Opinión

Divididos por el Cambio y con suplentes, seguro se van al descenso

Editorial

Una vez más se apela a una foto para engañar a la sociedad, que por supuesto ya no compra esas situaciones, en la jerga popular, ya no come vidrios, pues de a poco la conciencia cívica crece, debido a nuevos fenómenos sociológicos, siendo el resultado un mayor conocimiento acerca de quienes son verdaderamente nuestros representantes o quienes pretenden serlo en el futuro. Por una enorme cantidad de motivos, ahora los ciudadanos tienen herramientas para acercarse a la realidad conductual de la dirigencia, haciendo caso omiso a fotos o imágenes engañosas.

No obstante, ciertos políticos, algunos más avezados que otros, intentan una y otra vez, engañar al electorado con falsas imágenes donde tratan de transmitir precisamente lo que no están haciendo, en éste caso en la provincia de Catamarca. Pero el engaño es doble, porque ni Horacio Rodríguez Larreta ni Eduardo Machiavelli tienen la más mínima idea de lo que sucede en Catamarca en materia política y de gestión de gobierno, no obstante ello, se prestan a éste juego perverso a sabiendas, haciendo campaña desde el escritorio. Tanto que allí mismo, Rodríguez Larreta le pidió a Oscar Castillo «ejercer genuinamente la oposición en el ámbito provincial» , como lo indicamos más adelante. En Buenos Aires suena bien, en Catamarca ya sabemos lo que sucede.

Del elenco presente en la imagen, más allá de los porteños, por razones obvias, nos detendremos en los dirigentes vernáculos que constituyen el verdadero interés de éste editorial. Sin perjuicio de expresar que fue el propio Rodríguez Larreta a través de sus erráticas políticas públicas sobre la pandemia, su laxitud inicial con el gobierno nacional, a quién acompañó sin medir consecuencias, no solo no redundaron en beneficios concretos para la ciudad de Buenos Aires, sino en perjuicio manifiestos, como lo fue el brutal recorte de los fondos coparticipables que le había concedido el gobierno de Mauricio Macri para financiar, entre otras cuestiones, el funcionamiento de la Policía Metropolitana.

De allí nacieron sus apetencias presidenciales y un proyecto político que con esos antecedentes solo puede ser calificado de mal parido. Y sigue apostando al fracaso y por supuesto que sus seguidores, tanto en el área metropolitana, con enroques forzados e inentendibles, como en diversas provincias, cultivan su mismo estilo, de dialogar que fuerzas extrañas que vinieron por todo, incluso por el sistema republicano, representativo y federal. Entonces ya no es posible llamar a la coalición por el nombre de juntos sino, que ahora deben ser denominados «Divididos por el Cambio», y encima juegan con suplentes, por lo que seguro se van el descenso, poniendo punto final a un sueño de Nación libre y soberana, con la autocracia y el autoritarismo a la vuelta de la esquina.

De menor a mayor, hoy Enrique Cesarini es un usurpador de títulos y cargos, políticamente hablando. ¿Por qué? Es simple, sigue exhibiendo en público y frente a terceros interesados una condición de la que carece. Sigue actuando como presidente del PRO y en realidad hoy es nada más que un simple afiliado. Pero eso no es todo, el diputado Cesarini, es uno de los responsables, junto con el Senador Nacional Oscar Castillo, que también está en la foto, de hacer ingresar en la lista sabana del 2019 a Natalia Saseta, una dirigente juvenil del PRO, inidónea para ser diputada provincial, tal como su actuación lo ha demostrado a lo largo de éstos casi dos años.

Cuando uno observa la foto de ésta nota, de inmediato cabe preguntarse si la malograda Marita Colombo se hubiera prestado a esa escena, la respuesta segura es no, más allá de su históricas alianzas dentro del radicalismo, la estadista catamarqueña mártir del Covid-19 no trasponía cierto limites de la política, porque ante todo era una persona de bien y respetuosa de la instituciones. Su sucesor en la presidencia de la UCR-Catamarca, Francisco Monti y el propio Oscar Castillo cometieron un desliz al reconocer a Enrique Cesarini como autoridad del PRO y reunirse con el Jefe de Gobierno de CABA Horacio Rodríguez Larreta, quien para colmo de males les pidió a los presentes «la voluntad de aunar esfuerzos en pos de construir en Catamarca una alianza electoral amplia y competitiva y con vocación de ejercer genuinamente la oposición en el ámbito provincial, no solo de cara al proceso que se avecina, sino de cara al 2023»

Imposible adecuar la exigencia de Rodríguez Larreta con la Unión Cívica Radical de Catamarca absolutamente dividida cinco o seis líneas internas, con el agravante que la supuesta línea mayoritaria, la Línea Celeste no es oposición del gobierno de Raúl Jalil, sino socia. La prueba más contundente es que cuando se celebró el pacto de Ipizca, en referencia a la Residencia de descanso del ex gobernador y actual Senador Castillo, la noticia corrió como reguero de pólvora por toda la provincia. Los principales portales digitales se hicieron eco, salvo claro está, el otrora poderoso Diario El Ancasti que mantuvo un «ruidoso» silencio, elocuente oxímoron que demuestra la existencia del pacto secreto entre Raúl Jalil y Oscar Castillo, más vigente que nunca.

Muchos ciudadanos catamarqueños se quejan de que en Catamarca no existe ni funciona el sistema republicano. Los pocos vestigios que quedaban fueron pulverizados por el Frente de Todos, en sus dos versiones locales, el jalilismo y el corpaccismo, que al no tener una oposición sostenida y fuerte han arrasado con las instituciones como el Consejo de la Magistratura, pretenden reformar la Constitución cuando el Contrato Social está fracturado. Ni el Frente de Todos ni Juntos, aunque mejor dicho, Divididos por el Cambio están apostando para solucionar los problemas de la gente, que a raíz de la pandemia, son graves y terminales. Rodríguez Larreta seguro no conoce estos entretelones y nadie le recordó que en el 2019 Juntos por el Cambio en Catamarca recibió una dura paliza, que se puede repetir en el corriente año, porque nadie está pensando en grande sino en los proyectos personales.