Opinión

“Amigxs motoquerxs: usen casco, porque camas no hay”: La burla de los que mandan

Editorial

Las dos caras de una misma realidad

Es evidente que el Gobierno de Catamarca tiene cambiadas las prioridades y las acciones políticas que debe realizar parta contener esta pandemia, pero también está claro que sus funcionarios no viven en la misma realidad que el resto de la población. En realidad y con perdón de la expresión, viven en una nube de pedos. Es difícil ser finos con gente tan grotesca y mal educada. Enseguida comprenderán de qué estamos hablando o mejor dicho, escribiendo.

Mientras se anunciaba días tras día, las peores cifras de contagios y muertes en la provincia y toda la sociedad se angustiaba al enterarse que había colapsado el sistema sanitario, cuando los medios nacionales titulaban que Catamarca era y es la primera provincia con faltante de camas, el señor, aunque nos cuesta utilizar el arquetipo universal «señor» que presupone cierta nobleza, o connotación de heroicidad, para escribir con propiedad, no referimos a él como ese sujeto llamado “Juanjo” Sánchez, responsable de la cartera de Desarrollo Social de la Municipalidad de Valle Viejo, utilizaba las redes sociales para burlarse de la tragedia que tiene a Catamarca en el centro de la escena nacional.

El funcionario “colgó” en su Facebook la frase poco celebre con la que titulamos ésta editorial “Amigxs motoquerxs: usen casco, porque camas no hay”, en clara referencia burlesca a la crisis de infraestructura sanitaria que se somete a la sociedad catamarqueña.

 

El hecho hubiese pasado desapercibido, inclusive algunos podrían haber tildado semejante desaprensión de inoportuna, si hubiese provenido de algún miembro de la oposición, sin embargo este individuo es ni más ni menos que el esposo de la Dra. Claudia Palladino, actual Ministra de Salud de la Provincia y uno de las máximas responsables del faltante de camas en el sistema sanitario de Catamarca.

Por esa poderosa razón, su publicación y su pensamiento lo convierten en un ser miserable que se burla de la desgracia ajena, la que atraviesan miles de catamarqueños, que a diario padecen el deficitario sistema de salud que maneja su propia esposa, lo cual evidencia las dos caras de una misma moneda y pinta de “pies a cabeza” la percepción de la realidad que tienen ciertos individuos por pertenecer a la casta jerárquica de la administración, que les asegura un estado de bienestar muy por encima de la gran mayoría de la población.