Cultura

Esquiú y su mirada sobre los Apóstoles Pedro y Pablo

El 29 de junio, la Iglesia celebra la Solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo.

En nuestra Diócesis de Catamarca, con la mirada puesta en la próxima beatificación del Venerable Siervo de Dios Mamerto Esquiú, recordamos el valor de esta fecha con el  pensamiento del ilustre fraile franciscano.

En 1876 visitó Tierra Santa, el viaje más deseado de toda su vida, y el recuerdo de ese momento se complementa con esta fecha, donde señala: “Celebré en Getsemaní, Misa propia de la festividad de los Apóstoles San Pedro y San Pablo aplicándola en honor del Santísimo Corazón de Jesús y de estos dos, sus excelentísimos siervos e imitadores, …por la Reforma de mi Provincia Franciscana y por los católicos de Tierra Santa”.

Luego, el pensamiento deEsquiú nos recuerda el sentido de la pertenencia y obediencia que los católicos le debemos al Santo Padre. En este sentido él decía: “¿Qué género de unión hay entre los católicos y el Romano Pontífice? ¿Quién la ha fundado y conserva? ¿Qué obligaciones tiene cada uno de nosotros para con la cabeza visible de este cuerpo moral que componemos en Jesucristo? ¿Quién rige ese cuerpo, donde está el principio de la unidad? Vuestra fe cristiana lo cree y confiesa, es el Papa, el sucesor de San Pedro en quien el Hijo de Dios instituyó un primado perpetuo de amor y jurisdicción sobre toda la Iglesia”.

El 1 de enero de 1881, en sus primeras palabras dirigidas a los fieles de Córdoba como su Obispo, expresaba: “Vosotros me saludáis y honráis como a Obispo; pero yo os debo decir con el Apóstol San Pablo: Nos autem servos vestros per Iesum -Haciéndonos siervos vuestros por amor de Jesús (2 Corintios 4,)-. He aquí mi oficio, mi aspiración y todo mi honor: ser vuestro siervo en Jesús y por Jesús”.

Con el sentir del Siervo de Dios Mamerto de la Ascensión Esquiú, nos unimos a la oración por el Papa Francisco, en el Día del Pontífice.