Opinión

Ante merma de fondos para el 2021, Catamarca no tiene quien la defienda

Editorial

A veces es bueno coincidir con otros medios periodísticos con respecto a análisis sobre la realidad provincial. En este caso con el diario El Ancasti.

La discusión por la coparticipación federal se puso en el tapete, luego de la poda de puntos a la ciudad de Buenos Aires, que el presidente Fernández instrumentó por decreto para resolver el conflicto salarial que tenía con la policía el gobernador Axel Kicillof.

A partir de allí se hizo visible la continua merma en la participación de las provincias en la distribución de recursos con la Nación desde la asunción de Fernández. De un 49,6% que recibieron en 2019 pasaron a un 48,3% este año, a un 47,3% en 2021 conforme el presupuesto diseñado por la Casa Rosada.

Esto significa una centralización en el manejo de los recursos nacionales. La provincia pese a estar alineada políticamente al gobierno nacional será una de las más perjudicadas en el reparto de fondos en 2021. 

Según el proyecto de presupuesto para el año que viene en el rubro “Gastos de Capital”, Catamarca recibirá 3.570 millones de pesos, es decir la provincia se ubica en el penúltimo lugar solo superando a San Luis. Con este dinero se podrán ejecutar 1487 viviendas, lo que es un indicativo de lo poco que significan esos recursos para la provincia teniendo en cuenta que con esos fondos deben realizarse todo tipo de obras, como ser: caminos, obras hidráulicas, cloacas, redes de agua, obras eléctricas, etc.

Catamarca goza de una economía ordenada, sin déficit, con un bajo endeudamiento producto de recibir cuantiosos recursos en los últimos años y no hacer prácticamente nada.

La provincia ha sido perjudicada en el reparto de fondos, tal vez sea el año que viene uno de los peores años con respecto a la recepción de recursos. De nada sirve el alineamiento del gobierno de Jalil con el gobierno nacional, tendrá que replantearse la estrategia política, además el gobernador viene de cuatro años como intendente de la ciudad capital en donde recibió cuantiosos fondos del gobierno de Macri, lo que le permitieron hacer la mayor cantidad de obras y las más emblemáticas de su gestión.

Un párrafo aparte para los políticos locales del oficialismo, que al unísono salieron a apoyar al presidente Fernández en la quita de fondos a la ciudad de Buenos Aires. Muchos comprovincianos se preguntaron qué pensarían esos mismos dirigentes si en la próxima quita de fondos le tocaba a Catamarca, ya que los problemas de “caja” tanto del gobierno nacional como del gobierno de Buenos Aires no se terminaron con esta asignación de nuevos recursos.

Ese momento llegó, ya esta materializada con la quita en el proyecto del presupuesto nacional 2021, que habrá que pelear en las cámaras, pero por el llamativo silencio de los legisladores nacionales oficialistas, es una batalla que se presagia como perdida.

El gobierno de Jalil deberá afrontar un 2021 que de arranque, luce complicado, con lo cual convendrá buscar financiamiento para obras de infraestructura.

En ese trabajo se lo ve muy solo, los dirigentes locales que lo acompañan en la administración están muy callados y vienen de apoyar la decisión presidencial en cuanto a la discrecionalidad de la quita de fondos coparticipables. Mezquindad política le dicen algunos. Pero ésta actitud es más grave aún que esa postura, porque al no defender los recursos financieros con «uñas y dientes», están perjudicando, no ya a un gobernante, sino al pueblo de Catamarca que es el que sufre las consecuencias.

Los catamarqueños estamos desamparados, sin dirigentes que defiendan a la provincia; habrá una sustancial merma de recursos financieros coparticipables y ellos solo se preocupan por decir lo “políticamente” correcto, de manera tal de sumar apoyos que le aseguren un lugar en las próximas elecciones. Son gobierno pero solo piensan en el poder.

En definitiva estamos rodeados de “forros” y una vez más pedimos disculpas a nuestros lectores por éste arranque de incontenible sincericidio, pero cuando se dice una cosa y se hace otra, resulta difícil encontrar las palabras justas para describir una realidad que resultará patética, especialmente durante el año 2021.