Opinión

Crónica de una traición anunciada: Corrales Ávila es ahora hombre de Dusso

Nota Editorial

Como ya lo habíamos adelantado en nuestra nota editorial https://www.elpucara.com/2020/02/en-la-oposicion-el-libro-de-pases-sigue-abierto/  anunciábamos novedades con respecto a nuevos pases de dirigentes de la oposición al oficialismo y era precisamente el referido al individuo que cambió su ropaje ideológico por un puñado de pesos, típico de los parásitos políticos, que abundan por todas partes.

En los primeros días de febrero se concretó una situación que se vislumbraba desde hace tiempo y que fue un nombramiento que lógicamente provocó un generalizado malestar y rechazo en el frente de “Juntos por el Cambio”, sobre todo en el equipo de dirigentes que trabajan en el ámbito del Poder Legislativo.

El individuo en cuestión, resulta ser un dirigente político con pésimos antecedentes y muy mala reputación, ya desde la época que era el representante del Ministerio del Interior y de la Vivienda, durante el gobierno de Mauricio Macri, y sus vidriosas conductas desde su cargo que tenía en la Regional Noroeste de Anses. Fernando Corrales Ávila es ese tipo de personas que dice una cosa pero después hacen otra. Se llenaba la boca de Macri y resulta que en los hechos era un allegado funcional al gobierno de Corpacci.

Se sabía que iba a ocurrir y se desconocía la resolución con el nombramiento. Ayer se disiparon las dudas cuando apareció como “chancho por su casa”, es “Pancho”, pero nos tomamos una licencia con disculpas al refranero popular, por los pasillos de la Legislatura Provincial para reunirse con algunos diputados radicales. Obviamente que nadie quiso recibir ni tomar contacto con el  flamante “Judas” de la coalición opositora.

El tal “Fena” dio pena, ya que intentó esbozar una justificación infantil anunciando que era asesor del  Senador por el Departamento de Ancasti,  Ariel Cordero (Juntos por el Cambio) y que había que sentarse a conversar. Obviamente, que el malestar también se trasladó a Cordero ya que consideran que había dirigentes locales con mucho mas merito para ser nombrados. En el bloque, ya se sabía que Corrales Ávila era un “doble espía”. Ahora también se sabe que es un traidor.

La designación de Fernando Corrales Ávila tiene su explicación y se corresponde con las sospechas que tiene la dirigencia de la oposición sobre él. Ya que, según fuentes muy bien  acreditadas en el Senado provincial, el que lo nombró en realidad fue el Vicegobernador Rubén Dusso y le habría pedido que lo coloque como asesor al Senador de Ancasti, seguramente  a cambio de algo, en ese “toma y daca” eterno juego de la «vieja política» que utiliza los resortes del poder absoluto para comprar voluntades. Ambos personajes, cultores  de las peores prácticas políticas que se observan en la destrozada democracia catamarqueña son también responsables de la debacle institucional de Catamarca, pero sobre todo moral.

Cabe recordar, que El Pucará fue el único medio de Catamarca que venía informando sobre la crónica de lo que sería ésta tremenda y anunciada traición, nada más y nada menos que pergeñada por el delegado político del PRO-Nación en Catamarca. Prueba contundente del desquicio fueron nuestra constantes denuncias  de cómo operaban algunos malos dirigentes del PRO a nivel local, y sobre todo este foráneo que nunca pensó que algún día no iba a estar más en el poder y se cansó de ningunear a la dirigencia local.

Desde que lo echaron de la Anses, donde pretendió transformar un cargo político en planta permanente, anduvo mendigando por un puesto. Fue así que rebotó en La Rioja, también en Tucumán y Buenos Aires, pero Catamarca es una provincia “generosa” y le dio la “contención” que Corrales Ávila pedía a sus superiores, ya que no debían olvidarse los favores prestados.

En el radicalismo están que trinan, y tiene razón, incluso a alguno se le escapó algún epíteto descalificativo mientras lo veían pasar muy campante por los pasillos del palacio legislativo, ayer hubo reuniones en donde le exigen a los legisladores radicales que soliciten al Senador Cordero que se lo remueva del cargo.