Opinión

Falta de transparencia y artimañas en el PRO-Catamarca

Editorial

Un posteo del PRO-Salta referido a la transparencia,  publicado oportunamente en Twitter nos hizo reflexionar sobre los sucesos ocurridos en el PRO  Catamarca por estos días.

En realidad, no es que esté pasando ahora sino que desde hace mucho tiempo se vislumbraba el descalabro institucional que generaría nada más y nada menos que un pedido de desafuero de una diputada del partido del ex presidente Mauricio Macri. Porque tal como se planteó la denuncia penal, las consecuencias juridicas y políticas, llegarían inexorablemente a éste presente tan poco transparente.

Como es publico, la diputada Natalia Saseta fue denunciada por un ex empleado por extorsión, aunque el juez ubicó la conducta ilícita en el presunto delito de exacciones ilegales. El joven relató al juez que Saseta lo obligaba a girar parte de su sueldo a su cuenta personal con la excusa de que esos fondos serian destinados ha usarse en actividades partidarias.

La primera pregunta que cabe hacerse es por qué se los giraba a su cuenta sí todos los partidos politicos tienen cuenta abierta y denunciada en la justicia nacional electoral.

Segundo y tan grave o más, ha sido el silencio de las autoridades del PRO-Catamarca ante la conducta contraria al ordenamiento jurídico. ¿Alguien escuchó al presidente local, Enrique Cesarini reprochar la conducta de la diputada Saseta? ¿Existe un sumario interno que investigue la conducta de la diputada? Lo único que se escucha es el silencio de las autoridades partidarias, incluso ante la requisitoria de la Justicia, que no pudo hallar la sede partidaria sino en la propia legislatura.

Este proceder hace inferir que la Junta Directiva es cómplice del accionar de Saseta. Ya que si existieran pruebas de que esos fondos girados por el denunciante a la cuenta de Saseta se hubieran utilizado en actividades del partido, el depósito en la cuenta de Saseta sería, en el peor de los casos,  una irregularidad administrativa con efectos  tributarios.

La defensa de Saseta esgrimió un débil argumento que se cayó por su propio peso, es decir falta de pruebas ya que no pudo acreditar su afirmación que era por la devolución de un préstamo. Entonces optó por la estrategia mediática con argumentos infantiles, propios de una estudiante de la escuela secundaria y finalmente por pedidos de nulidad que fueron rechazados por el juez.

Las pruebas son contundentes y de la pericia del celular de Acosta no quedan dudas que los fondos girados por éste tenian un destino diferente al esgrimido por la diputada Saseta. A simple vista, cualquiera puede apreciar que el destino de los fondos propiedad del ex empleado era en primer término la cuenta y tiempo después, la cartera de la legisladora.

La diputada ya tiene un pedido de desafuero, escribiendo de ese modo, una página negra en la historia política de Catamarca. Ahora habría que investigar el accionar de las principales autoridades del PRO-Catamarca que con su elocuente silencio, demuestran su complicidad y no contribuyen en nada a la transparencia que la sociedad exige a los partidos políticos.

En ese sentido deberían imitar al PRO-Salta y dejar de decir que son los representantes de la nueva política cuando con su accionar demuestran que son eximios representantes de la vieja política, que tanto dicen combatir.

En cambio de hacer lo debido, optaron por buscar el efecto mediático ostensible y provocado de utilizar las figuras públicas de Rodriguez Larreta, simulando reuniones inexistentes, o haciendo «dedo» a Patricia Bullrrich para ir al Centro de Convenciones, y  hacer la selfie adentro del auto o para simular un regalo familiar del libro de  Mauricio Macri, y así  asociar su imagen a la del ex presidente justo en la presentación del libro. Por más que se saquen fotos con el Papa Francisco o con Mauricio Macri, la sociedad ya sabe que se trata de lobos con piel de cordero.

Los tres referentes nacionales del PRO-Nación ignoran por completo quienes son los representantes del PRO en Catamarca y por supuesto desconocen sus fechorías que son muchas y variadas.

Hablando de trapos sucios, los socios radicales catamarqueños también conocen el patio trasero de los oscuros directivos, Enrique Cesarini, Carlos Molina y Natalia Saseta, que entre otras cuestiones nunca rindieron cuenta a Juntos por el Cambio de los recursos financieros de la última campaña electoral.

Estas actitudes de pretender proyectar imágenes mediáticas en las redes para impactar en el ánimo del ciudadano de a pie, ya no tienen cabida en la opinión pública, que por otra parte ya conoce las artimañas, esas acciones supuestamente hábiles, disimuladas y generalmente malintencionadas, para conseguir algo y lo que es peor, subestimar la inteligencia del votante y engañar a la gente. Así operan los referentes actuales del PRO-Catamarca. Son ingeniosos para administrar las apariencias, mañosos y nulos transparentes para ejercer la política.