Universo Femenino

“La música debe ser un lenguaje que todos podamos hablar…» afirmó Maíra

El viernes pasado, 26 de junio, Marcella Bisetto y Gastón Passeggi entrevistaron a la abogada paulista, empresaria, compositora, editora y violonchelista Maíra Honório Fernandes en el Canal Mujer, por Radio Soft Catamarca.  Maíra habló en vivo, directamente desde su casa, en San Pablo, Brasil.

A primera vista, el lector debe imaginar que una persona con un bagaje profesional  tan extenso debe tener más experiencia (cronológicamente hablando), pero todo este equipaje profesional y cultural  caben en solo 29 años de vida.

Desde que era una niña, a Maíra ya le encantaba la música, pero la situación financiera en su hogar no permitía a los padres asumir costos adicionales, aparte de la escuela privada.

“Además, en Brasil, en general, las personas que comienzan a tocar instrumentos clásicos temprano pertenecen a iglesias evangélicas y, como siempre tuve antecedentes católicos, tampoco recibí esta educación musical. Lo máximo que tuve fueron lecciones de música, pero no un estudio centrado en ningún instrumento.”- contó Maíra.

Marcella Bisetto: Tu conexión con la música es muy fuerte. ¿Por qué la vida te llevó a la carrera jurídica?  ¿Por qué decidistes estudiar Derecho y no una universidad de música?

“Siempre fui una persona muy práctica y, a los nueve  años, me di cuenta de que no había nacido en una familia rica… Necesitaba tener un poco más de estabilidad financiera. Desafortunadamente en Brasil, las profesiones relacionadas con el arte no son tan valoradas como deberían ser, lo segundo es que no había comenzado a tocar temprano, y las grandes escuelas de música en Brasil requieren un nivel, una cierta cantidad de tiempo de estudio.

Mi padre se graduó en Derecho, pero nunca trabajó como abogado, siempre trabajó en el campo de la educación, por lo que siempre me animó a seguir esta carrera. Fue como cumplir su sueño. Así que, cuando tenía solo nueve años, decidí que Iba a la Facultad de Derecho.  Y así lo hice.” – dijo Maíra.

Maíra es conocida por estar siempre acompañada de sus auriculares, que invariablemente suenan con música clásica. ¿Siempre tienes un fondo musical en su mente? – le preguntamos.

“Siempre tengo una banda sonora, varía mucho con el estado de ánimo con el que me despierto. Hay días en que quiero escuchar música europea, algunos días quiero música brasileña, por ejemplo. Con estas nuevas tecnologías de transmisión, es aún más maravilloso escuchar música porque encuentras pequeñas joyas, compositores desconocidos,  pero con un color muy especial que merecen mayor atención.

Una curiosidad es que cuando fui a Europa por primera vez, fui completamente sola, muerta de miedo porque ni siquiera había ido sola a la ciudad vecina a San Pablo, e iba a Alemania, en una aventura (maravillosa, por cierto),  así que hice una selección en un reproductor de mp3 que tenía en ese momento, con canciones de cada lugar para mantener los recuerdos vinculados a la música:  Alemania, tenía el sonido de Beethoven y Bach, Austria,  tenía el sonido de Mozart y la Familia Strauss, República Checa tenía el sonido de Smetana y Dvorak. Escuché a otros compositores, por supuesto, pero entrar en el Castillo de  Schönbrunn,  en Viena,  escuchando un vals, o pasando por el río Moldau en tren, escuchando Smetana le da un color diferente a la experiencia, una tridimensionalidad.”

Maíra también nos dijo que, a pesar de haber estudiado piano y canto, el instrumento del que realmente se enamoró, a la edad de 17 años, fue el violonchelo.

 “Es un instrumento que vibra muy cerca del corazón, por lo que es una relación muy íntima entre el instrumentista y el instrumento, es como si el instrumento y el músico fueran la misma cosa, pulsando juntos.” – concluye con delicadeza.

La pasión fue tan grande que Maíra decidió renunciar a su trabajo estable en una empresa para abrazar el mundo de la música. La abogada dice que a la edad de 28 años se enteró de las pruebas que se realizarían en una escuela de música reconocida, y para el curso que quería  la edad límite era precisamente de 28 años, así que se inscribió y pensó: «Si me apruebo en el examen, pienso lo que voy a hacer con mi trabajo en la empresa».

Y ese momento ha llegado. Al asistir a clases de música y continuar trabajando como abogada,  comenzó a sentir un desajuste entre lo que realmente quería en su vida y el ambiente corporativo, lo cual tiene su propia lógica. Empezó a buscar otras oportunidades, hasta que tomó la difícil decisión de dejar un trabajo con un salario fijo y aventurarse en lo desconocido. ¿Cómo fue esta transición? – le preguntamos.

“(…) aprendí mucho en el mundo corporativo, pero después de un tiempo todo comenzó a convertirse . Estaba cansada de hacer todo lo mismo, todos los días y, en cierto modo, no vía mucho sentido en eso. Necesitaba desesperadamente  vivir otras experiencias, aprender.

(…)  En ese momento, necesitaba renunciar porque había un conflicto de horarios, y yo, que ya no estaba motivada por esa situación de no ver una perspectiva de carrera, decidí renunciar y vivir la experiência… No sabemos cuánto tiempo nos queda. Y yo  podía permitirme vivir esa experiência…No tenía hijos,  ni esposo, así que decidí vivirla.”

¿Fue correcta la decisión? ¡Mucho! Maíra ha tocado en eventos en los Estados Unidos dos veces, incluido un evento en las Naciones Unidas, continúa abogando, compone sus propias piezas musicales, y está creando una editorial para permitir la difusión de partituras en portugués, incluidos los idiomas bilingües, para que los jóvenes músicos brasileños puedan publicar sus propias composiciones.

Además de todas estas actividades, también tiene su marca de camisetas, llamada «mhfk», y las vende en Internet, en instagram (mhfk.store)

Los desafíos de Maíra son muchos, pero el mayor es democratizar la música:

“(…) busco que cualquiera que quiera pueda tener la oportunidad que yo no tuve de estudiar desde una edad temprana, incluso si quisiera, muchos proyectos musicales se realizan en zonas muy necesitadas de Brasil, y eso es muy bueno, pero la música no es solo para una área extremadamente necesitada o para los extremadamente ricos, la música debe ser un lenguaje que todos podemos hablar, porque es el lenguaje universal que todos entendemos.”

De todas las hermosas palabras de esta joven mujer en edad, pero de carácter firme y experimentado, podemos decir que el alma de Maíra es libre, así como los acordes que salen de su violonchelo.

Y lo mejor estaba reservado para el final de la entrevista: Maíra nos encantó a todos al tocar, en vivo, la “Sonata op. 38 – 1er movimiento”, por Bernhard Romberg.