Política

¡Augusto Barros de fiesta! dos hijos suyos salieron «sorteados» con créditos hipotecarios

Gentileza: Catamarca al palo
En la jerga de las carreras de caballos denominadas cuadreras, se sabe que siempre uno de los caballos es propiedad del "hijo del comisario" y lógicamente gana. Aquí en Catamarca suceden cosas similares, toda vez que la persona que saca los cupones ganadores de la caja mágica, también es hija del influyente diputado del Frente de Todos.

Nuevamente los catamarqueños de buena voluntad han sido sorprendido en su buena fe. Nuevamente una familia Barros da la nota de por qué nos va como nos va. Tomar de la teta del Estado, traficar influencias, colocar familiares en puestos estratégicos para escalar posiciones y así podríamos enumerar todas las mañas que tienen ciertos políticos parásitos para acomodarse y pasarla bien y enriquecerse con los dineros públicos. El impuestazo que quiere aprobar la nación sobre los sectores productivos, es para darle de comer a éste tipo de especímenes, que en sus discursos de la Cámara Baja local se rasga las vestiduras sobre las bondades del peronismo a la hora de gobernar.

El enojo de las redes, los insultos en Facebook, nuestro enojo, es por el grotesco espectáculo brindado en el sorteo de los 200 créditos hipotecarios, al observar que la persona que sacaba los cupones ganadores y se los entregaba al conocido locutor de la empresa estatal Claudio Veracruz, era nada más y nada menos la señorita Letizia Barros, empleada de la Caja de Prestaciones (ex CAPRESCA) e hija del diputado del Frente de Todos, Augusto Barros.

La cuestión es que Letizia Barros fue la persona que sacó los dos cupones correspondientes a sus hermanos, Eugenio Ernesto Barros, que además tiene un puesto jerárquico en la grilla de la Municipalidad. Allí se desempeña como Subsecretario de Desarrollo Social y también la señorita Eva Elizabeth Barros que de éste modo acceden a un crédito hipotecario cuyo fondos pertenecen al Estado, como no podía ser de otra manera.

Ayer fue el sorteo, los dados estaban marcados, el caballo del comisario era «el favorito» y así fue que durante el sorteo de los 200 créditos hipotecarios realizado en la Caja de Prestaciones se produjo «el extraordinario milagro» de salir favorecidos, que sirve para alegrar nuevamente a una familia de apellido Barros, que junto con los Barros Jorrat siguen marcando récords mundiales en materia de tráfico de influencias y acomodos en beneficio propio y en detrimento de miles de catamarqueños que siguen padeciendo todo tipo de postergaciones.

No existe otra forma de dirigirse a ellos, como los peores representantes de la política de Catamarca, angurrientos de poder y dinero, de dinero fácil, por supuesto. Así es que funciona el peronismo prebendario. Se trabaja poco y se gana mucho. Una vergüenza, que además había que investigar en la justicia penal. Aunque ya se sabe que toda la Justicia local y el Ministerio Público están preparados para actuar, mejor dicho, para no actuar.

Se trata de escenarios tragicómicos, donde todos sentimos que nos toman por boludos, disculpen la expresión, pero resulta difícil encontrar un sinónimo más adecuado. La impunidad es eso, todo está preparado precisamente para enjuagar los actos vidriosos o cuasi-delictuales. Es un combo perfecto, no en una provincia pobre, como tanto les gusta exhibir al peronismo vernáculo, sino una provincia empobrecida por una clase dirigente disvaliosa. Seguramente ésta noche en la casa del diputado correrá el vino espumante con las delicias de un buen asado, y mientras la familia en el poder festeja «sus logros», miles de catamarqueños viven en la incertidumbre de no saber como harán para alimentar a sus hijos ante semejante catástrofe social.

si el gobernador de Catamarca fuera un hombre justo, debería anular el sorteo o impugnar la participación de la familia Barros por negocios incompatibles con la función pública, recordando además que existe una Ley Nacional de Ética Pública que es de orden Público.