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Christofredo Jakob, un sabio «Vinculado a Catamarca»

Por Alberto Lindor Ocampo
Lo que hoy me animo a escribir, necesariamente debe tener beneficio de inventario de los lectores pero particularmente aquellos que están vinculados a las ciencias médicas e investigación en general. El motivo que me impulsa a incursionar en éste tema, tal vez con inmodestia y arrojo, es porque de algún modo cierto vínculo tengo con el tema, por haber incursionado en una carrera médica inconclusa (imperdonable sin atenuantes), y porque durante la misma me dediqué con pasión a la anatomía humana, lo que me permitió ser ayudante de trabajos prácticos en la Primera Cátedra de Anatomía Normal del Dr. Belleville y también, disector en la misma unidad académica durante varios años.

Por otra parte, a causa de frecuentar desde antes de mis estudios universitarios la entonces Capital Federal, donde tuve mi segundo padre, el  Dr. Arturo Rodolfo Castro y su esposa Lina Tornow de Castro, – hermano y cuñada de mi madre, y sus hijos, mis primos hermanos, María Lina y Arturo Teodulfo, a quienes debo más de lo que pueda expresar con palabras, era frecuente parte de mis veranos pasar en la localidad balnearia de Mar Del Sur, donde ellos tenían su casa de verano.

En este paradisíaco lugar, poco conocido, también veraneaba la familia Jakob, cuya amistad con los Castro era proverbial.

Nota: cabe aclarar en este punto que, por razones de salud de mi madre yo cursé mi tercer y parte de cuarto grado en aquella Capital lo que me permitió conocer al Dr. Jakob y familia, puesto que él falleció en 1956.

Aquí debo contar una anécdota que hace imprescindible mi relato, pues de otro modo no se podría comprender qué hago yo en esta historia.

En tal lugar (Mar del Sur), había un pescador profesional que, amigo de Christofredo y Arturo padre, invitaba casi diariamente a éstos a sus salidas de pesca que se realizaban de este modo: tenía un carro tirado por un caballo, que poseía una “caja y dos ruedas de goma» seguramente de automóvil. La caja portaba la red y luego el fruto de la pesca diaria. Llegados al lugar elegido, se bajaba dicha red y mi tío Arturo con el Dr. Jakob por una parte ( había dos colados menores: uno era Arturo hijo y el otro el sujeto que escribe estas líneas), tomaban un extremo de la red llevándola a nado hasta donde daba su extensión y girando volvían hacia la playa donde El Pescador, enganchando la red al carro, sacaba el aparejo; al unir los dos extremos obtenía el resultado de traer a la playa lo que arrastraba y allí se producía el acto de ver la calidad de la pesca del día.

Una vez clasificada la misma, cada uno de los ayudantes recibía en pago, pescado de variedad y calidad insuperable.

Mientras esto ocurría en Mar del Sur, en la Capital, había un grupo de estudiantes universitarios de varias carreras y estado de cursado, que vivían en pensión y solamente para dar verosimilitud a la historia, recordaré los siguientes: Julio Figueroa, Ernesto Acuña, Jorge María Ponferrada y el propio Arturo Castro hijo, quien debió ir a esa pensión pues su casa paterna se encontraba en refacciones. Esa pensión era conocida como la Pensión de los Catamarqueños.

Ahora bien, por qué recuerdo a éstos catamarqueños?

Porque forman parte de la historia que se entreteje de esta manera: El Dr. Jakob tenía, por lo que recuerdo dos hijos: Diana y Quique, siendo Diana quien, con el tiempo, contrae matrimonio con el ya Doctor Julio Figueroa , (traumatólogo elogiado por los más renombrados profesionales de la especialidad), se trasladan a Catamarca y forman la familia que muchos conocieron y actualmente quedan sus hijas y demás familiares.

Lo que trato de demostrar es por qué la Figura de Christofredo Jakob algo tiene que ver con Catamarca.

Volvamos al personaje de la historia.: Christofredo Jakob

La bibliografía existente sobre este notable sabio de la neurobiología y tantas otras ciencias es enorme. He buscado alguna de las más sencillas para ilustrar esta nota, pero antes permítanme decir cuál es el vínculo mío con semejante personalidad, aparte de los veranos compartidos. Al ingresar a medicina luego de un dificilísimo curso de ingreso , cursar Anatomía en la cátedra mencionada, aprobarla y calificar para ayudante y disector, uno de los temas vitales del conocimiento del cerebro y motivo indudable de preguntas de finales, eran los famosos “ Cortes de Jakob” que mostraré más abajo (foto principal y secundaria). Aquellos once cortes de cerebro montados sobre láminas de vidrio permitían al estudiante conocer a la perfección, el interior de un cerebro, en este caso humano. Resumiendo, por mi tarea y vocación, los Cortes de Jakob eran material no sólo de estudio sino de preparación, por parte de nosotros los disectores.

Fuentes:

CHRISTOFREDO JAKOB, UN INSTANTE INFINITO DE LA NEUROCIENCIA

https://www.lavoz.com.ar/…/christofredo-jakob-un…/ Alejandra Molina

Dibujo del cerebro. Un croquis de Christofredo Jakob.

“El corazón – guardián de los sentimientos humanos según la teoría cardiocéntrica– sufrió hace más de 100 años un giro aristotélico que cambió para siempre nuestra concepción de la vida emocional y provocó importantes transformaciones en la historia de la ciencia.

Christofredo Jakob, lector de filosofía y fiel a los minuciosos estudios biológicos, difundió uno de los principios fundadores de la neurociencia moderna: hambre y amor emiten desde la corteza límbica sus imperativos categóricos. Así, su tinta se inmortalizó en el Atlas del cerebro de los mamíferos de la República Argentina, publicado en 1911.