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El cascabel, malas noticias para enamorados y guitarreros

Por Alberto Lindor Ocampo

¿Por qué escribo esto? No lo sé.

Resulta que todos los días, varias horas estoy revisando mis archivos fotográficos o leyendo algo que pueda servirme para conocer un poco más o pueda ilustrar alguna de las notas que acostumbro a compartir con ustedes.

En éste caso sucedió que andaba por los archivos y aparecieron las fotos que ilustran esta nota y me pareció interesante acercárselas, pues muchas veces me preguntan sobre el tema de los efectos amorosos que tiene el cascabel  de la serpiente del mismo nombre o las cualidades altamente sonoras que tiene al ser colocada en el interior de una guitarra brindando una sonoridad extraordinaria a la misma.

Ambas situaciones son calumnias viperinas y no pocas veces he visto cómo  luego de fallecidas en una ruta, ya sea por un accidente automovilístico o por haber sido apretadas a propósito, luego el atacante baja, cuchillo en mano y corta el cascabel o crótalo para intentar alguna de las dos acciones mencionadas.

Muchas son las leyendas que rodean a esta víbora verdadera llamada elegantemente Crotalus durissus terríficus o simplemente cascabel muchas veces endilgada con el apodo de viborón, con habilidades maléficas que van desde el hipnotismo de la víctima hasta acciones fantasmagóricas.

La cascabel, juntamente con las yararás, son las dos especies de víboras verdaderas que tenemos en Catamarca, habiendo de la primera, una sola especie y de las segundas tres entre la que se encuentra la víbora de la cruz. Todas son muy ponzoñosas y en caso de haber sido picado por alguna de ellas lo recomendable y único consejo valedero es concurrir a un lugar de asistencia médica que  tenga los sueros antiofídicos correspondientes.

( Sé y me apuesto, que hay unas amigas que seguramente están diciendo en éste preciso momento: hay Alberto, otra vez con estos bichos espantosos).

Sigamos con nuestro tema de hoy y contemos que el cascabel de la serpiente sucede por cada muda de piel o librea que tiene el animal, siendo éstas ( las mudas) más o menos frecuentes según los climas donde se encuentran los especímenes. De este modo, encontramos ejemplares con gran cantidad de cascabeles pero no tiene que ver con sus años sino con lo dicho, las veces que cambió de traje.

Entonces podemos encontrar ejemplares con más de diez segmentos del crótalo pero no significa que corresponda a su tiempo de existencia sobre la tierra. Es más, es muy probable que, en libertad, llegados a cierto número de segmentos, éstos se desprendan al pelear con una presa o al desplazarse por terrenos abruptos.

Ya que llegamos a este punto les comento que está probado que el adminículo que encontramos al final de la cola, sirve fundamentalmente para advertir a quien se acerque mientras no sea su presa, de la presencia de ella quien no está dispuesta a gastar su ponzoña, ( saliva) en “ chimangos” y es lógico, necesita de su veneno para cazar su presa pues es su modo de alimentarse.

La primera imagen (foto de tapa) muestra cómo se desprende la piel  de una serpiente porque ya le queda chica y ha acrecido. Para hacer más comprensible este asunto la piel se encuentra recubriendo un lápiz y grafica bien la instancia de cambio de atuendo.

En la segunda fotografía (foto secundaria) podemos apreciar un cascabel o crótalo desprendido de su dueña (seguramente traumáticamente) y pueden observar el modo de articulación de los segmentos que al vibrar por acción de la cascabel, genera un ruido como de hojarascas pisadas y que los animales, sobre todo caballares y cabras entre otros, reconocen a la distancia evitando un encuentro desagradable con la serpiente de los rombos dibujados en su piel.