Opinión

¿Cuándo será el día qué los políticos y sindicalistas se ocupen de la gente?

Editorial

¿Cuándo será el día que los ciudadanos aprendan a discernir el voto? Es un interrogante que nos hacemos desde hace muchos años, al mismo tiempo que observamos como una y otra vez los electores ejercen el derecho de sufragio solo para resolver sus problemas de corto plazo, como si eso fuera tan fácil de lograr y obviamente se equivocan tantas veces como elecciones hay. Hasta ahí, la cuestión política.

Pero esa pregunta tiene además, en la Argentina otra ramificación, que es la sindical. Entonces en el punto, reformulamos la pregunta ¿Cuándo será el día que los políticos y sindicalistas se dediquen a servir al pueblo que les confió el cuidado de sus intereses? Es aquí donde existe un gran desorden y para ello pondremos el ejemplo de la ANSES local durante el gobierno del Frente de Todos. Pero hablemos con propiedad, en realidad describiremos el mal ejemplo, el contraste entre lo que debe ser y lo que es.

Más allá de la irresponsabilidad del gerente de Anses Catamarca de organizar una visita de la directora ejecutiva de la institución, Fernanda Raverta, sólo para congraciarse con ella y de paso utilizar su presencia para fines políticos, existen otros objetivos que el público desconoce. Enzo Carrizo claramente es más político que administrador y desde esa función se dedica a dañar a los recurrentes, que no son otros que los más vulnerables de nuestra sociedad.  No se entiende como una oficina que está lista en Valle Viejo no atienda porque primero hay que inaugurarla para poder hacer el «circo» necesario para que el corpaccista Carrizo pueda posicionarse electoralmente y así sacar la foto de rigor. El administrador de los recursos de la seguridad social debe ocupar el ciento por ciento de su tiempo laboral en solucionar los problemas de la gente y no en hacer política partidaria para su propio interés.

Veamos, con este accionar lo único que logró es cerrar las dos oficinas de la capital con los inconvenientes que esto ocasiona a miles de beneficiarios que diariamente se acercan al Anses a hacer los tramites. Todo cerrado y los jubilados seguirán esperando porque muchos empleados están contagiados de Covid porque a las autoridades locales del organismo solo les interesa usarlo como «caja política» y «Unidad básica».

La segunda parte y también vergonzante, se refiere al comportamiento de los gremios, que no han defendido como corresponde a los empleados, que en éste caso han puesto su salud en riesgo por la irresponsabilidad de la conducción y han guardado un llamativo silencio. Ya sabemos, el silencio tiene dos aristas bien definidas. A veces el silencio es sinónimo de prudencia, otras, de complicidad. Nos referimos a ésta última.

No es extraño que los gremios estén callados ya que el manejo político de Enzo Carrizo los incluye y han obtenido grandes beneficios para apoyar todo lo que decida el actual gerente. ¿De qué estamos hablando? De las prebendas o acomodos que administra el sindicalismo en la Argentina desde siempre, preferentemente los gremios más cercanos a la derecha peronista, porque otros gremios estatales más combativos suelen moverse por fuera de las estructura partidaria del PJ, como es el caso de ATE. No obstante en un punto son todos muy parecidos por no decir iguales, es a la hora de cerrar filas y cubrirse por algunos beneficios notorios, que obviamente siempre van en contra de los jubilados o titulares de beneficios sociales porque no tienen quien los defienda de las arbitrariedades del administrador, que son muchas y variadas. Esos beneficios espurios son la contrapartida de las postergaciones de los recurrentes.

Hoy el Anses está cerrado, con muchos empleados contagiados, sin respetar protocolos, decretos nacionales y provinciales, con una ineficiencia en aumento en la resolución de expedientes, motivado en un manejo político inescrupuloso de las autoridades actuales con la lamentable connivencia del gremialismo, cómplice por omisión.