Economía

Qué significa el «descenso» de Argentina en los mercados financieros

Descenso financiero. Negociaciones "de buena fe" con el FMI. Que implica el descenso del desempleo.

Argentina «descendió a la D» 

En términos futbolísticos, más fáciles de entender, Argentina pasó ayer -dentro de las calificaciones de los mercados financieros internacionales- de jugar en la Primera Nacional B a Primera D. De ser un equipo muy mediocre de ese primer campeonato, el país pasó a competir de igual a igual con mercados complejos. En el primer caso, los rivales eran Atlanta, Nueva Chicago, Instituto de Córdoba o Quilmes. Hoy serían Yupanqui, Sportivo Barracas, Deportivo Paraguayo o Cambaceres. En el medio Argentina no pudo ubicarse en el Metropolitano C, donde participan Sportivo Italiano, Berazategui o Excursionistas. La comparación futbolística con estados mostraría que de pelear un campeonato con Perú, Chile, Colombia y México; se pasaría a pelear inversiones con Trinidad & Tobago, Líbano, Bosnia, Zimbabwe y Palestina.

La crónica habla que, según el MSCI, un ponderador estadounidense de fondos de capital inversión, deuda, índices de mercados de valores, rebajó el índice MSCI Argentina de Mercados Emergentes a Mercados Independientes de una sola vez. La reclasificación del país se concretará en el mes de noviembre, luego de permanecer tres años en la categoría de Emergente. “La prolongada severidad de los controles de capital sin resolución no está en línea con los criterios de accesibilidad al mercado del índice MSCI de Mercados Emergentes”, dijo Craig Feldman, jefe global de investigación de Gestión de Índices de MSCI. “Esto ha llevado a la reclasificación del índice MSCI Argentina de Mercados Emergentes a Mercados Independientes”, agregó. La base de la decisión está relacionada con el esquema de cepos cruzados que están vigentes en el país, fundamentalmente desde septiembre del año pasado, y la imposibilidad real de levantarlos en el corto plazo.

El informe estima que la situación local del mercado cambiario implica que sería imposible hoy una liberación del mercado del dólar, y la necesidad de aprender a convivir con las restricciones para el acceso a las divisas por muchos años más. Se deberá entonces aprender a convivir con esta calificación por, como mínimo, más de un lustro. El problema no será para el gobierno nacional (esta gestión de Alberto Fernández y la que lo suceda), ya que Argentina tendrá al menos hasta 2025 vedado el acceso al mercado voluntario de deuda privada soberana; salvo que quiera pagar tasas de dos dígitos en dólares. La verdadera dificultad que tendrá el país es para los privados; que no podrán acceder al crédito internacional para proyectos directos de inversión en infraestructura. Y esto redundará en una caída en la apuesta de capital hacia la Argentina, ya que la mayoría de los fondos de inversión internacionales tendrán imposibilitado y prohibida la autorización de invertir en el país y en empresas argentinas.

Lo que se viene con el FMI

Cerrado temporalmente hasta el 30 de marzo del 2022 el capítulo Club de París, el gobierno debe concentrarse ahora en las discusiones con el FMI. Las negociaciones entre el país y el organismo que maneja Kristalina Georgieva continuarán bajo la fórmula de la «buena fe» para llegar a un buen puerto en las discusiones para lograr firmar un «Facilidades Extendidas». Si bien ninguna de las partes hará referencia concreta a los tiempos para llegar a ese acuerdo; las partes saben que hay una frontera dura. En marzo de 2022 Argentina deberá afrontar el primer y crucial pago de unos U$S 4.039 millones (3.567 de capital y unos 472 de intereses) que se le deben al FMI por el stand by firmado durante el gobierno de Mauricio Macri en 2018. Se trata del vencimiento más oneroso desde que está vigente el acuerdo hoy suspendido; y que antecede a un complicadísimo 2022 donde Argentina debería pagarle al Fondo unos U$S 20.000 millones totales incluyendo capital e intereses; estos últimos sin calcular intereses punitorios; los que el país espera se eliminen.

Si se sumaran estos 4.039 millones de dólares a los U$S 2.000 millones que Argentina se comprometió a liquidar antes del 30 de julio con el Club de París; los vencimientos para fines del primer trimestre del año próximo sumarían unos U$S 6.000 millones. Imposibles de afrontar para las reservas argentinas, lo que obliga a acelerar la negociación con el FMI y la propuesta de un plan de pagos a largo plazo para el Club de París. Pero, para que esto ocurra, se necesitará que, una vez terminadas las elecciones de noviembre, se acelere la voluntad de firma de una Carta de Intención con el Fondo; que luego derive (puede ser después de marzo), en la concreción del ansiado Facilidades Extendidas. Hay una limitación importante en el tiempo, y nuevamente vinculado con los vencimientos del Stand By.

¿Qué significa la (leve) baja del desempleo?

El Indec difundió ayer el resultado de la medición de la tasa de actividad laboral correspondiente al primer trimestre del año; indicando que el desempleo llegó al 10,2% de la Población Económicamente Activa (PEA), alcanzando a más de 1,3 millones de personas en los 31 aglomerados urbanos donde se releva la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). De esta manera, cayó 0,2 puntos porcentuales en relación con igual período del año pasado, cuando apenas comenzaban las restricciones ante la irrupción de la pandemia. La interpretación de la consultora Ecolatina, indica que la cantidad de participantes del mercado de trabajo se contrajo casi 1% interanual. Si bien no todos los que se fueron del mercado de trabajo lo hicieron por la pérdida del empleo, la menor participación en el mismo también refleja una baja perspectiva de encontrar empleo, algo que resulta lógico en este contexto.

Por este motivo, como la tasa de desempleo se calcula sobre quienes buscan activamente un trabajo, puede ser un indicador poco preciso en estos casos: podría haberse ubicado hasta 2 puntos porcentuales por encima si la PEA hubiera crecido más en línea al crecimiento poblacional. Ecolatina espera para los próximos meses «crezca alrededor de 6,5% en promedio este año, quedando más de 3% por debajo de 2019. Esta parcial recuperación sería mayor a la de la actividad económica a nivel agregado, en parte por el rezago en términos reales que los ingresos laborales presentarán durante buena parte del año, y en parte por la precarización del mercado de trabajo, ya que la recuperación estará liderada por los empleos no registrados».

Carlos Burgueño