Opinión

Subrepticio cambio de nombres en calles de la ciudad Capital

Editorial

Cuando los habitantes de San Fernando del Valle de Catamarca despertaron el martes pasado y se dispusieron a salir a sus actividades por el centro de la ciudad, se encontraron con una sorpresa que les congeló el alma: los carteles indicadores del nombre y numeración de las calles, que se encuentran ubicados en la esquinas de la ciudad o población, no tenían el nombre habitual sino que estaban tapados y reemplazados por carteles diferentes a los habituales, aprobados por el ordenamiento municipal, de conformidad con los Atributos del Concejo Deliberante y la Carta Orgánica Municipal de la Capital.

El caso concreto se plasmó en las cuatro calles que rodean la plaza 25 de Mayo, es decir la plaza central de Catamarca, la más emblemática, que son: San Martín, Sarmiento, República y Rivadavia. La repercusión e indignación de la población fue sustancial y las muestras de descontento se hicieron sentir en las redes sociales.

Cada una de ellas, obviamente está indicada por su cartel respectivo y los mismos estaban tapados por otros que reemplazaban a los originales, así: “la calle Sarmiento se denomina María Dolores Pacheco; la calle República, Manuel Isauro Molina; la San Martín, Aníbal Díaz Martínez; la Rivadavia Colegio de abogados”…las comillas se han colocado puesto que la información procede del diario El Ancasti con foto del correspondiente reemplazo del que se encuentra en la esquina de calle República y Sarmiento por María Dolores Pacheco.

Aquellos que estaban viendo este despropósito alocado, sin sentido ni legalidad alguna, se unieron a la indignación de los que iban despertando y recibían el diario papel en sus domicilios. Nos dicen algunos catamarqueños que consultamos que quedaron estupefactos ante la subrepticia maniobra de reemplazar próceres indubitables de la Historia Argentina, por nombres de personas que no corresponde mencionar en éste Editorial. Pero, así sea que se hubiera utilizado intempestivamente la denominación de cualquier personalidad, sobre el cartel que reza San Martín sería, una afrenta igual de arbitraria.

Pero no fueron las únicas, sino que hubo otras. Como indicamos en el párrafo anterior, la decisión fue subrepticia y arbitraria, lesiva del bien común y ajena a derecho por que por más que se esgrima que el cambio es por 48 horas, allí bien pudieron generarse problemas con notificaciones o correspondencia epistolar, pues de buenas a primera y de forma inconsulta, sin respetar el procedimiento establecido por las leyes locales, el Poder Ejecutivo Municipal se apropió del dominio público reivindicando una situación puntual ocurrida hace medio siglo, que reiteramos no es el fin de la nota, y sin respetar procedimiento procedió de la peor manera. De ese oscuro modo, el Intendente Gustavo Saadi demuestra que está lejos de ser un estadista.