Opinión

¡Señoras y Señores! la caja comienza a crujir

Nota Editorial

Aunque parezca irracional, en Catamarca hay convulsión política. Quizás la  cuarentena ayude y hasta exacerbe los ánimos, en especial porque provoca incertidumbre, estrés social ante la ausencia de casos y el desastre financiero que se avecina por el parate total de la economía. Entonces aparecen los pases de facturas, que no son nuevos, sino que vienen de otros tiempos.

Es indudable que la política en el poder se apoya en las conocidas corrientes “jalilista” y  “corpaccista”, que aun a sabiendas de los peligros que conllevaba arribar al poder con ese escenario, igual avanzaron. Era esto o el abismo… Se conocen perfectamente ya que convivieron los últimos 8 años con vaivenes de todo tipo, pero en diferentes planos.

Antes tuvieron momentos de amor y otros, de odio. La gobernación y todo lo que está en juego ahora es otro cantar y más en un teatro de operaciones nunca visto y absolutamente desconocido. La llegada de Raúl Jalil fue más una necesidad que un deseo, debido a las complicaciones judiciales que presentaba el entorno más cercano de la ex gobernadora.

El enorme descrédito político de los dos principales alfiles de Lucia Corpacci hizo que ella tomara la decisión de dar un paso al costado y refugiarse en los fueros de la diputación nacional para desde allí proteger a Ángel Mercado, su socio político, provocando que el remanido eslogan “que sigan los sueños” se hiciera realidad en la vida de Raúl Jalil.

Con ese escenario, su fiel y principal colaborador fue ubicado por la fuerza como el único y natural reemplazante de Jalil en la línea sucesoria. Lo mismo que su condición de legisladora, que no siente, a Rubén Dusso, el cargo de vicegobernador y presidente del Senado, tampoco le gusta. Basta observar los torpes movimientos de ambos para advertir que siguen muy interesados en la “Caja” de los metales preciosos, en el litio o en la obra pública, y también en custodiar el pasado del manejo de las cuentas públicas, que nadie las conoce y menos las entiende. El vicegobernador, cuya campaña proselitista fue fantasmal, desaparece de su natural función y aparece en la “Guardia Pretoriana” que “custodia” constantemente los pasos de Raúl Jalil. Su característica actual, del mismo modo que Lucía, es estar donde no tiene que estar. ¿Qué le preocupa tanto?

Pegando un volantazo, otro aspecto para considerar en el escenario provincial es el papel de la prensa. Observamos que los principales medios de comunicación viven de la pauta publicitaria del gobierno, por ende, son funcionales a las dos corrientes políticas, con sus matices, tiempos y oportunidades; no informan gran cosa, sino que desinforman durmiendo a los lectores con un relato viejo y repetido, bien alejado de la realidad que nos circunda. Esa caja como tantas otras,  pronto sólo será un recuerdo.

Casi podría afirmarse que las redacciones son un anexo administrativo del Ministerio de la Comunicación, que en los tiempos que corren, de crisis económica post pandemia, no debería tan siquiera, existir. Las críticas son puntuales y tienen un fin específico que no es otro que apurar el esperado cheque de la pauta. La misma vergüenza de siempre que hace que la libertad de expresión sea una de las tantas utopías que demoran indefinidamente el aterrizaje en Catamarca.

No hay periodismo de investigación, es imposible cuando el principal cliente de los medios de comunicación es el gobierno. Depende el monto de la pauta y la oportunidad de recibirla para tener periodos de más o menos silencio, siendo éste último la moneda de cambio. Además, el mecanismo está pensado y organizado para que reine la impunidad. Los puestos sensibles en materia de investigación judicial están cubiertos por “amigos”, de manera que es más que frecuente que las causas judiciales de corrupción no prosperen, prescriban o duerman el sueño de los impíos en algún oscuro cajón de la fiscalía, así hasta el próximo incendio.

Es por ello, que los hechos de corrupción no tienen casi espacio en la prensa catamarqueña. Las causas de Mercado, Dusso, Barros y Gutiérrez por nombrar las más relevantes han pasado casi desapercibidas y están entre esas que duermen con los plazos vencidos, riéndose del Código Procesal.

El Tribunal de Cuentas tiene nula incidencia en la fiscalización administrativa de las arcas de la provincia, como si se tratará más que un órgano de control estatal en una sociedad de socorros mutuos barrial, que sólo favorece a los capangas de turno. Un desperdicio tener semejante organización de auditoría contable de las cuentas públicas totalmente neutralizado por el poder político.

El “dueño de la lapicera” es Jalil, entonces la “guardia pretoriana” mantiene silencio, no le queda otra, un paso en falso puede complicarlos, esto es más evidente en el vicegobernador, su pasado lo condena. Estando cerca de los hechos pueden informar y movilizar a sus “tropas”, y a través de ellos hablar o patalear, muchos más que eso no pueden hacer, con más razón si el gobernador empieza a manejar la botonera.

Esta es la situación política en Catamarca, Dusso y Corpacci controlan a Jalil de cerca, y este los controla a través de la prensa, en especial de un amigo fiel, al que llevó a pasear a Medio Oriente en señal de agradecimiento por los favores recibidos y los que con seguridad seguirán viniendo. En la vereda de enfrente se observan los otros dos diarios, el decano que depende absolutamente del ministro de la Comunicación y el otro, que lleva el nombre del beato, una idea de mal gusto, que daña la imagen religiosa y que también responde al copaccismo.

Catamarca es un pago chico donde todo se sabe y se conoce el juego de los rivales de turno. La pandemia y sobre todo la terrible y catastrófica paralización de la Economía Mundial, Nacional y Provincial harán perder las ganas de dormir la siesta. Cambian las reglas de juego para todos y los márgenes del desasosiego se achicarán por el imperio de las circunstancias. El mal humor social será mucho más corto, porque el factor redes en la protesta social confirmara los reclamos a la velocidad del rayo.

El gobernador actúa con la lógica del administrador, que al mermar los ingresos por la baja sustancial de los recursos coparticipables busca otros humedales que reemplacen los fondos que dejó de girar Nación, que dicho sea de paso, seguirán mermando mes a mes, conforme haya cada vez menos contribuyentes que paguen los impuestos. Y Raúl Jalil sabe que los recursos financieros cada vez serán más escasos. Tener dinero no será ninguna solución, sobre ese dinero emitido sin respaldo alguno, que no solo no solucionará nada sino que agravará la situación. Es difícil explicar algo que nunca pasó. Y es más sencillo de entender que el gobernador quiera disponer de la totalidad de los recursos mineros de la provincia para atender las necesidades del pueblo en un momento tan delicado.

Por esa razón y por otras más poderosas, sorprende observar a ciertos personajes que siguen hablando del los derechos conquistados el 17 de octubre de 1945. La Pandemia Mundial no sólo está empezando a arrasar con miles de seres humanos que pierden su vida, de los sectores de mayor riesgo y vulnerables de la sociedad, sino que también hará trizas los derechos adquiridos, las conquistas sociales, los salarios mínimos y literalmente y para graficarlo bien: “la mar en coche”, incluida la libertad ambulatoria, es decir todo. ¡Señoras y Señores, la caja comienza a crujir!

Seremos los mismos con menores recursos. O cambiamos nosotros y proyectamos una convivencia pacífica o esto termina de la peor manera porque la realidad no es algo que se modifique sino que se instala y luego carcome. Es una cuestión de adaptación. El mundo era de una forma hasta el 19 de marzo de 2020, a partir de allí empezamos a recorrer otra historia. Y hay muchos que no lo ven. Solo depende de nosotros, razón por la cual a partir de hoy los gestos de grandeza serán muy bien recibidos.

En este “juego” por el poder de la provincia pronto habrá novedades, pues la suerte de los famosos decretos estará echada. Ya tomaron forma de proyectos de ley y en la Cámara baja sabremos quien es quién y para qué equipo juegan cada uno de los protagonistas sin olvidar el contexto explicado en el párrafo anterior. Los factores de poder custodian sus intereses; otros vigilan las cajas del pasado y la post pandemia empieza a desnudar la realidad, la que muchos se niegan a aceptar y pocos están dispuestos a adaptarse.