitación. Adjudican las obras en forma directa. Es sabido que se han realizado muchas plazas que nos han costado muy caras, más caras de lo normal y Catamarca tuvo problemas con el anterior gobierno nacional, precisamente porque los costos que se manejan en Catamarca y en casi todo el país, están siempre fuera de mercado, la obra publica en todas las provincias siempre esta sobre valuada y su calidad es no desastrosa, sino calamitosa, que es peor.