Opinión

El Dr. Justiniano Leyes y el Buchón presentan «El último asado del Mochi»

Editorial

Cómo siempre nuestro encuentro semanal es sagrado, con algunas interrupciones por la pandemia y un viaje relámpago a Buenos Aires de mi amigo, el hombre mejor informado de Catamarca, por lo menos en mi opinión. Nos veníamos juntando en mí estudio por razones de fuerza mayor, pero ahora decidimos cambiar porque estamos en un recreo, Bah! en la antesala de la variante Delta, que conociendo el paño y lo cagones que son, sin las segundas dosis intentarán meternos adentro de nuevo. Están abiertos los bares y por eso hemos decidido juntarnos en la zona alta.

El lugar elegido es «Patagonia» y la decisión es que tenemos que estar cerca del quincho del Mochi. El otro quincho está en Villa Parque Chacabuco, zona que ya no está de moda.  Y mi amigo, que ya camina a mi lado acota, no sin largar una risita maliciosa «El Mochi Calderón, operador de Dusso que maneja a los doble agentes como Monti y Cesarini, que la juegan de dirigentes de la oposición pero que son más oficialistas que Jalil»… jejejejeje

Entonces el Buchón en tono sarcástico agrega «Es un quincho en donde se come muy bien y se toma mejor, y es gracias a todos los catamarqueños». Entonces yo, que tengo buena memoria le recuerdo a mi amigo «Un tipo que vive del estado. En épocas de cuando Guzmán era intendente era el monje negro que manejaba todo, ósea, no es un improvisado, tiene escuela, sabe lo que hace … para que los supuestamente distinguidos comensales se sientan a gusto, que puedan hacer todos los tejes y menejes de la sucia política catamarqueña, que puedan alcanzar sus fines, que como no pueden ser de otra manera, siempre son oscuros, teñidos de enriquecimiento ilícito, de zancadilla o trampa, algo que de tan reiterado ya parece habitual y normal, por favor !!!

Entonces el Buchón, después de tomar un sorbo de cerveza empezó a refrescar la trama, de la que ya hemos hablado en algunas otras oportunidades, al expresar «Cuando vino el peronismo gracias al dueño de Centrocard, Facundo Prado, amigo de la juventud, se acerco a Dusso y empezó a hacer negocios como cuando estaba Guzmán en la intendencia. ¿Negocios? inquirí yo con vehemencia. Sí, negocios Doc., eso es Catamarca, marca registrada, la política en Catamarca es sinónimo de negocios y si son espurios, mejor», ¿usted me comprende Doc?, Sí, respondí.

Entonces, mi infórmate siguió con su verosímil relato, haciéndose algunas preguntas que todavía no tienen respuesta, aunque cierta parte de la opinión pública no la necesita en forma explicita, porque nadie puede probar como la ingresan a la guita negra, pero es más sencillo observar como la gastan. Claro, son deducciones lógicas, se trata de «Un tipo que no se le conoce un trabajo, ni una empresa y que vive como un duque. En definitiva el Mochi es un claro ejemplo del costo fiscal. Se aumentan los impuestos para mantener a una casta política improductiva, que no hace nada y que viven como verdaderos príncipes, comen mollejas de corazón, provoletas, matambrito de cerdo y los mejores cortes del cuarto trasero; se sientan en el diván del jolgorio y de la vida fácil, mientras allá afuera la gente se caga de hambre y toman Champagne francés, que cada botella cuesta 15.000 pesos. Casi una jubilación mínima. Cada asado de estos personajes siniestros cuestan varias jubilaciones mínimas, porque no le hacen asco a nada. No se confunda con el titulo mi amigo, el últimos asado del Mochi, no significa que no hay más sino que el ultimo fue descomunal, el quincho estaba a full…

Indignado le recordé a mi amigo que «El gobierno emite billetes generando inflación que pagan los más pobres y es para financiar el gasto público que en definitiva es para mantener vagos y punteros que trabajan en la sombras, que son manejados por dirigentes del oficialismo y la oposición. En definitiva las elecciones son una puesta en escena. Oficialismo y oposición son lo mismo. La gente lo sabe porque ve que los legisladores de la oposición están casi todos arreglados. Pero no sabe que todo se arregla o resuelve en la casa de estos operadores que le hacen mucho mal a la sociedad, en la sesiones de la legislatura parece enemigos, hacen grandilocuentes discursos y después se cagan de risa de pueblo y se juntan en lo de Mochi, se abrazan y dan besos, haciendo de la política una actividad promiscua, total entre bueyes no hay cornadas. Este proceder también se observa en el Congreso Nacional».

Debo reconocer que me ha ganado el hastío y para cerrar nuestro breve encuentro, miro a mi amigo y le hago la metáfora del espectáculo… «La gente en definitiva ve siempre la misma obra de teatro, es decir a los actores, pero no ve a los directores y productores. Ahí está la clave. No importa el títere sino el titiritero. Desgraciadamente la gente focaliza la atención en los actores y no en los que manejan el guion, que son quienes cortan el bacalao. No hay ultimo asado, a lo sumo sería el ultimo asado antes del cierre del lista. Más de lo mismo, pero hay algo que no están teniendo en cuenta ésta vez, que es el empobrecimiento generalizado de la sociedad que en palabras de Julio De Vido, nada más y nada menos, puede terminar haciendo una implosión social, algo mucho más grave que el «QUE SE VAYAN TODOS» del 2001. Nos despedimos como dos buenos amigos y quedamos en reencontrarnos en la campaña, para analizar las nuevas mentiras que dirán, porque las anteriores cayeron en desuso.