Opinión

Juan Denett, un pelotudo caro

Editorial

Para que nadie se ofenda ni haga malas interpretaciones, «pelotudo» o su femenino «pelotuda», adjetivo · nombre masculino y femenino – COLOQUIALRÍO DE LA PLATA [persona] Que se comporta ingenuamente o con falta de inteligencia, dice el diccionario. O también » 1. adj. coloq. Arg. y Chile. Dicho de una persona: Que tiene pocas luces o que obra como si las tuviera.

Sí, es un término que otra parte de la biblioteca considera insultante. Nosotros, desde aquí, elegimos al destinatario como un personaje de pocas luces o que obra con falta de inteligencia y le agregamos caro. Porque a su condición de pelotudo hay que agregarle, la otra, que es diputado provincial, de ahí que Juan Denett, sea un pelotudo caro. Ahora veamos porqué.

Cuando observamos que las bases de nuestras leyes están en manos de personas que carecen de conocimientos, pero peor aun, de sentido común, es preocupante. ¿Qué preocupa tanto de Denett para que ocupe un editorial? Nos inquieta su ignorancia respecto a ciertos temas, su habitual desinformación, su falta de raciocinio, preocupa la liviandad con la que dice ciertas cosas, con la que aborda ciertos proyectos, pero mas aún, la liviandad con que se toma su función, con la que se sienta en su silla en representación del pueblo.

Si al menos conociera como funciona la justicia penal y el ministerio público, entendería por qué en un edificio se nuclean todos los fiscales. Si hubiera al menos preguntado que se hace en las unidades judiciales jamás podría haber pensado en mandar a un fiscal allí. Si se hubiera interiorizado en como se articulan las diferentes acciones en el lugar del hecho, donde en la mayoría de los casos los fiscales acuden, jamás podría haber pensado en ese proyecto. Lo hace porque es un ignorante y lamentable es que lo exhiba en las redes sociales como un trofeo de guerra, donde muchos ciudadanos aplauden las bravuconadas del infeliz de turno desde la ignorancia más supina. Muy triste, porque de ese modo se denigra el sistema.

Los fiscales tienen funciones que escapan indudablemente a las que usted supone, imagina o cree; tanta demagogia hace suponer que el sillón le ha quedado grande. En el mejor de los casos podría extrapolar su proyecto para senadores, concejales y diputados, quienes sí deberían estar «al alcance de la gente», escuchando los problemas y elaborando leyes que intenten solucionarlos.

La Justicia no es militancia ni un partido político. No es tarea de los fiscales recorrer barrios ni reunir opiniones públicas. Tampoco chismerío de pasillo o panfletos con forma de partes de prensa. En el Ministerio Público, los fiscales hacen lo que deben, desde donde deben hacerlo. Y si hay algún ímprobo, el sistema se ocupa de subrayarlo.

Usted a cambio podría pedir disculpas por el infortunio y hablar de cosas que si sabe, pero he aquí otro problema: cuantos legisladores llegan a sus funciones sin saber nada y lo que es peor sin haber leído nada. Ese sería un proyecto interesante, requisitos mínimos de idoneidad al menos para asumir ciertas funciones, ficha limpia, antecedentes cero, moralidad, y tantas otras cosas para legislar en esta Catamarca, como para que gente como usted comience a justificar la función y deje de hacernos perder no sólo el tiempo. No debemos olvidar la acepción femenina del adjetivo que se indica en el primer párrafo, porque también la Legislatura las cobija, pero ese es otro tema.

Nunca olvide Diputado Denett que usted está donde está porque allí lo puso el pueblo, sin mérito propio por supuesto, gracias a la lista sabana, con el sistema de tachas usted no estaría allí, sin demostrar su sapiencia de antemano, pero con oportunidad de hacerlo luego, pero ese luego nunca llega, y los buenos proyectos pocas veces se caen de la cabecita de alguien.

Vaya, busque un abrigo que hace frio hoy, salga a los barrios periféricos, vea las casas de nylon lloverse, los niños con hambre, y vuelva a su cómodo sillón detrás del escritorio y replantee su proyecto, no lo tome a mal, no sea pelotudo en el sentido académico del término, porque encima de todo, nos sale caro.