Sociedad

El Poncho rindió tributo al Beato Fray Mamerto Esquiú

Un emotivo y merecido homenaje se realizó en la cuarta jornada de la edición N° 50 de la Fiesta Nacional del Poncho y estuvo destinado a la figura del ilustre fraile Mamerto Esquiú, recientemente declarado Beato por parte del Vaticano. De esta manera, uno de los principales íconos de la historia de Catamarca tuvo su tributo en el escenario mayor del festival, que se desarrolla de manera virtual desde el Cine Teatro Catamarca.

Tras algunos años de ausencia y en su regreso a la principal celebración folclórica de esta provincia, el notable trovador Alico Espilocín fue el encargado de llevar adelante una propuesta que no sólo contó con canciones y poesías referidas a la vida del emblemático franciscano sino que también sumó un impecable soporte audiovisual realizado por el ilustrador Pablo Martinena.

Con una puesta en escena que se denominó “Santo de mi Pago” y con el acompañamiento de Carlos “Popy” Arréguez en guitarra, el espectáculo inició con la interpretación del tema “Vuelvo a Ti Catamarca” (perteneciente a Quique Sánchez Vera y Selva Gijena), en referencia clara a las bellezas que identifican a la tierra en que forjó su leyenda esta notable figura catamarqueña, para luego cantar “Fray Mamerto Esquiú” (de Roberto Ternán) y un cierre con el icónico “Del Suncho a la Gloria”, poema que supo dar forma hace cuarenta años la poeta María Elena Barrionuevo y a la que le puso su música Carlos Bazán.

A su turno, la formación folclórica de Catuchos, integrada por Pablo Javier Vaquel y Nelson Emanuel Barrionuevo y nacida allá por noviembre de 2009, puso de manifiesto un repertorio en el que sobrevoló sobre el escenario el recuerdo de Carlos Arreguez a través de sus canciones como “Si todo fuera Verdad” y “Se que te Enamorarás”. Cerraron con una versión propia titulada “Arlequín”, que motivó el apoyo de parte del público que se mantiene fiel a la transmisión en vivo.

Los jóvenes y ascendentes artistas locales Aldo Luna y Andrea Ochoa tuvieron su espacio y no lo desaprovecharon. En el caso del artista multiinstrumentista oriundo de Fray Mamerto Esquiú puso en escena su jerarquía profesional e incluyó una composición propia titulada “Sonidos de Mi Tierra”, la cual le permitió en épocas de pandemia tener la posibilidad de mostrarse en la televisión pública nacional y cosechar diversos premios a nivel internacional. Por su parte, Ochoa expuso un repertorio tradicional y una cálida voz, que no sólo demuestra su crecimiento artístico sino también deja en evidencia que la música autóctona corre por su sangre y viene de tradición familiar por ser hija de uno de los más reconocidos trovadores locales como es Fernando Ochoa.

El stand up debutó como género en la Fiesta Nacional del Poncho de la mano de la experimentada Roxana Castro quien, con una compacta propuesta, combinó humor y reflexión con condimentos locales y adaptado a la pantalla.

La danza tradicional formó parte una noche más del Poncho Virtual, esta vez con el colorido despliegue del Ballet del barrio Santa Marta, ubicado en el sur de la ciudad Capital y que por primera vez participó en el Escenario Mayor, mostrando un impecable trabajo a través de bailarines que expusieron su entusiasmo y talento. Más tarde, fue el turno del Ballet El Arribeño, que también puso en escena sus sobresalientes cualidades a través de un cuadro escénico de gran jerarquía.

La emoción se adueñó de la noche con el recuerdo y el reconocimiento hacia la figura de Jorge “Negro” Herrera, ex integrante del conjunto Los de Catamarc, que falleciera un 28 de julio de 2002 arriba del escenario principal del Festival, ubicado por aquel entonces en la Plaza de Armas del antiguo Regimiento de Infantería. Un recitado del eterno Lulo Nieto, en la voz de Jorge Álvarez, permitió rememorar aquellas últimas palabras que expresó el legendario bombisto antes de fallecer: “Viva Catamarca”.

La cultura y la idiosincrasia de los pueblos del interior de la provincia estuvieron bien plasmadas en las presentaciones que materializaron las diferentes delegaciones. La Paz y Paclín propusieron por medio de la danza un repaso por los típicos paisajes de su jurisdicción; en tanto que la propuesta tinogasteña apuntó a fortalecer su identidad turística con la música y el baile autóctono que contó con la participación del Dúo Tinogasta (conformado por Ramón Carrizo y Hugo Maciel) y la joven voz de María Fernanda Cruz, bajo la dirección artística y musical del guitarrista Jorge Castro.

Desde la tradicional Cuna del Poncho arribó la ascendente formación belicha Herederos, dúo conformado en 2018 e integrado por Santiago Acosta y Ariel Vega. A través de un repertorio vinculado al cancionero tradicional como “Allá en mi Catamarca” y “Qué tiene mi Catamarca”, los artistas del oeste provincial -que contaron con el aporte de los músicos Teby González, Bruno Pachado y Leo Alancay- mostraron felicidad y orgullo por ser parte del Escenario Mayor del Poncho, además de vivir una experiencia que, seguramente, guardarán en el baúl de los gratos recuerdos.

La emblemática voz de Silvia Pacheco fue la elegida para el cierre de la cuarta luna y aportó su característico e inalterable clima festivalero, demostrando su indeleble pasión por el folclore y su plena vigencia artística, transformándola en una de las propuestas que más agradan y representan al paladar folclórico catamarqueño. Temas como “Yo Vengo a Ofrecer mi Corazón”, “Agitando Pañuelos” y la cueca “Ándate con quien quieras” integraron su repertorio y motivó innumerables comentarios positivos en las redes sociales de quienes seguían la transmisión en vivo organizada por el Ministerio de Cultura y Turismo de Catamarca. También tuvo tiempo para presentar a su sobrino Pipo Zaffe, que puso en escena la canción “Mi Principito”.

La inconfundible voz de esta emblemática cantora llevó imaginariamente al público a rememorar aquellos momentos que supo mostrar el Poncho con sus mágicas noches festivaleras, más aún cuando apeló a “Canción para Todos”, de Mercedes Sosa, para poner punto final a un impecable show.