Opinión

Gobiernan para los amigos y se olvidan de los catamarqueños

Editorial

No queríamos dejar pasar una de las tantas cuestiones donde el gobierno de Raúl Jalil toma decisiones totalmente arbitrarias e injustas, con mucha trascendencia para la vida cotidiana de la ciudadanía, que ya sabe que la pandemia vino para quedarse y que los gobernantes actuales constituyen un conjunto de inoperantes que los están conduciendo a la ruina personal.

Está más que claro que el pueblo de Catamarca ya tomo debida nota que está siendo gobernado y administrado por dirigentes que no piensan en el bien común sino en el armado político en vistas a las elecciones de medio termino. Es decir que siguen siendo más políticos que administradores y eso en plena crisis sanitaria es imperdonable.  La forma de repartir los 76 millones de pesos a los municipios realmente demuestran que Jalil tiene cero empatía con los municipios donde no es bien recibido, de manera que su gobierno, no es un gobierno para todos los catamarqueños sino para los amigos.

Sorprendió que dejara fuera del reparto a la ciudad de San Fernando del Valle, Capital de la provincia, donde el Covid, por razones obvias se hace sentir con más fuerza. Lo grave de la cuestión es que no se explicaron mínimamente los motivos del reparto. La Capital es el departamento mas poblado de la provincia, donde mas gente sufre y a las que más castigan con la otra pandemia, que es la económica. Si las protestas en la capital son más virulentas se debe principalmente a la unión de los dos factores negativos, la ciudad más poblada es la más castigada con las restricciones.

La gente la está pasando mal. Se supone que los fondos son destinados a la asistencia a actividades no esenciales que están sufriendo la pandemia. Una prueba es que endurecieron las medidas y luego tuvieron que aflojar porque se le venía la noche con las crecientes protestas callejeras. Al mismo tiempo, muchos suponen que ya existe una confrontación política encubierta con ambición de poder entre el gobernador y el intendente, otrora amigotes. Pero  la amistad de los políticos es efímera, dura lo que dura un suspiro y los que padecen esta división son los habitantes de la ciudad.

Desgranando los repartos a los distintos municipios y el lector podrá tomar nota de las arbitrariedades. Resultó desconcertante por ejemplo que Icaño recibiera mas de 7 millones y Andalgalá, uno de los pocos municipios donde el intendente pertenece a la principal fuerza de la oposición solo le destinarán poco mas de un millón de pesos y más porque esa ciudad es una de las más castigadas por la pandemia en los últimos dos meses.

El oficialismo se queja de la oposición tratándolos con los peores epítetos pero se olvidan que los que están gobernando son los únicos responsables del descalabro sanitario, económico y financiero de la provincia que se agrava día a día. Con la cuarentena eterna e inútil del 2020 debían prepararse para las sucesivas olas de Covid que se sabía que vendrían. Sin embargo se dedicaron a hacer la plancha y a minimizar los riesgos que corría una provincia endeble, vulnerable por donde se la mire y ahora se dan cuenta que las olas los tapan y entonces es cuando comienzan a ejercer el poder en forma arbitraria, repartiendo el dinero cada vez más escaso, en forma inequitativa y favoreciendo a los amigos.

Ahora más que nunca quedó demostrado que el gobierno de Jalil es un gobierno para los amigos, lo demuestra con los nombramientos, el reparto de cargos, para los amigos por supuesto, y lo peor, en el reparto arbitrario de los fondos de pandemia. Y sí crece la hostilidad de la opinión pública que se expresa en las redes sociales contra el Gobernador Jalil, debe recordar que éste gobierno destrozó las pocas instituciones que todavía la provincia tenia en pie.

El gobierno tuvo tiempo para organizarse, pero hicieron todo mal y cuando las cosas se hacen mal, los resultados son siempre malos, y como no tienen razón, se tornan autoritarios y obviamente se colocan en línea con el gobierno nacional, que sin pausa, marcha hacia la autocracia, que a nivel local y para colmo de males encuentra a la Legislatura provincial absolutamente dividida y en un estado de anomia alarmante, con agrias discusiones entre los diputados que resultan ser inconducentes, carentes de razonabilidad, que los alejan cada día más de un pueblo que sufre, tanto la pandemia y la muerte de los seres queridos, como la inflación, la perdida del poder adquisitivo del salario, el aumento de la tarifas, la falta de trabajo y la economía cerrada y con todo tipo de restricciones. El último vestigio de la economía privada lo constituyen las Pymes y los comercios minoristas y el gobierno de Jalil se está encargando de hacerlos desaparecer.

Basta observar el cuadro del reparto de los fondos de Pandemia para darse cuenta que el título de ésta nota tiene un sentido, gobiernan para los amigos y es el que se plasma ahí precisamente y se olvidan de los catamarqueños. Hacen lo que se les canta y poco les importa el bienestar de la gente, que reiteramos, la está pasando muy mal y éste año tiene la posibilidad de cambiar el rumbo con el voto.