Opinión

Nepotismo y vagancia, el combo catamarqueño y la teta del Estado

Editorial

Antes de entrar de lleno en los peores ejemplos de aquellas familias catamarqueñas que hacen del nepotismo una profesión de fe, es oportuno recurrir al mata burros, el diccionario etimológico, para analizar el origen y significado de las palabras, aunque en esa tarea de ninguna manera subestimamos las capacidades intelectuales de nuestros lectores sino que tratamos de ampliar el campo del conocimiento del significado de la palabra para mantener fresca la conciencia del bien y del mal.

Y ya que mencionamos a la moral objetiva, vale la pena mencionar que tanto el nepotismo y la vagancia son actividades inapropiadas para el desarrollo humano, es decir son malas. En esta redacción, hace unos cuantos meses, describimos el record de una familia entera, de la provincia de Catamarca, que hace culto al nepotismo y a la vagancia. Muchos recordarán y tendrán fresca la memoria de los Barros Jorrat, que a nuestro entender, constituyen la máxima expresión del nepotismo y de la vagancia en la provincia de Catamarca con ramificaciones en la provincia de Córdoba y en el Estado Nacional. Pero hemos descubierto e investigado que hay otras familias cultoras de tan despreciable practica, que irrita a la población de una manera bien acentuada y que por esa razón queremos poner en superficie con éste editorial.

No obstante, y tal como dijimos al comienzo, vamos a repasar algunos conceptos, veamos… ¿Qué es el nepotismo? Es la preferencia que las personas empoderadas dan a los parientes, más allá que «nepos» significa sobrino o nieto, amigos, allegados, parientes afines, etc. para ocupar empleos públicos, o ascensos y reconocimientos, sin evaluar la idoneidad y capacidad que poseen las personas para ocuparlos y vivir de la teta del Estado sin tiempo.

Es decir que se trata de vagos que acceden a privilegios, como recibir dinero a cambio de nada o muy poco, porque cuando se accede a esa situación de privilegio, lo principal que se asegura esa persona, es lo que la psicología denomina seguridad básica. A propósito, es importante a los fines de ésta nota, recordar la definición de vagancia para comprender acabadamente hacia adonde apuntamos: «La definición de vagancia se refiere a la acción o el acto de vagar o vagarse, en estar ocioso, en tener el tiempo suficiente en hacer algo o en andar en un lugar sin rumbo. Pereza, desgana, galbana y dejadez de ganas de hacer algo» (definiciones.com). La plata fácil, sin sacrificio, sin virtud alguna, conlleva a la vagancia… inexorablemente.

Sin méritos de ningún tipo, los privilegiados del poder acceden a una importante cantidad de beneficios sin contra prestación alguna, ya que el compromiso es difuso o inexistente. En la Argentina, a éste tipo de familias se las denomina «Familias políticas», y claro, Catamarca es una de las provincias más famosas en esa materia y no de ahora sino desde hace décadas, Saadi, Corpacci, Barros Jorrat, Figueroa Vicario, y lo más triste es que otras familias, menos conocidas, probaron la miel del nepotismo y la vagancia y fueron por el mismo método. Y en esto no hay ideologías ni partidos políticos, sólo dinero fácil, total el Estado es un barril sin fondo. Así estamos.

Si tuviéramos que hacer un ranking del nepotismo y vagancia en Catamarca, sin lugar a dudas que el primer puesto es ocupado por la ex gobernadora y actual diputada nacional, la médica jubilada Lucía Corpacci, que durante sus ochos años de mandato como gobernadora de la provincia contrató a todos sus hijastros y hermanos, 19 primos, 27 sobrinos, dos cuñadas, 15 familiares políticos y otros 37 parientes lejanos, además de más de un centenar de amigos y conocidos. Record absoluto. Luego vienen los Barros Jorrat, que tiene un record distinto, porque se trata de Papá, mamá y todos los hijos, la familia unida tomando de la teta del Estado. Y en el ranking crece la familia del ministro decano de la Corte de Justicia, Carlos Miguel Figueroa Vicario; irrumpió con fuerza la familia de Susana Zenteno de Valle Viejo, con varios nombramientos que son públicos y notorios  y hasta la diputada radical Juana Fernández, se anotó con un nombramiento en la Cámara de Diputados de Catamarca, para su hija estudiante en la provincia de Córdoba.

Además de la irritación que provoca el nepotismo en la ciudadanía, la desigualdad de oportunidades y el descomunal despilfarro de recursos financieros que implica y que, como se sabe, siempre son escasos, todo el mundo se pregunta ¿por qué las familias políticas se mantienen en el poder durante tantas décadas? la respuesta es éste editorial. Y si quieren ir más allá y se preguntan por qué a la Argentina siempre le va mal: la respuesta está en esta nota y más que nada en la voluntad popular del sufragante que una y otra vez elige a esta casta política, mediante ardides, engaños y falsas promesas de bienestar, para que el despojo siga por tiempo indefinido. Mientras no exista un voto pensado y responsable, seguiremos teniendo a estos personajes en el poder con los pésimos resultados que están a la vista de todos.